Con demasiada frecuencia nuestro método consiste en asarlo todo en conjeturas; en atribuir todos los progresos de nuestra naturaleza a las artes que nosotros mismos poseemos y en imaginar que la mera negación de todas nuestras virtudes es una descripción suficiente del hombre en su estado original. Nos regimos en supuestos modelos de urbanidad y de civilización y allí donde nuestros propios rasgos no aparecen, deducimos que no hay nada que merezca la pena conocer
Ferguson






