Rencores ajenos
Últimamente da vueltas en mi cabeza aquella persona que se encuentra en una lucha interminable contra la muerte. Me ha robado el sueño; aparece una y otra vez entre mis pensamientos, incluso cuando intento desesperadamente dejar de pensar en él.
A veces no puedo evitar preguntarme por qué la vida puede ser tan injusta.
Pero ¿sabes? Hay días en los que siento una culpa enorme. Uno nunca alcanza a comprender el poder que tienen las palabras ni el peso que pueden cargar cuando las pronunciamos desde el enojo. Mucho menos entendemos hasta dónde pueden llegar nuestros deseos cuando estamos destrozados y solo queremos que alguien sienta, aunque sea por un instante, todo aquello que nos hizo sentir.
Y es ahí donde comienza mi carga mental.
¿Yo lo maldije?
¿Es mi culpa que esté sufriendo tanto?
¿En qué momento le deseé todo el mal del mundo?
¿En qué momento pedí que sintiera, mil veces y en carne propia, todo aquello que alguna vez me hizo sentir a mí?
Son preguntas que regresan cada vez que me dice que me ama, que sin mí no estaría bien, que todavía soy importante para él. Y yo no sé qué hacer con todo esto que llevo dentro.
No sé qué hacer con esta sobrecarga de pensamientos que no consigo sacar de mi cabeza. Porque todavía existen días en los que me pregunto si realmente quiero ayudarlo porque, en algún rincón de mí, todavía existe empatía… o si una parte de mí simplemente quiere verlo pagar por todo aquello que alguna vez me hizo sentir.
Y quizá esa sea la parte de mí que más miedo me da reconocer.
Querido diario, tú que conoces mis pensamientos, mis verdades y hasta mis deseos más oscuros, dime:
¿Este sentimiento realmente es ajeno a mí?
¿O fui yo quien, en algún momento, abrió la puerta para que todo esto sucediera?
Porque no sé qué es peor: pensar que tuve algo que ver con su sufrimiento… o descubrir que, en el fondo, una parte de mí todavía cree que se lo merece.
entre líneas,
— Khai ♡















