Aunque no lo sepas,
estás durmiendo conmigo.
No en mis sábanas,
sino en ese rincón del sueño
donde tu nombre acompaña a mi respirar.
Quizá amar sea eso:
insistir en lo imposible
hasta que el corazón se canse
antes que la esperanza.
Buenas noches con el más grande de los besos















