La teoría de los 3 amores
Existe una teoría ampliamente extendida que sugiere que en la vida puedes llegar a tener 3 grandes amores que definen tu propia concepción del amor:
Primer amor (La ilusión): El amor idealista. Aprendemos a querer, vivimos llenos de ilusiones y tendemos a pensar que tenemos ese amor que nos han vendido películas y canciones. El amor que pensamos que es para siempre pero no siempre es así a pesar de su ternura y de su esfuerzo. Todavía no estamos preparados para entenderlo.
El amor intenso o doloroso (El aprendizaje): Nos saca de nuestra zona de confort, nos convierte en lo que no somos, pero nos enseña a pelear por lo que queremos, a ser nuestra mejor versión aunque no siempre con esa persona. Una relación tan difícil de olvidar como de mantener, nos demuestra lo que nos falta, lo que no queremos, lo que anhelamos y lo que debemos construir nosotros mismos. Duele pero es necesario.
El amor incondicional (La madurez): Llega cuando menos lo esperamos y fluye sin tantas expectativas. Es una conexión más realista en la que ambas partes se aceptan tal como son, te aporta paz mental y permanece en el tiempo. Pero y si el contexto no te permite explorarlo, ni siquiera intentarlo aunque de facto lo hayas hecho, quizá entonces te aporte paz pero no la paz que necesitas.
Entonces, que ocurre cuando crees haber vivido los 3 y aún así no encuentras el amor para siempre. Que quizás tenemos una concepción del amor demasiado elevada, nuestras expectativas nos impiden encontrarlo, disfrutarlo y mantenerlo.
Al fin y al cabo es solo una teoría que a menudo puedes visualizar pero no alcanza toda la realidad. Es posible que haya un cuarto amor, uno que permita tener lo mejor de los 3 sin renunciar a la pasión, a la ternura y a la paz mental? Puede, la vida entera está para averiguarlo sin pretensiones, sin mantras, sin lágrimas solo miradas sinceras y sonrisas cálidas porque el amor tiene que ser refugio en cualquiera de sus múltiples versiones.