El corazĂłn no es un motel
con la puerta abierta pa' que entre cualquiera a calentarse
y se vaya cuando amanece.
Es un nombre solo, repetido hasta gastarlo, hasta que se vuelve la Ăşnica palabra que mi boca todavĂa sabe pronunciar bien.
Por eso cuando dicen “das demasiado” yo no discuto, solo pienso 'no, yo doy exactamente todo lo que tengo, pero eso no es gratis, eso tiene un nombre puesto encima y no es el tuyo.
No confundas mi entrega con mi disponibilidad. No soy un cuerpo que se ofrece a cualquiera que toque la puerta.
Soy la que se quedĂł quieta, jodida y aferrada, esperando solamente lo Ăşnico que valĂa la pena esperar.
Amar asĂ, sin partes sueltas, sin repartir nada, tambiĂ©n es aprender a decir que no con los dientes apretados a todo lo que no seas tĂş.
Porque el que ama a medias con medio mundo en realidad no ha amado un carajo en su vida.

















