Presa
Me mira insolente directo a los ojos, sabe que los apartaré, lo que no sabe es el motivo. El asume que la marea que va y viene en su estómago se debe a una victoria merecida. Yo, con el ego herido, debo confesar, que me gustó saberme presa. Ahora que el felino se mostró como tierno gatito, mi orgullo me hace preguntarme entonces que tipo de presa soy yo y me respondo enojada por mi alta vanidad, que no soy un ciervo de ojos suplicantes, sino un insecto volando, encerrado en una pequeña habitación. Que molesto es ahora conocerle y saber que movió algo en mis entrañas, orgullosa no me queda más que darle gracias por mostrarse tan pronto. Tan bajo es y ahí abajo me quiso encontrar y lo peor es que... Una parte de mí quería ser encontrada ¿Por qué?
Erán














