Le di permiso de entrar en mi cabeza, ahí dentro, tejió su hamaca, sujetó un lado a mi pasado y el otro, lo sujeto a mi presente y así se mece hacia mi futuro tocandolo una vez y retirándose al pasado, tocandolo otra vez y retirándose hacia el presente. Luego se atreve a juzgarme, a criticar todo eso en lo que me equivoqué y yo me siento pequeña, es ahí cuando aparece: a ella ya le había pasado esto, a ella ya la habían traicionado, a ella ya le habían dicho que todo estaba bien y es ella quien me mira a los ojos y me pregunta, si solo lo deje entrar o si también lo estoy escuchando. Lo miro atónita: el ya no está echado en la hamaca, el ya está haciendo hueco en el futuro y llenándolo de rabia y se creé con derecho, porque yo se lo dí.
Erán












