«Y confieso que me sería más fácil otorgar al alma materia y extensión que concederle a un ser inmaterial la capacidad de mover un cuerpo y de que éste lo mueva a él. Pues si lo primero se realizase mediante la información, sería menester que esos espíritus que tienen a su cargo el movimiento fueran inteligentes, y eso vos no se lo concedéis a nada que sea corporal. Y aunque mostráis la posibilidad de lo segundo en vuestras Meditaciones filosóficas, hay, no obstante, gran dificultad en comprender que un alma, tal y como vos la habéis descrito, tras haber poseído la facultad y el hábito de razonar cabalmente, pueda perder por completo tales cosas por efecto de algún desfallecimiento, y que, siendo así que puede el alma subsistir sin el cuerpo y nada tiene en común con él, esté tan sometida a éste.»
Isabel de Bohemia: «De Isabel a Descartes (La Haya, a 20 de junio de 1643)», en Correspondencia con Isabel de Bohemia y otras cartas. Alba Editorial, pág. 33. Barcelona, 1999.
TGO
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