«Resultan las palabras de Aristipo de enorme validez cuando recomendaba a los hombres que no se preocuparan por el pasado ni se inquietaran de antemano por el porvenir. Este consejo es la prueba de la serenidad de su espíritu y la demostración de su benévola inteligencia. Prescribía que se centrara la atención en el día a día y especialmente en aquella parte del día en la que se está obrando o pensando. Afirmaba que sólo el presente nos pertenece, y no lo que ya ocurrió ni lo que esperamos que suceda, pues aquello está irremediablemente perdido mientras que no es seguro que esto otro se haga realidad.»
Claudio Eliano: Historias curiosas. Editorial Gredos, págs. 191-192. Madrid, 2006.
TGO
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