«Ahora bien, como las palabras no nos afectan mediante un poder original, sino mediante la representación, podría suponerse que su influencia sobre las pasiones debería ser ligera; aunque sucede casi lo contrario; ya que la experiencia nos dice que la elocuencia y la poesía son tan capaces, e incluso mucho más capaces, de causar impresiones profundas y vivaces como cualquier otro arte, e incluso más que la misma naturaleza en muchos casos. Y esto se desprende fundamentalmente de estas tres causas. Primero, que tomamos una parte extraordinaria en las pasiones de los demás, y que fácilmente nos afectan y conducen a la simpatía cualesquiera señales que se muestran de ellas; y no hay señales que puedan expresar todas las circunstancias de la mayoría de pasiones tan completamente como las palabras; de modo que si una persona habla sobre cualquier objeto, no sólo puede comunicarnos el tema, sino también la manera en que éste le afecta. Es cierto que la influencia de la mayoría de las cosas en nuestras pasiones no procede tanto de las cosas mismas, como de nuestras opiniones en lo relativo a ellas; y éstas a su vez dependen mucho de las opiniones de otros hombres, transmisibles en su mayorá sólo mediante palabras. Segundo, hay muchas cosas que afectan mucho por naturaleza, y que raramente pueden pueden tener lugar en la realidad, aunque las palabras que las representan a menundo sí lo hacen; y así tienen una oportunidad de producir una profunda impresión y de arraigarse en la mente, mientras la idea de la realidad era transitoria; y para algunos ésta tal vez nunca ocurrió realmente bajo ninguna otra forma, cuando les afecta mucho, como la guerra, la muerte, el hambre, etc. Además, hay muchas ideas que nunca se han presentado a los sentidos de ningún hombre, sino mediante palabras, como Dios, ángeles, demonios, cielo e infierno, todo lo cual posee, no obstante, una gran influencia sobre las pasiones. Tercero, mediante las palabras, podemos hacer combinaciones, que posiblemente no podemos hacer de otro modo. Mediante este poder de combinación y la concurrencia de circunstancias bien escogidas, somos capaces de dar una nueva vida y fuerza al simple objeto.»
Edmund Burke: Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello. Editorial Tecnos, págs. 129-130. Madrid, 1987.
TGO
@bocadosdefilosofia
@dias-de-la-ira-1











