Que sean eternos los amigos que son curitas para el corazón. 💚
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Que sean eternos los amigos que son curitas para el corazón. 💚

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Ofrenda de paz
Releo nuestras conversaciones en busca del error,
de la falta que cometi para sentirme asi,
aquello que me diga que la equivocada soy yo
para volver a ser la villana de la historia
la malvada persona que siempre se equivoca…
para que sientas paz al culparme por irme,
para que sientas paz al enojarte por lo que no dije,
para que sientas la paz que en mi mente no puedo encontrar.
Amistad...
La amistad es una relación afectiva entre dos o más personas que se basa en el cariño, la confianza, la lealtad y el respeto mutuo. Surge del deseo de compartir experiencias, intereses o valores, y se sostiene en la reciprocidad, donde cada uno da y recibe apoyo, comprensión y compañía.
cuando perdemos a esa persona que significa mucho para nosotros también perdemos una gran conexión a esa persona o lugares donde constantemente visitábamos
>
We swim with sharks as the Thrash cast talks disaster!
No me rindo,
Pero parece que ya no puedo más
Y mi cuerpo es tan fuerte...
Ojalá no lo fuera.
Ojalá colapsara del peso y me dejara descansar
Ojalá me desconectara un día de estos y me pusiera a dormir
Ojalá me desmayara por horas y me llevaran a un hospital lindo,
Con sábanas limpias y comida, y gente que te cuida
Ojalá me pase algo entrenando y no me tenga que levantar por un mes
Cualquier cosa, de repente, que me de un respiro
Me pesa todo, Corina, me pesa
Me voy a quebrar y si me pasa ahí me quedo
No me voy a poder levantar otra vez.
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Me ruge el estómago pero no lo arreglaré, no como la gente jura que es
Me hace calor todo el tiempo, pero me causa pánico el frío, así que no cambiaré
No duermo nada,
Mis ojos caen muertos pero siguen despiertos, atentos
Los auriculares me van a explotar los oídos, a fritar mi cerebro, vaciarlo
Pero, ¿cómo más ahogo los gritos de los de afuera?
Siempre me preocupa el ruido ajeno,
Lo siento en los huesos y me asusto al oír sus versos suicidas
Siempre escandalizada por los mismos llantos, las mismas declaraciones,
Mismas que yo hoy confieso
¿Estaré haciendo sentir así de desesperado a alguien más?
Con mis secretos que ya olvidé a quien se los confié,
Con esta rabia, este camino sin rumbo
La voy a cagar, lo sé
Un día de estos voy a hacer algo muy impulsivo
Sepa la ciencia a quien
Pero si lo pienso mucho me pierdo
No me haré tanto daño, porque soy cobarde
No será ese daño romantizado, profundo, del que arde
Será (y es), un daño duro, seco, casi invisible, a veces pegajoso, muchas veces silencioso
Algo de daño haré y será peligroso
Corina, paráme
La voy a cagar feo, lo sé
"¿Qué más?" decís?,
Entenderme es lo que hacés
Es lo que te puedo decir
Te amo por eso
Y si es suficiente, lo es, mi amor
Estás demasiado lejos como para hacer algo más
Irnos lejos, ojalá
Mis patines y yo y la gente que me ama
Por ahora solo habláme, paráme
No quiero actuar sin testigos, no quiero delitos, paráme
Habláme, Corina, yo ya no tengo energía ni para contarte
Justo llegaste en mi miseria,
No me pego un tiro pero habláme
Estoy cansada pero me leés tan bien
Y sabés que hay algo más
No me cuida nadie y quisiera saber
A que sabe el tener una almohada que huela bien
Ojalá mi cuerpo se viera igual de enfermo...
Mi mente ya se hundió hace mucho tiempo
Vos sabés como me siento.
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Inspirado en unos mensajes míos a una amiga, desahogandome. No soy poeta!!!
Primer post 🤍

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Lecturas de agosto. Segunda semana
Cortocircuito / Wolf Haas. Editorial Seix Barral, 2026 Franz Escher tiene una vida sin sobresaltos. Un día se le estropea un enchufe y llama a un electricista, un tal Marko, pero en plena faena éste muere fulminado por un cortocircuito. Obsesionado por esta tragedia Escher investiga en la vida de Marko e inicia un trepidante viaje para salvar a la hija del electricista de las garras de la mafia.…
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Hay despedidas que no necesitan una puerta cerrándose.
A veces basta con dejar de esperar.
Quizá esa sea la parte más triste de crecer: entender que algunas personas pueden irse sin hacer ruido, sin una última palabra, sin siquiera saber cuánto espacio dejaron vacío al marcharse. Y uno se queda mirando ese lugar durante un tiempo absurdo, preguntándose si en algún momento volverá a llenarse o si siempre tendrá esa forma exacta de ausencia.
No guardo enojo.
Tal vez habría sido más fácil si lo hiciera.
El enojo tiene algo de refugio; permite convertir la tristeza en una cosa más sencilla, algo contra lo que puedes luchar. Pero hay ausencias que no merecen convertirse en resentimiento. Algunas personas simplemente se alejan y uno termina aprendiendo a quererlas desde una distancia donde ya no puede alcanzarlas.
Me costó aceptar que el silencio también puede ser una respuesta.
No porque diga exactamente qué ocurrió, sino porque termina diciendo lo suficiente.
Y aunque una parte pequeña de mí todavía se pregunte qué pasó, otra, más cansada, ha comenzado a entender que no todas las preguntas nacieron para tener respuesta. Hay vínculos que no terminan con una explicación; se van deshaciendo lentamente hasta que un día descubres que llevas demasiado tiempo sosteniendo tú solo algo que alguna vez perteneció a dos.
Qué extraño es recordar a alguien sin saber si esa persona también te recuerda.
Quizá sí.
Quizá no.
Quizá mi nombre se perdió hace mucho entre tantas otras cosas y aquel pequeño espacio compartido dejó de significar algo. Y duele pensarlo, pero hay dolores que se vuelven más llevaderos cuando dejas de intentar discutir con ellos.
Por eso hoy no quiero pedir nada.
Ni una explicación.
Ni un regreso.
Ni siquiera una señal.
Solo quería dejar que este último pensamiento encontrara un lugar donde descansar.
Porque hubo algo bonito.
Y aunque haya sido breve, no voy a fingir que no existió solo porque terminó de una manera que nunca entendí. Hubo palabras que me hicieron sonreír, momentos que llegaron sin ser buscados, una cercanía improbable que por un instante hizo que dos vidas completamente ajenas se reconocieran.
Eso también merece ser recordado.
Pero recordar no significa quedarse.
Hay personas que pertenecen a una parte de nuestra vida y no necesariamente a todo lo que viene después. Tal vez ese sea el verdadero significado de ser elfos libres: saber que nadie nos pertenece, que ningún encuentro trae consigo la promesa de permanecer y que incluso aquello que queremos puede marcharse sin pedir permiso.
Quizá ser libres también significa aprender a soltar sin convertir el amor, el cariño o la nostalgia en una cadena.
Así que suelto.
No porque haya dejado de importar.
Suelto porque todavía importa demasiado como para convertirlo en una herida eterna.
Y si alguna vez, por esas casualidades extrañas que tiene la vida, estas palabras llegan hasta ti, quizá reconozcas algo entre ellas. Una forma de decir adiós sin pronunciar tu nombre. Una pequeña parte de todo aquello que alguna vez compartimos escondida entre líneas. No necesitarás que nadie te diga de quién hablan.
Sabrás.
O quizá no.
Y está bien.
Hay despedidas que no necesitan ser escuchadas por la persona que las recibe. A veces son para quien las escribe, para sacar del pecho ese último pedacito de tristeza que llevaba demasiado tiempo esperando un lugar donde caer.
Hoy dejo el mío aquí.
Con cariño.
Sin reproches.
Sin esperar que vuelvas.
Ojalá estés bien.
Ojalá la vida haya sido amable contigo.
Ojalá encuentres aquello que estás buscando, incluso si nunca llego a saber qué era.
Y si alguna vez recuerdas aquella pequeña coincidencia entre dos caminos que durante un tiempo decidieron caminar juntos, espero que la recuerdes sin tristeza.
Yo intentaré hacer lo mismo.
Porque algunas personas no se quedan.
Pero tampoco desaparecen del todo.
Se convierten en una página que uno aprende a no volver a abrir, aunque durante mucho tiempo haya sabido de memoria cada una de sus palabras.
Y quizá eso sea cerrar un ciclo:
no dejar de recordar,
sino dejar de esperar.