Hay ciudades que no son sólo mapas, sino registros emocionales de quienes ya no están en nuestra vida. En este ensayo personal, recorremos las calles de Praga entre la melancolía de los diez años —bajo el cobijo estético de Tim Burton y los Smashing Pumpkins—, el reencuentro con una vieja amistad y el peso inevitable de los recuerdos que se quedan grabados en el pavimento. Una reflexión íntima sobre la soledad, el arte como refugio y esos momentos perfectos que sólo reconocemos cuando ya estamos lejos de la cima.












