Alfred Kubin (1877–1959), “Die Pest” (The Plague), c. 1902
seen from Türkiye
seen from Italy

seen from Australia
seen from Malaysia
seen from United Kingdom

seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia
seen from Malaysia
seen from Netherlands
seen from China

seen from United States

seen from Türkiye

seen from United States

seen from Spain
seen from United States

seen from Japan

seen from United Kingdom
seen from Germany

seen from Malaysia
Alfred Kubin (1877–1959), “Die Pest” (The Plague), c. 1902

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Efemérides
Cinco años de la pandemia, cinco años desde que dijeron eso de que íbamos a salir mejores...
Hablamos de todo ello en el nuevo número de @el.estafador
#covid #pandemia

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Observados coágulos fibrosos brancos incomuns em cadáveres
Um levantamento internacional realizado ao longo de quatro anos com 808 embalsamadores de cinco países documentou um fenômeno que vem despertando crescente interesse entre pesquisadores da área forense: o relato recorrente da presença de estruturas fibrosas brancas, resistentes e incomuns no interior de artérias e veias de cadáveres embalsamados. Publicado na revista científica International Journal of Innovative Research in Medical Science, o estudo constatou que entre 66% e 83% dos profissionais consultados afirmaram ter observado essas formações, cuja incidência, segundo suas estimativas, atingiria entre 19% e 27% dos corpos preparados para embalsamamento. Embora os autores enfatizem que a pesquisa não estabelece a origem nem a causa dessas estruturas, os resultados revelam um aumento consistente desses relatos a partir de 2020–2021 e defendem que o fenômeno representa um potencial sinal de alerta científico, justificando investigações independentes com análises histopatológicas, bioquímicas e espectroscópicas para determinar sua composição e esclarecer sua etiologia.
Um levantamento internacional realizado ao longo de quatro anos com 808 embalsamadores de cinco países documentou um fenômeno que vem desper
Total confianza con estos mangarras subnormales.
Era marzo de 2020 y el mundo se detuvo de golpe. Las calles vacías, el silencio que pesaba en el aire, las noticias que no paraban de llegar… y nosotros dos, encerrados en este departamento que de pronto se sentía demasiado grande y demasiado pequeño al mismo tiempo.
Había días en que apenas podía respirar de tanta ansiedad. Otros en que lloraba sin razón aparente, solo porque sí. Pero también hubo momentos pequeños, casi ridículos, que nos salvaron un poquito. Como ese Pillow Challenge que empezó a circular por Instagram. La idea era simple: ponerte una almohada como si fuera un vestido y tomarte una foto. Reírnos de lo absurdo. Sentir, aunque sea por unos segundos, que todavía podíamos jugar.
Esa tarde me quité todo, literalmente todo, y abracé la almohada más gorda que encontré. Me paré frente al espejo, encendí el flash del celular y sonreí como si el mundo no estuviera en pausa. Tú estabas en la sala, probablemente viendo alguna serie por décima vez, y cuando me escuchaste reír sola viniste corriendo a ver qué pasaba. Te reíste tanto que casi te caes. “Estás loca”, me dijiste, pero con esa mirada que decía que me querías más por estarlo.
Miro esta foto ahora y duele de una forma suave. Porque éramos nosotros dos contra todo. Porque esa almohada era lo único que me cubría, y aun así me sentía protegida cuando estabas cerca.
Hoy el departamento está más silencioso. La almohada sigue siendo la misma, pero ya no hay nadie que venga corriendo a reírse conmigo. Te extraño tanto que a veces duele respirar. Pero también me acuerdo de que sobrevivimos. De que en medio del caos encontramos formas tontas de ser felices.
Y aunque el mundo volvió a girar y yo seguí adelante… una parte de mí se quedó en esa tarde de 2020, abrazando una almohada, riendo contigo.
Gracias por esos momentos buenos entre tanto malo.
Donde quiera que estés, espero que sepas que todavía sonrío cuando pienso en ti.