Dafnis y Cloe
Ante la implacable propagación del ballet como vía artística sumamente seductora y enriquecedora como cualquier otra disciplina, los grandes músicos del siglo XX atendieron a cultivar este género.
Es así, que a inicios del siglo XX, uno de los mayores representantes del impresionismo musical francés, Maurice Ravel, comienza -por encargo- a componer una suite orquestal para ballet en honor de la gran novela bucólica griega: Dafnis y Cloe. Ravel se basa en un guión adaptado por Michel Fokine (coreógrafo ruso) -es importante destacar que alrededor de 1910 y 1913 comenzó un ciclo de ballet ruso en todo París-.
Ante las vastas vicisitudes que vivieron todos aquellos inmersos en el montaje y la producción de la obra debido a diferencias estéticas -que después se avivaron con Ravel-, la obra se estrenó el 8 de junio de 1912 en el Théâtre du Châtelet. Sin embargo, no gozó del elogio que se le tiene en la actualidad debido a que se vio ignorada por el gran furor y polémica de Stravinsky con “El pájaro de fuego” y “Petrouchka”.
Una pieza monumental, considerada de las mejores obras impresionistas dentro del repertorio de Ravel: el Bacanal (Danse génerale) mostrado aquí, es el paralelo de la última parte de la novela bucólica: una danza extática debido al amor pasional ya culminado en la boda de nuestros guardadores de rebaños: ninfas, el dios Pan, flautas, frutas, la eterna Naturaleza y el amor vehemente y pastoril de dos almas que marcaron la historia del arte.
Diseño del decorado usado en el estreno mundial del ballet (Léon Bakst).













