Llevo más de la mitad de mi vida luchando contra el sobrepeso. He bajado mil kilos y los he vuelto a subir, me he sentido increíble para luego sentirme fatal, me he desesperado, he llorado, he reído, me he asumido como el gordito cagado más de 100 veces, he sido el más gordo de la junta, de la cena, de la fiesta, o sea, he sido el punto de referencia de muchas reuniones, me he hecho de hábitos saludables que luego tiro por la borda, he hecho pesas, he ido al gym, al yam, al yum, he hecho pilates, yoga, he hecho la dieta de la luna, la del sol, la del nutriólogo, la del podólogo, la del bariatra, la del kiwi, la de la mostaza, la de suputamadre y siempre regresaba a donde había empezado. Y tal vez hasta me había echado un par de kilos más encima.
Hoy estoy haciendo algo distinto y por fin peso menos de lo que he pesado desde hace 24 años. Se dice fácil pero me probé un pantalón que compré específicamente para el bautizo de mi hija grande hace 24 años y por fin me quedó. Sobra decir que desde hace 23 años no me entraba ni en la pierna izquierda.
Empecé en Agosto del 2021 con una dieta que me había servido muy bien, pero, al final seguía siendo “una dieta”. De pronto había días que moría de hambre y no podía aguantar y acababa atascándome de cualquier basura que encontrara en la tiendita para saciar esa hambre que me daba no comer lo que me gustaba. De pronto me entraban los antojos y terminaba en un Oxxo comiéndome un par de vikingos o unas donitas y un boing. Aún así logré bajar 10 kilos en 4 meses, pero llegó Diciembre y luego Enero y luego Febrero y mi fuerza de voluntad y mis hábitos se fueron al carajo (una vez más) y recuperé algunos de los kilos bajados. De pronto en Marzo, me encontré de casualidad un video en YouTube de un doctor que explicaba las maravillas del ayuno intermitente combinado con la dieta keto y después de ver el contenido de unos minutos, pensé que la teoría sonaba convincente y decidí intentar esta nueva forma de vida, total, era la única dieta que todavía no hacía. Cuando llevas más de la mitad de tu vida acumulando kilos y ya estás en la zona de obesidad mórbida y tienes treinta kilos de sobrepeso y aparece algo que no has intentado para recuperar la salud que poco a poco ves que vas perdiendo, lo único que piensas es: ojalá esta sea la buena. Ojalá esta funcione.
Treinta kilos de sobrepeso. Vamos a visualizar 30 kilos. Es prácticamente un niño de 10 años, que mide 1.30 cm. Esto es lo que cargo todos los días en mi cuerpo. Además del mío. Un niño de 10 años. No-seas-mamón.
O como si a todos lados, cargara con un puto dálmata. No con su correa, sino encaramado sobre mí. Vuelvo: No-seas-mamón.
Comencé a hacer el ayuno y en 4 días ya estaba convencido. No los voy a aburrir con la explicación biológica de lo que pasa con tu cuerpo y con tu grasa cuando ayunas, pero lo que sí les voy a decir es que, a partir de ese video y en el proceso de 10 semanas, llevo 8 kilos perdidos, que, sumados a los 10 que había bajado el año pasado, suman ya 18. Sí, el peso más bajo que he logrado tener desde hace 24 años. ¿Lo bueno? Hoy estoy convencido que no estoy a dieta, simplemente estoy eligiendo un nuevo estilo de vida que me hace sentir más feliz, más lúcido, que me da más energía, que me hace dormir mejor, que me hace jugar tenis mucho mejor. Un estilo de vida en el que no me da hambre, en el que no tengo antojos y en el que puedo ver pasar la charola de Krispy Kreme sin estirar la mano y acabar con 3 donas en el hocico. Hoy, es la mejor decisión que he tomado para mi salud desde hace muchos años. Si en el trayecto de esta vida más saludable, termino perdiendo algunos kilos, pues que pase, pero hoy no he elegido esa manera de alimentarme para perder kilos, sino, como ya lo expliqué antes, para sentirme mejor.
Claro, algunos amigos me han dicho “guey no es por nada pero ya has bajado y luego vuelves a subir”. Los entiendo, y no es mala onda, simplemente es verdad. ¿Qué me garantiza que esta vez es la buena? Nada. Pero hoy todavía a casi 12 semanas de este cambio, me siento motivado a seguir haciendolo y sigo teniendo resultados físicos favorables.
Esto no quiere decir que ya no estoy pasado de peso, no señor, todavía tengo al menos quince kilos extras que se deben ir de mi cuerpo (medio dálmata o medio niño de 10 años). Pero lo que sí quiere decir es que nunca me he rendido y que nunca lo voy a hacer. Siempre he dicho que la persona más difícil a vencer es uno mismo y aunque esto es una gran batalla ganada, no es el fin de la guerra. El viaje continúa y falta mucho por hacer.
Así que, si me ven por ahí en la calle, salúdenme que sí soy yo. 😬