seen from Brazil
seen from Poland

seen from Spain
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from China

seen from United Kingdom
seen from Türkiye
seen from Yemen

seen from Sweden
seen from China
seen from Ukraine
seen from Russia

seen from Czechia

seen from Russia
seen from United States

seen from United States

seen from United Kingdom

seen from China

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
¿Alguna vez te has enamorado? - Me enamoré.
Pensé haberte visto el otro día. Para variar, caminaba envuelto en mis ensoñaciones, apreciando lo distinta que se ve la ciudad en verano, cuando, frente al cruce, me quedé quieto como si fuera tu reflejo.
El bullicio de la gente fue amainando. Quedamos en pausa. Y fui transparente como las hojas que se traslucen con cada beso del sol.
Al principio, sacudí la cabeza ante mi incredulidad. Ni me acordaba cuándo fue la última vez que nos vimos. Y traté de hacer un esfuerzo por recordar, mientras me escondía tras la espalda de un señor de tronco chato y abultado. Miré de lado a lado, asegurándome de que no fueras un simple espejismo. Pero ahí estabas, parado al lado de una luminaria, luciendo tus lentes oscuros, con el viento soplándote los rulos desenfadados y mostrando tu sonrisa diáfana, capaz de iluminar más que mil soles.
La luz del semáforo permaneció roja y, como una ola sobrecogedora, recordé la conversación que tuvimos en la playa. Se me vino a la mente los colores violáceos y anaranjados del atardecer. Lo bravo del mar. Mi corazón quebrándose, en pedazos. Y el llanto de los perros anunciando el final.
También recordé las infinitas veces que intenté corregir mi error. Veces que, en verdad, fueron solo dos. Un mensaje de texto que no tuvo respuesta y un correo que debería haber borrado, enviándolo a la papelera. Pero me quería seguir humillando.
Me disculpé, aunque sabía que no tenía la culpa. Y ¿culpa de qué? De haber confesado mis sentimientos. Pero ¿qué hay de malo en eso? No era necesario que me evitaras o que hicieras como si nunca hubiera existido.
Apreté el puño. Sentí la palma presionada por mis garras. Y habría corrido, atravesando la calle para pegarte un paipazo como te lo merecías, pero me quedé varado, esperando el cambio en el semáforo.
¿Por qué no me quedé callado? Si mi amor no era más importante que nuestra amistad.
No me arrepiento de nada, pensé. Levanté el mentón y te miré directo a los ojos. Luego, lo dije en voz alta, como tratando de convencerme, porque no me arrepiento de nada. Sin embargo, siento un peso aplastándome el pecho. Será la culpa pesándome, de la carga que también debo acarrear sobre mi espalda, cuando me volví nuestro verdugo.
Pero una voz me dijo que no fui el único que alzó el hacha.
¡Anda, mírame! Lo veo todo rojo y sostengo una expresión desafiante. Con la frente en alto y los hombros para atrás, espero que esta vez me creas cuando te digo que este amor no vale nada. Que esto que siento puede irse bien a la mierda. Desaparecer, como si nunca hubiese pasado. Y lo voy a olvidar. Voy a cerrar los ojos y hacer como si nada de esto nos pasó. Te lo digo en serio, lo más serio que he dicho algo en la vida. Lo juro, este amor que siento no vale la pena.
La luz ni cambia, pero, aun así, corro a través de la calle. Mis piernas se alargan, mis pies se ensanchan como zancos. La gente grita, da vuelta la cara y jadea. Los autos derrapan. Pero, en una sola zancada, me paro frente a ti.
Me doy la valentía, el atrevimiento, de tomar tus manos y te veo directo a los ojos, al medio, al epicentro. Y pronuncio cada palabra para que las entiendas con total claridad. Esto que siento ya pasó. Ya fue. No vale la pena. Ya está, ya lo olvidé. ¿Lo ves? Luego, cierro los ojos y respiro con más tranquilidad, soltando un gran peso y creyendo que todo se arregló. Porque vas a volver a mirarme, con los ojos morochos de siempre. Vas a seguir celebrando mis tonterías. Y vas a seguir abrazándome, como los amigos más entrañables, y me vas a susurrar al oído que el mundo es más bonito cuando yo sonrío.
Ya pasó. Ya fue. No vale la pena.
Anda, dilo conmigo.
Ya pasó, ya está. Ya fue.
Lo olvidé.
Te lo digo en serio. Y el reflejo de tus ojos no miente. Me ves tan diferente.
Y, cuando la luz finalmente cambia a verde, tu sonrisa se desvanece. Tu ceño fruncido se vuelve arrugas en la frente y tus rulos plateados se tornan desteñidos y lacios. Porque solo eras otro extraño al que confundí contigo.
La muchedumbre se mueve, avanza hacia delante, como una masa uniforme, pero me quedo quieto, tieso, esperando a ver si nos topamos. Para que nos encontremos en medio de la calle y nuestras ropas se rocen y veamos en cuántas vidas más nos vamos a volver a cruzar.
No repitamos la misma historia.
Pero vuelvo a escuchar el bullicio; el estruendo de las bocinas y su urgencia por llegar a algún lugar. Las cabezas de los transeúntes se pierden bajo las luminarias y de los árboles abriéndose paso con sus raíces a través del asfalto. Y, por un instante, me quedo atrás.
Suelo verte en todas sus siluetas. En esas sombras sin rostro que deambulan por la calle, de lo más causal, cuando nos topamos de frente.
Y siempre imagino que vamos a saludarnos con un apretón de manos, como si nada. Pero, muy en el fondo, te gritaría para que no quepa duda que te amé. Jurándote que este sentimiento no me ha acabado, aunque me parta un rayo. Y veo de reojo el cielo atormentado, porque, quizá, hoy sea mi día de suerte.
Sin embargo, los colores anaranjados y violáceos flotan con ligereza, como cualquier otro día de verano, mientras corro apresurado y sigo en otra dirección.
Mojarse o no mojarse.
Hola viajeros,
¿Qué tal os trata la vida? Aquí, en mi remoto cuadrante sideral, las cosas siguen estables, latiendo al ritmo del caos de la vida, como siempre. Hoy vengo con una confesión y unas cuantas opiniones.
Hace poco leí sobre sobre una de las tóxicas conocidas más funadas y mentadas en los tumblr de rol. De su insistencia en permanecer en comunidades donde no la quieren. De sus quejas baratas cuando la descubren y la señalan, la banean y de nuevo la rechazan.
Confieso que me alegro. Soy humano. Y sí, me crucé con ella en mi primer foro, para mi desgracia y la de otra gente. Llegué a este mundillo de la mano de una vieja amistad, que estaba en un foro por aquella época "popular", roleando tranquilamente.
Hasta que dejó de ser tranquilo. Y bonito. Y divertido.
Porque hay gente que no descansa hasta que no lo pudre todo.
Durante varios años estuve en ese lugar, descubriendo lo mejor del rol por foro y también lo peor. Sufrí acoso de todas las formas posibles y algunas que, a día de hoy, aún me parecen imposibles. Sobre todo, fue capitaneado por esa persona que tanto mencionan, pero también por su séquito. La razón: celos y envidia. No me soportaba, no toleraba que escribiera mejor, que destacase por la calidad de mis roles o de mis edits. Lástima... el talento no se compra, hay que asumirlo, babes.
Dejé el lugar, dejé los roles, las historias, los personajes y una parte de mi alma. Porque le pongo alma al rol. Partí de allí con dolor, en el sinsentido de alguien que no comprende cómo es capaz de haber gente con esas actitudes, cómo es posible que el silencio cómplice del resto de usuarios (administradores incluidos) le permitiera seguir con sus mierdas.
A día de hoy, a la reina de las tóxicas y a quienes le ayudaron le digo: GRACIAS.
Gracias por enseñarme que la gente de mierda es mejor tenerla lejos.
Gracias por enseñarme cómo se ha de llevar un foro, poniéndole veto a quienes no saben distinguir el rol de la realidad. El hobby de la terapia.
Gracias por enseñarme a conservar la calma ante tanto ataque gratuito, desplante, acoso, insulto o mentira. Porque de ti aprendí, que a la gente como tú, lo mejor es asfixiarla en la soledad y la indiferencia, ya que se alimentan del daño que ejercen.
Y poco le pasa. Intentó hace un año funar a alguien (que ni sé quién es, ni me interesa) y le salió el tiro por la culata. Se llama karma. Y aunque lento, a veces hace justicia.
Cuando leo sus andanzas, me doy cuenta de lo mal de la cabeza que hay que estar para acumular tanto historial y cero sentido de la vergüenza, ridículo o dignidad.
Aunque sea sorprendente que haya gente que le siga dando cuerda, recordad que hasta Hitler tenía amigos. Y muy buenos, como Himmler el famoso "carnicero de Praga".
Así serán. Cuidado con los tóxicos y sus secuaces.
Pero en fin, será que en el universo debe haber de todo, para que algunos aprendamos cosas y a día de hoy seamos más sabios, más fuertes y menos compasivos con quien no lo merece.
Feliz fin de semana.
A veces lamento que me ames. Soy esta figura dispersa, extraña y desconectada, con tantos cabos sueltos y pequeños círculos vacíos: Te miro y corro salvajemente en el mismo lugar. Entonces sé que es verdad. El amor también nace en la improbabilidad.
- Seguen Oríah // Soy un parásito.
Te quiero como solo puede quererse el cielo, que nunca se despedaza. Te quiero más que cualquier color que he querido en toda mi vida. Y te quiero como solo sé quererte a ti...
Erin Doom: Fabricante de lágrimas, Nica Dover.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
El lamento del caminante: entre la duda y la fe
~ Estoy cansado, agotado de recorrer este sendero interminable, de andar sin descanso y de seguir sin detenerme. Quiero parar, descansar y contemplar lo que el camino, en su hermosura y sabiduría, me provee; pero temo que si ahora lo hago, no podré continuar, o cometeré un grave error al detener mis pies para mirar atrás. Sé que estoy equivocado, sé que debo parar, descansar y detenerme a hacer solo lo indispensable: respirar, suspirar y exhalar, pues siento que estoy a punto de colapsar. Pero, a la vez, tengo miedo de detenerme, de meditar en todo lo recorrido y darme cuenta de que no estoy donde debería o, peor aún, que este nunca fue mi camino a recorrer. Necesito parar, necesito dejar de moverme y simplemente ser; sin embargo, siento que he olvidado cómo hacerlo, que he perdido el modo de sentir esa quietud y, en verdad, no sé si alguna vez lo hice de realidad. Esto me frustra, me agobia y me llena de ansiedad, pues me encuentro entre lo que necesito y lo que debo, entre lo que mi alma clama y lo que el mundo a mi alrededor me exige. ¿Qué hacer? ¡Oh, dime!, ¿qué debo hacer para no sentirme mal y poder seguir adelante con serenidad?
— Confesión Poética 64 || @jorgema
A veces mis días transcurren en pensarte y seguir haciendo por ti este arte.
Me: *holds up shield while trembeling* i have a confesion to make-
Me: i do not ship gimli x legolas
The audience: *boos and gets ready to throw tomatoes*
Me: *hidding behind shield* wait wait wait-
Me: don’t get me wrong, i still enjoy it when it’s in a fic i like or i come across it, but i don’t go searching it out. It simply doesn’t give me anything.
Audience: *lowers tomatoes and starts whispering amongst themselves*
Me: and i support anyone and everyone who does ship it!
The audience: *quiets down and settles in their seats*
Me: *sigh of relief*