⸻ ( 𝗯. 𝟏𝟗𝟗𝟖 ) 𝗠𝗔𝗥𝗧𝗜𝗡 “𝐌𝐀𝐑𝐓𝐘” 𝖧𝖮𝖱𝖮𝖶𝖨𝖳𝖹 › veintisiete años. originario de queens, nueva york. tenista / preparador físico en el boston sports institute. residente de la 𝗧𝗢𝗥𝗥𝗘 𝗔𝗥𝗕𝗢𝗥𝗪𝗔𝗬 ( 4A ).
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sonrisa se extiende entretenida sobre rosados al presenciar interacción, aunque lo que evoca mayor gracia son palabras de su vecino, hasta arrancarle una risita. “creo que deberías mejorar el marketing…” opina después, acercándose con cuidado, pelota de color verde casi fluorescente entre sus manos, moviéndose entre una palma y la otra. “ —quizás puede ser el premio, si te ganan, besas a benny. yo me arriesgaría a jugar.” cierta travesura cosquillea en comisuras, al tiempo en que guiña un ojo en dirección a marty.
la ausencia de respuesta de la tercera para su posterior salida no le sorprendió demasiado, toda su mañana había sido más o menos igual. sí lo desgastaba un poco, mas no lo suficiente como para recibir a la argentina con mala cara. eso, por supuesto, hasta que escuchó su idea. entonces una mezcla de horror y confusión tiñó su rostro. “¿quieres que bese a mi hermano?” inquirió en un volumen poco discreto, el ceño fruncido y la boca torcida en un ademán que podía parecer teatral, mas no lo era en lo absoluto. “eso está tan jodido en tantos niveles, no sé por dónde empezar,” reconoció, sorprendido, casi fascinado. “necesitas a dios, mujer —o que te encierren. lo que suceda primero,” el horror pasó a ir acompañado de algo parecido a la gracia, pues suponía que giada ignoraba parentesco hasta ese instante. ahora dudaba que pudiese olvidarlo.
arruga la nariz cuando interrumpe la conversación, y hace una mueca de incertidumbre con la pregunta. " quiero intentarlo. pero tengo cero experiencia en el tenis ¿tú qué tan bueno eres? " quería tener una oportunidad de un match justo, pero también le parece bien la idea de aprender de alguien que sepa del deporte. chasquea la lengua y quiebra la mano, restando importancia. " ay, eso sería divertido también. ¿por qué pretendes que no? " una esquina de su labio se tuerce maliciosa por un momento. por algo lo está mencionando, ahora definitivamente cree que está interesado en recrear challengers con su amigo. " es el mes gay, atrevete a besar a un amigo. escuche que con un beso estás ejercitando también. "
de manera inconsciente, su gesto mutó a una sonrisa inmediatamente tres oír su interrogante. “bueno, ya que preguntas,” fingió una modestia que no tenía, “——soy profesional.” debatible, dirían algunos en el circuito, pero lo cierto es que había jugado como tal, incluso si en el proceso había perdido la clasificación por motivos... extradeportivos. abrió la boca para decir algo más, regodearse de sus propios triunfos, cuando su sugerencia llegó. inevitablemente, revoleó los ojos. “esa película ha hecho daño irreversible al tenis,” pronunció como si tuviese una opinión formada más allá de no querer besar a sus colegas, o a sus rivales. “paso. a no ser que estés ofreciéndome algo a cambio, entonces me lo pienso,” mintió. miró a sus alrededores: el resto de la cancha no tenía mucha gente ni dispuesta a jugar ni a ver. “¿quieres que te enseñe?” se le ocurrió. “tenis, quiero decir. no a besar a tus amigos.”
de forma misericordiosa, la instructora adoptó una posición muchísimo más fácil y de una forma que carecía de fluidez alguna, lorcan se dejó caer de vuelta al suelo, ahora sólo arqueando la espalda y sosteniendo su peso con sus manos. la pregunta lo obligó a observar de soslayo a su acompañante, entre ofendido e incredulo. “ ¿un relajante muscular, de verdad? no tengo ochenta años. ” no supo interpretar bien petición ajena y asumió que era una burla a su persona, a las cuales ya estaba acostumbrado gracias a su hermano menor. “ ¿tú no trabajas aquí, a todo esto...? ¿o esta es tu forma de evitar el trabajo? ”
resopló con pesadez ante la negativa, mas no insistió. tampoco se acopló a la nueva postura de la instructora, esperando pasar desapercibido en lo que su anatomía se recuperaba del esfuerzo previo. a su pregunta, se encogió de hombros. “¿qué, vas a delatarme?” devolvió, más con comicidad que con verdadero recelo. “estoy en mi descanso,” mintió, o más bien omitió la parte en que el descanso era auto-impuesto, una decisión que se vio forzado a tomar después de lidiar con el tercer lesionado por falta de calentamiento previo en menos de quince minutos. cuando la instructora pareció mirar en su dirección, se apuró en emular la pose vecina. “no te tenía como un hombre de yoga,” admitió. “o sea, siempre pensé que lo necesitabas,” se tomó el atrevimiento de añadir, como si lo conociera más allá de una que otra charla banal. “——pero creía que preferías los reels a la ashton hall.”
"qué desesperado eres." comentario viene acompañado de una mueca sobre sus labios. tal vez sí había alargado conversación más de lo necesario sólo para retrasar el inicio del juego, pero no piensa admitirlo. mirada desciende hacia raqueta entre sus manos antes de volver a él, ceño fruncido. "¿gracias? sería todo un cliché si lo hicieras." entrecierra los ojos, observándolo con evidente sospecha. "aunque, ¿cómo sé que no lo mencionas precisamente para que te anime a hacerlo?"
viró la mirada sin demasiada sutileza, aunque lo cierto es que el comentario no le había molestado. ninguno de ellos, a decir verdad. es más, una sonrisita divertida se coló en sus rosados cuando terminó de hablar. “sé que tengo el físico de un twink promedio, pero me gustan las mujeres,” rebatió, tal vez un poco tosco, pero inofensivo a fin de cuentas. “puedo besarte a ti, si quieres— pero de todos modos tienes que decirme si vas a jugar o no,” insistió, como quien la había pillado en el intento de despistarlo. “nada personal. estoy trabajando,” o más bien pretendiendo que lo hacía. por fin, extendió la mano en su dirección como quien le pedía la raqueta. “no hacía falta anotarte, ¿sabes? si querías hablarme podías solo hacerlo,” añadió más o menos en broma, más o menos en serio.

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"creo que el concepto de challengers está horriblemente malinterpretado por el público general," sentencia de entrada. "parece que vieron la película con los ojos cerrados," porque no entiende por qué todo el mundo cree que implica tríos más allá de la escena que lo proyecta. finalmente, niega con la cabeza. "¿te están pagando extra por esto?" más que interés, solo está siendo chismosa.
sus hombros subieron y bajaron con suavidad, como quien restaba importancia al asunto. no le interesa demasiado la película, él mismo podía admitir que había perdido el hilo en un par de ocasiones. solo la había visto por zendaya, a decir verdad. a lo último, se carcajeó, incrédulo. “¿por qué demonios te lo diría?” devolvió, aunque le bastaron unos segundos para revelar: “no,” con evidente resignación. tampoco es como si estuviera en condiciones de demandar mucho, dado que había entrado al instituto un poco por lo bajo, sin todo eso que de verdad demandaba el empleo. “¿por qué preguntas? ¿vas a darme una propina?” meneó sus cejas de arriba a abajo. si todo el asunto lo hacía sentir un tanto patético, no lo dejó ver. “también es bienvenida una invitación a comer,” continuó. “no he parado desde que empezó la jornada,” aunque dudaba que a la contraria le conmoviera el asunto, o importara de verdad, siquiera.
marty ha de saber de sobra, por el bufido de xander, que no hay nadie más que lamente el cambio de djs que él. como iban a estar todo el día encerrados en el recinto, el panorama musical que podría ser su salvación, sería todo lo contrario. las ocurrencias ajenas le roban una risa repentina, pero a la tercera en discordia, más bien le dan ganas de cabar un agujero bajo tierra y esconderse. la pobre hasta tartamudea, pidiendo perdón antes de salir corriendo. xander, cuando chasquea la lengua, deja los ojos en marty. ' eres demasiado directo, les vas a espantar ' advierte, señalándole con el mentón, pero con una sonrisa con la que no va demasiado en serio. ahora, vuelve a bajar la mirada a las vendas, donde continúa envolviéndolas. ' no pensé que me querrías convertir en un modelo de onlyfans en nombre de la comunidad lgbt ' menea la cabeza como si no tuviera remedio, pero la sonrisa se expande divertida cuando pone los ojos de vuelta a él. ' si no viene nadie, tú serás mi alumno — ya estoy en el mood ' dictamina.
la actitud de la muchacha lo llevó a, inevitablemente, liberar un bufido. “débil,” añadió por lo bajo, casi un susurro. lo que sí hizo en voz alta fue reírse, seguido por encogimiento de hombros un tanto resignado. supuso que no era el más hábil cuando se trataba de ser sutil, pero lo cierto es que sus encantos recaían en encarar de frente, como todo atleta. “¿en el mood de golpearme?” cuestionó, si bien sabía que no era aquello lo que estaba diciendo, o no del todo. “cuidado— no sea que me termine gustando,” continuó en la misma línea bromista a la par que le regalaba un par de palmadas en el hombro. después volvió a encaminarse a su lugar, apropiándose de su botella de agua, a la que le dio un buen sorbo antes de volver a hablar. “deberían pagarnos más cuando hacen estas cosas,” espetó un poco desde el desconocimiento. no tenía idea de si estas cosas sucedían a menudo, o si eran eventos más apartados. tampoco sabía si permanecería en el instituto el suficiente tiempo para enterarse. “estoy acostumbrado a ver a quince personas por hora, no a cuarenta y cinco,” continuó. no le molestaba en sí el trato con multitudes, pero sí resultaba más difícil pretender que tenía las credenciales necesarias para realizar su trabajo cuando tenía que hacerlo de verdad. entonces miró a sus alrededores. “——aunque supongo que tú lo llevas más ligero,” que era su forma de decir que el lugar estaba bastante más vacío que la sala de musculación.
‘ ¿tú eres el árbitro? ’ señala al chico con el indice y alza ambas cejas, poco impresionada. ¿en serio? no confía en que vaya a hacer un buen trabajo porque por supuesto que lo está prejuzgando. no parece alguien serio. ‘ detesto hacer equipo. ’ y por lo que estuvo viendo es de dos contra dos, meh, si ella se mete más que challengers sería la tercera guerra mundial, jaq no tiene paciencia.
pasó por alto la forma en que se refirió a él un poco porque carecía de la paciencia para hacer otra cosa. “juez de silla,” la corrigió, “pero también puedo jugar, si me necesitas— tengo un relevo,” o más bien un colega al que no se lo había pedido, pero que estaba como referee del torneo en general, sin hacer demasiado. “soy un profesional, ¿sabes? horowitz, marty. puedes googlearme,” porque dudaba que fuese a sonarle de algo si no era del nicho. tal vez lo mismo si lo era, a decir verdad: llevaba un buen tiempo sin jugar profesionalmente, pero su nombre seguía circulando en torneos locales. “¿qué hay de ti? ¿eres buena? —tienes cara de que no,” añadió, solo por molestar.
parpadea un par de veces mientras le sostiene la mirada. aunque sus palabras no la lastiman, ciertamente llega a sorprenderle la naturalidad con la que las suelta. “ah—el cabello rubio y alisado son solo un disfraz.” rueda sus ojos antes de reír, claramente quitándole importancia. “está bien, eso lo debería de hacer más entretenido.” escanea sus alrededores antes de regresar la mirada al castaño. “¿deberíamos de preguntarle a benny? al menos que tengas una mejor idea.”
sus labios se partieron con cierta sorpresa, aunque —como nunca— no supo bien qué decir, así que solo volvió a cerrarlos. revoleó los ojos casi como mecanismo de defensa. “no lo dije así,” se defendió torpemente, pues lo cierto es que no lo había dicho de ningún modo en particular. “quiero decir—” empezó a corregirse, pero entonces la idea de decir algo en relación a tener pasatiempos fuera de la cocina sonó todavía peor en su cabeza. así que, en una especie de acontecimiento histórico en el que fue capaz de pensar antes de hablar, se frenó justo a tiempo. carraspeó. el nombre de su hermano lo hizo levantar las cejas. “benny, ¿eh?” una sonrisa pícara se dibujó en sus labios. “¿qué está pasando ahí?” se animó a preguntar incluso contra los posibles deseos del mayor. “¿debería esperar una invitación para comer gratis en mercer's pronto?”
luego de ganar un partido de fútbol con su equipo, se sentó en las gradas junto a algunos espectadores para ver al siguiente equipo que se prepara en la cancha, listo para empezar el siguiente partido. a la primera persona que vio a su lado, le dio un leve toquecito en el brazo para llamar su atención. " ¿quieres apostar algo a quién mete el primer gol? " mueve las cejas, con una sonrisa persuasiva. " lo que sea, no tiene que ser dinero. pero también es una posibilidad. "
levantó la cabeza con cierta dificultad, entre adormilado y no. había aprovechado el lugar vacío en las gradas casi sin prestar atención a lo que acontecía en frente suyo, y con justa razón: el fútbol le resultaba demasiado aburrido. le tomó unos segundos encontrarle el sentido a lo que el otro le decía, y a lo último frunció el entrecejo. “¿no tiene que ser dinero? ¿me estás llamando pobre?” no estaría equivocado. por supuesto, pero eso no se lo haría saber. “me interesa,” determinó momentos después, como si la mera idea de tener que aguantar los noventa minutos del partido no fuese una tortura en sí misma. tenía algo así como una imagen que mantener, y una suma de dinero por encontrar si resultaba perdedor. “——pero primero... ¿de cuánto estamos hablando?”

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"yo había venido aquí para jugar tennis con mi hermano..." y sin embargo terminó en un torneo amistoso de fútbol, el cuál sorprendentemente aguantó hasta el final. sorprendentemente, porque su post entreno eran los restos del monster que se estaba bebiendo antes y un agua para variar. si pudiera, se fumaría un cigarro. "soy un gran defensa ¿qué no?" se burla de sí mismo, tras colgarse la playera en el hombro y dejarse caer en la banca junto a interlocutorx.
no se ganó con mucho de la conversación antes de desparramarse a su lado, visiblemente más cansado de lo que debería para alguien más o menos acostumbrado al deporte. “¿me prestas veinte dólares?” fue lo primero que le dijo al tiempo de robarle el energizante, pasando casi por completo de la tercera persona. casi. cuando reparó en su presencia, le regaló un ademán con la mano que pretendió ser amistoso, pero se perdió en sus siguientes palabras, otra vez para benny. “te vi jugar,” refiriéndose al partido de recién. “——estuviste fatal. tienes la forma física de papá,” continuó sin demasiados reparos. le devolvió la lata, casi vacía, y entonces posó su vista en él. “¿me prestas o no?”
“¿vas a jugar o no?” tuvo que increpar cuando comenzó a sentir que la charla se extendía más de lo necesario. para tener tantos inscritos en tenis, eran más bien pocos los que parecían interesados en el deporte en sí. “——esto no es challengers. no voy a besar a mi amigo,” advirtió, aunque lo cierto es que por el precio correcto tampoco se cerraba a la idea.
AUSTIN ABRAMS in DASH AND LILY
‘ ¿cuánto rato llevas viéndome jugar a esto? ’ se incorpora un poco, curvatura de suficiencia que después se deshace como si fuera una broma. torso desnudo brilla un poco, músculos cargados mientras mira a interlocutor desde abajo. ‘ se aceptan críticas, o también peticiones de clases particulares. ’
sus cejas se alzaron con cierto escepticismo burlón, lo mismo que la curvatura de su sonrisa. “alto ahí, campeón— puede que sea junio, pero no eres mi tipo,” se le ocurrió responderle, si bien estaba más entretenido que ofendido por la mera sugerencia. “críticas... no. todo lo que sé de básquet es por high school musical,” confesión escapó en un limbo entre verdad y mentira. lo cierto es que sí lo había jugado, mas solo lo suficiente para saber que no tenía futuro. “venía a preguntarte si tenías hambre. estamos por almorzar con mis colegas y algunos vecinos,” llegó al punto finalmente. lo miró de arriba a abajo. “——vestidos, de preferencia.”
" ¡viste! solamente usas los puños. " explicación se escapa de entre los labios con un jadeo sonoro, un intento no muy exitoso de mantener compostura porque emoción entonces pareciese que gana la partida de manera inmediata, sonrisa ensanchada cuando gira la cabeza para observar únicamente pantorrillas de quien le acompaña. " anda, ¡es divertido! "
a pesar de su insistencia, marty permaneció ahí, acostado, prácticamente inerte; el entrecejo fruncido y los ojos casi cerrados en su totalidad. “olvídalo, no hay forma,” devolvió en un tono monótono, adormilado. “hoy he trabajado el triple de lo normal,” que, si tenía que sincerarse, no era mucho: sus días en el instituto eran más o menos tranquilos teniendo en cuenta lo lejos que estaba de ser el preparador físico por excelencia de la mayoría de asociados. “necesito una grúa para salir de aquí,” dijo al momento de ladearse en su dirección, estudiando con cierta extrañeza la energía que desbordaba el contrario. “——o lo que sea que hayas esnifado antes de venir.”

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‘ deberías mejorar el equilibrio ’ no hay un deje de burla, en realidad timbre es más bien calmado, taciturno podría ser descrito en el instante que las cejas parecen ir arqueándose de forma paulatina cuando despega la tela empapada del pecho, que pareciese más bien una reacción autómata en la que deja el bolso deportivo en el suelo para abrirlo mientras se deshace de la prenda de algodón, mirada apenas deslizándose a volver a enfocar a interlocutor. ‘ ¿ibas a decirme algo más? ’
inevitablemente, una arruga se dibujó en su entrecejo. “deberías mejorar el equilibrio,” repitió con la voz atontada, en un pobre e infantil intento de molestarlo, si bien sus intenciones tampoco eran malas. se sentía un poco invadido, tal vez, con esto de tener a casi todos sus vecinos rondando en un espacio que por lo general parecía reservado para unos pocos. a lo otro, sacudió la cabeza, aunque rápidamente se contradijo a sí mismo: “¿sabes jugar pickleball?” quiso saber. “nos falta uno para dobles con benny y tate,” una invitación tardía, ya que sospechaba que el par ni siquiera estaba en la premisa a estas alturas — pero valía la pena intentarlo.
imita la posición de la instructora, disimulando una mueca debido a la rigidez de sus músculos. claramente necesitaba añadir estiramientos a su rutina de ejercicio. “ por dios, ¿quién dijo que hacer yoga era fácil? ” nadie, probablemente. él simplemente tenía esa impresión errónea. “ esto es lo opuesto a relajante. ”
tuvo que oír a lorcan hablar para volver un poco en sí mismo, la desconexión siendo una consecuencia directa de la sangre concentrada en su cabeza por demasiado tiempo. “oh, vamos. no seas llorón,” sin embargo, bastó con intentar ponerse de pie para darse cuenta de que sus circunstancias no eran muy distintas. si bien él mismo era un atleta, la fuerza del estiramiento que demandaba el yoga no era una a la que estuviera particularmente acostumbrado. con un trémulo en las piernas, rápidamente volvió a apoyarse sobre el mat. “——pero, hipotéticamente hablando,” carraspeó para disimular. “no tendrás un relajante muscular por ahí, ¿no?”