──── 𝐠𝐢𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐮𝐜𝐚 .ᐟ
veintisiete años , pronombres femeninos , pisciana , argentina . arborway ( 3 , B ) . voz cantante de un bar de música en vivo por las noches , artesana durante el día .
─── tablero. formulario. introducción.
will byers stan first human second

izzy's playlists!
Monterey Bay Aquarium
sheepfilms

JVL
we're not kids anymore.
$LAYYYTER
hello vonnie
cherry valley forever

ellievsbear
Acquired Stardust

JBB: An Artblog!

Origami Around

blake kathryn
Misplaced Lens Cap

pixel skylines
styofa doing anything

Kiana Khansmith
RMH
seen from United States
seen from Costa Rica
seen from Saudi Arabia

seen from United States

seen from Taiwan
seen from Türkiye
seen from Portugal
seen from United States

seen from Spain

seen from Türkiye
seen from United States
seen from United States
seen from Argentina

seen from United Kingdom

seen from Czechia

seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United Kingdom

seen from Netherlands
@giadvs
──── 𝐠𝐢𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐮𝐜𝐚 .ᐟ
veintisiete años , pronombres femeninos , pisciana , argentina . arborway ( 3 , B ) . voz cantante de un bar de música en vivo por las noches , artesana durante el día .
─── tablero. formulario. introducción.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
CAMILA MORRONE by Mariam El Gendy for ‘Daisy Jones & The Six’ press
───ꨄ︎─── starter compartiendo mesa con desconocidos en uno de los restaurantes participantes de dine out boston .
“lo prometo, este juego es excelente.” podría jactarse de que era de su autoría, más aquello sería una completa mentira, ya que se trataba de algo propuesto por uno de sus mejores amigos años atrás, en algo que luego se convirtió en casi un ritual para el grupo completo. “de todas estas personas que comparten la mesa con nosotros… ¿quién ama a la persona que está a su lado, y quién la detesta?” debates interminables se habían dado en largas noches eligiendo destinos de personas desconocidas, y contexto parece perfecto. mientras aguarda por respuesta contraria, lleva copa a los labios, bebiendo una vez más. @austinxb.
sonrisa que aparece ante respuesta es sencilla, asiente como si fuera capaz de divisar intenciones ocultas, o puede que se lo esté imaginando. ‘ se me da muy bien recordar caras. ’ comentario que hace pasar por casual, pero que tampoco es una mentira calculada. azules la observan como si así pudiera poner a prueba habilidad adquirida durante años, teniendo en lista de contactos a tanta gente que es difícil obtener un número fijo. ‘ así que... llevas poco viviendo aquí. ’ paso que da hacia el interior de apartamento, es deducción que lanza al aire, que curiosea en historia ajena de manera que se aleja de profundidad. se toma unos segundos para observar rincones decorados, detalles que puedan dar las pistas suficientes para hacerse una idea de lo que ronda mente femenina. porque considera que el interior de apartamento es tan personal que le cuesta arrastrar a los demás hasta el propio. ‘ de hecho es muy bueno, quizás tienes la fórmula para mantenerme despierto toda la noche. ’ que tampoco es que sea especialmente difícil, horario laboral se mueve entre la noche y el día sin rumbo, marcado en irregularidad. ‘ si es que no te gana el sueño antes. ’ comisura se eleva unos centímetros, entre mezcla arrogante y casquivana. tantea el terreno disponible, no conoce nada de ella y si ha aceptado invitación es porque no va a dejar que le ocurra lo mismo. sin embargo sensación característica de adormecimiento aún se encuentra lejos, dejando paso a lucidez, mente despejada. sigue silueta femenina a través del espacio, dejando que sea ella la que guíe destino allí dentro. ‘ me has prometido algo y me parece que tú mandas ahora. ’ se deshace de propia chaqueta imitando gesto contrario y dejándola sobre el sofá dejando que se adelante un poco. después se acerca hasta la cocina, mirada que se enfoca en movimientos ajenos como si fuera un mero espectador. ‘ ¿necesitas ayuda? ’
“¿recuerdas esos días hace aproximadamente un mes que muchas personas nos mudamos casi al mismo tiempo? —bueno, yo fui una de ellas.” cuenta, relato es sencillo, no ahonda en demasiados detalles ni tampoco comienza a analizar una vez más lo extraño que resulta aquello, cómo numerosa cantidad de vecinos eligió el mismo par de días para comenzar con su vida en riverdrift, y cada quien parecía tener su historia, sus motivos, sorprendentemente distintos a los de los demás. ella estaba disfrutando bastante el escuchar distintos relatos como también entonar el propio, descubrir aquello que las personas tenían para brindar era de sus momentos favoritos, en general. quizás, aquella noche, también se llevaría una porción de la historia de micah. “¿qué hay de ti?” no le sorprendería escuchar que también forma parte del mismo grupo, ya que por algún motivo, se encuentra conectando inevitablemente un poco más con aquellas personas que comparten aquel mínimo detalle, pero uno que parece haberlo cambiado todo. “bueno, no sería la primera vez que me acusan de no dejar dormir… aparezco mucho en sueños, o eso me han dicho.” devuelve, cierta picardía timbrando en cada sílaba, cosquilleo sobre comisuras se transforma en sonrisa en lo que se adentra a la cocina, encendiendo también allí una de las lámparas, más no la luz principal —lo cierto es que las evita, prefiere luz natural cuando la hay, o tenue y cálida iluminación durante horarios nocturnos ; por eso mismo es que se encargó de colocar distintas lámparas en cada ambiente, más de una incluso en ciertos espacios. “creo que estaré bien.” responde ante ofrecimiento de ayuda, girándose apenas para guiñar un ojo en su dirección en lo que busca dos copas, las mismas de cristal literalmente teñido de color verde, traslúcido. luego elige una botella entre el par que tiene, la cual no tarda en encargarse de descorchar, para luego servir una medida prudente en cada copa. se vuelve hacia él, anatomía descansando sobre la mesada en lo que extiende una de las copas en dirección opuesta, mirada enganchándose de ajena. “entonces, ¿por qué brindamos?”
cuando deja que giada tome el control de la situación, la tensión sobre sus hombros comienza a disiparse con ligereza. ella, que se desenvuelve con soltura, y él, que no teme en confiar a ciegas. ha perdido la sensación ansiosa que nace de sus adentros cada vez que bebe, quizá, porque no hay nada en su sistema que no esté atento a los haceres de giada. está en su territorio, es un huésped, se encuentra anhelando descubrir cómo es la giada más libre de todas. cuando cumple la misión, xander escucha atento, asintiendo con la certeza de que hubiera accedido a cualquier cosa que ella le propusiera. ' ¿fernet? ' lo repite como quien quiere que se quede en su memoria, es la primera vez que lo escucha. pero entre las palabras femeninas, algo más hace eco. ' ¿cómo sabes que me va a gustar? ' apunta con un deje de humor, sin intención de esperar una respuesta genuina, la mirada se desliza hacia abajo para observarla en la cercanía. mientras ella se hace con el vaso, los ojos de xander la siguen. se percata de cómo agradece al camarero, de cómo el codo sube cuando va a dar el primer sorbo, y de la espuma que queda sobre sus labios aún tras el intento de eliminarla. él actúa de forma inconsciente, algo desde los adentros le llama, y tan sólo puede traducir las sensaciones por culpa de la corriente que le hace moverse, eleva el brazo para que el dedo pulgar se deshaga de cualquier resto en labios femeninos, aún actuando con cuidado para no borrar su pintalabios. ahí vuelve esa sensación, nota cómo el pecho se vuelve galopante, y la capacidad de pensamiento se le borra. en el impulso, sus iris se han quedado junto a los de giada, inamovibles. qué irónico, si la idea le hace retorcerse en un revolotear al que no sabe poner nombre. ¿qué es? ¿vertigo? ¿anhelo? la cobardía se encarga de protegerle, la mano cae para sostener el vaso y darle un primer trago. el sabor hace reaccionar sus papilas gustativas de inmediato, las burbujas se notan eferfescentes en su lengua, se queda con un sutil ceño fruncido. ' ¿por qué sabe como a menta? ' suelta con humor, siendo el sabor que más fácilmente reconoce. después de darle un nuevo sorbo, se inclina hacia giada. ' ¿esto es todo? ¿de verdad es así como se comparte? ' tras inquirir, vuelve atrás, mirándola y dedicándole un leve encogimiento de hombros con una sonrisa que finge verse inocente. ' oh. esta es de bad bunny,' reconoce.
no puede evitar preguntarse si acaso retórica masculina es intencional, si acaso fue capaz de percibir aquella entonación dispar, insinuación sutil que se desarma sin pedir permiso. por supuesto que podría no decir nada, revolear la mirada y permitir que masculino haga del silencio una respuesta, pero no puede evitarlo —porque no sabe si le va a gustar, pero… “tengo un presentimiento.” uno que existe allí, en el centro del pecho, probablemente desde que lo conoció. porque es sólo eso lo que tiene de él, un presentimiento, pero uno que la lleva a querer compartirle aquel lugar, aquella música que acostumbra a bailar cuando un sábado a la noche con sus amigas deciden recordar viejas épocas y aquella bebida que es costumbre / ritual. esa misma que bebe y disfruta como si no la hubiese probado en años, aunque apenas si pasó un mes ; y esa misma que deja rastro en los labios que más alto se encarga de quitar. en el momento en que percibe el movimiento de su mano acercándose al rostro, contiene el aliento, un suspiro se ahoga entre los labios de manera inconsciente y no es hasta que caricia de pulgar se lleva restos de espuma que cálida exhalación se desarma, justo contra dígitos contrario. quizás por un instante creyó que movimiento iba a finalizar de otra forma, creyó que… siente calidez asomar en las mejillas y por lo mismo se deshace de idea, risita nerviosa hace eco al momento en que se concentra para verlo beber. “¿a menta?” responde automáticamente ante reacción masculina, preguntándose si acaso quizás tenía notas de la misma, o quizás aquella sensación de sutil frescura era lo que lo llevaba a pensar en eso. una vez más, él se acerca, y lo que asoma entre los labios le hace entender que está tratando, quizás, con una versión mucho más suelta de xander… y le gusta. “mhm, no deberías desafiarme, ¿sabes?” no hay hostilidad en tono, pero sí el filo de sutil amenaza, la misma que cosquillea en la punta de la lengua al momento en que diestra se apodera del vaso una vez más, arrebatándolo sin demasiado cuidado de manos contrarias, sin importarle si acaso apenas se salpica en el proceso. “se comparte mucho mejor en la pista, gringo.” aquella última palabra se envuelve de acento castellano, y cuando se aparta de él, lo hace caminando hacia atrás, sin quitarle la mirada de encima. invitación a que siga su andar es clara, espacio de baile se encontraba apenas a unos metros de la barra, ritmo de la música que retumba en los oídos la lleva a comenzar a mover las caderas, cuerpo encuentra gracia en movimientos, incluso cuando vuelve a llevar el vaso a los labios para beber, pareciera ser coreografiado.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
𓂃 ⠀ ⋆ ⠀ 🍰 para un starter entrando “solo por postre” a un restaurante elegante y terminando quedándonos hasta el cierre. ⠀ ( @giadvs ) ;
" un postre. " repetición de palabras es un tanto asombroso entre los labios, como sí estuviese diciendo algo que quizá no debería o muy probablemente tanteando el terreno por posibilidad de arrepentimiento. parpadea un par de veces, vuelve a mirarle de reojo, media sonrisa entonces adentrándose a las comisuras de la boca mientras desliza una mano para abrir la puerta de cristal, ceremonioso el movimiento cuando le cede el paso, que entonces se mantiene cerca, mentón casi rozando con el hombro opuesto. " casi estaría creyendo que me estás invitando a una cita. "
sonrisa se ensancha como respuesta silenciosa a repetición masculina, casi cual si gesto dijese : sí, un postre. consideraba necesario cerrar la noche con algo dulce, al menos así siempre era para ella, no tanto como una recompensa sino como una promesa de tener sueños amigables, quizás. contrario empuja la puerta y argentina agradece el gesto con sutil movimiento de cabeza, en lo que se adentra para cruzar la puerta, aunque se detiene a mitad de camino, al oírlo ; en ese momento gira el rostro en dirección contraria, buscando su mirada por un instante. “¿acaso tendría algo de malo? —las citas son divertidas.” y desde que llegó a boston, no había tenido siquiera una. sí, quizás debería aventurarse al universo de las aplicaciones, no era ajena al mismo, pero estaba en un momento en el que sentía que no podía encontrar allí nada realmente valioso. decide continuar con su andar, finalmente cruzando la puerta por completo y dejando atrás mirada masculina por al menos un momento, en el cual aguarda a que host del restaurante les indique en qué mesa pueden sentarse, ante lo que agradece y no tarda en dirigirse hacia allí. cuando vuelve a hablar, lo busca con la mirada, palabras surgen entretenidas. “¿postre favorito? eso me dirá si puedo invitarte o no.” a una cita, claro.
‘ acepto ese trato. ’ responde la castaña con una sonrisa divertida mientras camina a su lado. ‘ los artistas también me llaman la atención, y los músicos callejeros siempre terminan siendo interesantes, pero siendo totalmente honesta… yo vine más que nada por la comida. ’ admite sin una pizca de vergüenza, encogiéndose de hombros. ‘ necesito encontrar buenas opciones de comida italiana porque resulta que no sé cocinar tan bien como una persona adulta funcional debería saber, así que llevo semanas sobreviviendo gracias a uber eats. ’ tampoco es que quisiera aprender a cocinar, no le gusta para nada. una pequeña risa se le escapa. ‘ si encuentro algo increíble pienso memorizar el nombre del lugar y pedirlo durante meses. esta es una misión muy seria. ’ entonces vuelve a mirarla con una sonrisa. ‘ o sea, sí quiero ver el arte también, claro. simplemente mis prioridades suelen ordenarse por cuáles vienen más cubiertas de queso o azúcar. ’ ya podía imaginar la regañada que le pegaría su nutricionista, pero como era usual, no le importaba lo suficiente para parar sus impulsos.
lo que escucha de labios contrarios resulta fascinante, en parte porque ella nunca hubiese pensado en eso y, ahora que lo escucha, tiene muchísimo sentido. aquella conversación con alara la había salvado probablemente de encontrarse en su departamento dentro de dos semanas, antojada de algo que había probado en el evento y sin manera de recordar el nombre ( memoria era excelente para los rostros, sí, pero nunca recordaría el nombre de un local de comida que disfrutó ). “eso es lo más brillante que escuché en mi vida.” quizás exagera… no, seguramente que lo hace, pero de todas formas es manera de apreciar cuasi consejo que contraria le había dado —ella sabía cocinar, de hecho lo disfrutaba, pero cuando energías eran nulas, no dudaba ni un segundo en recurrir a aplicación de delivery, que funcionaba de manera similar a como sucedía en argentina, aunque con ciertos detalles diferentes a los que aún no se acostumbraba del todo, por lo que había llegado a olvidar que su pedido estaba en la puerta por más de una hora. “entonces recorreremos los distintos puestos hasta que encuentres tu cena del próximo mes, acepto el desafío.” concede sin dudarlo, sonrisa ensanchándose suave sobre rosados. “los artistas pueden esperar, dime tus preferencias.” se refiere a sabores, por supuesto, estaba decidida a tener una idea en mente apenas llegaran al lugar.
“ ¿es muy distinto a argentina? ” no puede evitarlo si siente curiosidad al respecto, después de todo mudarse al otro lado del continente le parecía una decisión bastante audaz. al menos castaña parecía irse adaptando bien al cambio, aunque lorcan entendería si existía algún sentimiento de nostalgia relacionado a su previo hogar. la anécdota sobre su abuelo le roba una risa, antes de compartir de forma pensativa: “ tu abuelo es un hombre muy sabio. ” por su parte intentaba evitar el azúcar en exceso, pero en ocasiones así se volvía imposible negarse frente a la tentación. además, quién sabe cuando volvería a tener la oportunidad de probar gelado tradicional y auténtico en las calles de boston. “ depende de lo que consideres extraño. ” devuelve con diversión, acercándose al puesto y sopesando sus opciones. “ no suelo pedir el típico chocolate, pero no creo que el pistacho sea una opción tan desorbitada. ”
“bueno… sí, —y no.” pausa entre medio de monosílabos pareciera dar a entender que hay una idea que se interpone justo allí, mientras piensa una respuesta que haga más sentido para otorgar a contrario. “quiero decir, casi todo funciona de la misma forma, por supuesto,” después de todo eran dos sociedades occidentales y cultura de propio país había sido bastante influenciada por la norteamericana, por lo que tampoco estaba maravillándose cual si estuviese pisando la luna. “pero la sensación es diferente, ni mejor ni peor, sólo… nuevo.” es consciente de no estar diciendo demasiado, pero siente que no encuentra las palabras justas en ese momento. sonrisa se ensancha ante comentario que escucha sobre su abuelo y asentimiento no tarda en llegar, seguro. “lo es.” y lo extraña, vaya que lo hace. sigue andar contrario, al llegar al puesto de helados, se encuentra con nombres que desconciertan, junto a otros que entiende a la perfección. “¿qué demonios es rocky road y cookie dough?” aquella última palabra la pronuncia con dificultad, ya que está segura es la primera vez que la escucha / lee, significado se pierde al igual que sonido. “oh vamos, el típico chocolate es el mejor… y sí, puedo respetar al pistacho.” resuelve entretenida.
‘ ¿solamente por ser bostoniano me convertí de manera repentina en google maps? ’ pique entretenido no puede evitarse cuando la media sonrisa termina asomándose por entre las comisuras, que de manera más bien cómica hace un ademán de confusión ligera cuando decide terminar guardando el móvil en el bolsillo de la chaqueta concluyendo que de una forma u otra no va a terminar sirviendo para nada. termina sosteniendo con cuidado a interlocutora por los hombros, genera un apretón despacito en el momento que termina soltándola de manera más rápida como sí entonces no tuviese que tocarle sin su permiso, como sí entonces fuese un recordatorio y simplemente termina chasqueando la lengua. ‘ ah, hacía años que no escuchaba del flautista, pero... podrías tener un punto. ’ anima entre risas, ocurrencia le resulta entretenida cuando entonces dirige la mirada a la tienda que señala, sonrisa se vuelve un poquito más ancha, como sí fuese repentino entonces dar en el blanco con aquel interés en el momento que mordisquea el labio inferior. ‘ ¿serán de segunda mano? ’ inquiere entonces cuando va caminando hacia la entrada, después de todo no es vistoso escaparate, más bien pareciese uno de aquellos lugares que se suspenden en el tiempo, abre la puerta para ella cuando un campaneo termina indicando presencia de terceros en el espacio. ‘ ¿música favorita? ’ inquiere, finalmente.
“hey, con mucho menos me convertiste en tu astróloga de cabecera.” algo que aún no está precisamente segura de cómo sucedió, pero no es algo que le molesta. tampoco se considera una experta, y es consciente de que contrario tampoco debe tomar demasiado enserio lo que le dice, incluso aunque confesó aquello sobre disfrutar saber sobre su carta natal, se le ocurre pensar que tiene más que ver con que sabe que es un nuevo elemento de conquista que con interés genuino… por supuesto, puede equivocarse. risita se desarma entre los labios cuando traspié lleva a contrario a sostenerla, apoyo que agradece con sutil movimiento de cabeza, acompañado de una sonrisa cuando la deja ir de manera más bien repentina. hombros se alzan, gesto que se va tan rápido como llegó, porque apenas si recuerda la fábula del flautista, pero lo que sí sabe, es que debe haber muchos de ellos revoloteando en las calles de boston —quizás atticus también sea uno. “eso parece.” definitivamente lucía como un espacio antiguo, perfectamente encantador. deja ir agarre sobre él con cuidado al momento en que se adentra a la tienda, agradeciendo gesto de permitirle pasar con una nueva sonrisa ; mirada después lo abandona simplemente para maravillarse con alrededores. incluso suspira, sí. “no puedes hacerme esa pregunta,” no es queja, sino casi rendición, para quien vivía por y para la música, elegir en dicho rubro era casi tortuoso. “para cantar principalmente blues, o jazz… tango también, o baladas clásicas de rock de los 80 —ojalá encontremos algo de pat benatar.” se le ocurre de repente, debido a última referencia, y aunque espera que contrario la siga, dígitos curiosos no pueden esperar para comenzar a inspeccionar distintos títulos, dispuestos alrededor de la tienda. “luego escucho mucha música latina, por supuesto ; la bossa nova brasileña es increíble, el rock de argentina, los ritmos del caribe…” en ese momento, entiende que quizás ha hablado demasiado, incluso hay cierta vergüenza instalándose en sus mejillas, que arden y se tiñen ligeramente de un color rosado. “¿qué hay de ti? ¿qué disfrutas?”
sensación de ambrosía se va prolongando en el cuerpo, sensación cálida en torrente sanguíneo cuando busca soporte de anatomía ajena, tranquilidad y seguridad entonces volviéndose evidente porque está en un sitio que reconoce, en un momento que disfruta y no puede evitar sentirse mucho más liviana, observa a interlocutora por debajo de los párpados, se da el permiso, por un momento de reír otra vez, esta vez con más ligereza, una sensación clara de sentirse cómoda en el ambiente en momento preciso que parpadea un par de veces antes de mordisquear el labio inferior de manera lenta. ‘ ¿agua? no, por supuesto que no, estoy perfectamente bien. ’ afirmación de palabras no se evita, simplemente timbran de manera obvia en el instante que la observa como si mesurada seriedad fuese a convencerla de que está haciendo lo correcto, de que no hay ninguna tontería en el entremedio cuando entonces, por fin, asiente un par de veces con la cabeza antes de hundir los hombros. ‘ vamos a bailar, a eso venimos, ¿cierto? ’ casi un reto, una intención juguetona que se clava entre las comisuras ante la idea de estar pasando un momento ameno, a no tener que pensar de manera profunda o en demasía en el día siguiente.
sonrisa contraria resulta contagiosa, propios rosados se curvan, ensanchando el gesto y permitiendo que perlados asomen entre los mismos de manera casi inevitable. es cierto que no necesitan de una noche de borrachera y baile para fortalecer el vínculo, que existen otras maneras, sí… pero no está segura de si hay alguna tan buena como esa. porque en ese momento, mientras la música retumba en los oídos y piel arde bajo los efectos del alcohol, la cotidianidad se vuelve algo más, lo compartido pareciera asentarse y paso adelante que ocurre sin estar pensando en ello, simplemente sucede. de todas formas, ansía que experiencia sea buena para ambas, por lo que ante cualquier duda, asegurarse de bienestar ajeno es primordial —por supuesto, cuando recibe positiva, emoción se multiplica. “a eso venimos.” concede sin dudarlo un segundo, en lo que ambas manos buscan ajenas, dígitos enredándose allí con cuidado pero en agarre medianamente firme, el que utiliza para tironear con cuidado de ella, en un intento de llevarla hacia la pista, allí donde cuerpos danzan a ritmo impuesto y propia anatomía no tarda en comenzar a hacer exactamente eso. “¿sabes qué, eddie sutton?” eleva apenas el tono de voz para que contraria pueda escucharla incluso a pesar del volumen de la música, aunque consciente de que aquello quizás no sea suficiente, se inclina un poco hacia ella, aprovechando la diferencia de alturas para acomodarse justo junto a su oído. “creo que eres mi persona favorita de boston.” es cierto que hay alcohol en sangre, que efectos del mismo se perciben ligeramente en timbre de voz que apenas se arrastra y en sonrisa que no se desarma, se mantiene danzante en comisuras con sutileza casi bobalicona, incluso cuando se aparta para volver a mirarla —sí, todo eso es cierto, más no por eso palabras resultan mentirosas.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
sus labios cierran y abren un par de veces, está intentando procesar qué es lo que ella le dijo, y por cómo lo pronuncia, sospecha que se está burlando de él. sin embargo, no es algo que a neoyorquino le aflija, pues casi siempre consigue encontrar el lado cómico en situaciones en las que se suele meter. la observa pagar y si bien le ahorra el gasto, instantáneamente la culpa repunta con fuerza, pues no quiere quedarle mal. trastabilla para ir tras ella, pero finalmente la alcanza tan solo habiéndose atrasado un par de segundos entre los autos tocando el cláxon. no pierde la oportunidad de lanzar un insulto o dos en dirección a los impertinentes ( como si él no lo fuera ), un ceño fruncido y una seña agresiva para rematar. finalmente alcanza a la argentina, prácticamente llegando a la entrada del lugar y justo ahí es sutil al colocar mano en espalda baja, apenas un roce que le indica que ha llegado a su lado. "¿quieres compartir antes de entrar?" propone al sacar una cajetilla de marlboro, el cartón medio dañado, y cuando abre la misma se asoman unos cuantos rojos y un porro bien armado. es decisión de ella qué es lo que quiere fumar. "te prometo que esta taberna es muchísimo mejor que los músicos que iban a presentarse allá. aquí tocan rock," si está burlándose o no, no queda claro, pero sí que está expuesta aquella sonrisita socarrona.
escucha el retumbar de las bocinas, casi como un eco, por lo que asume precisamente que contrario va justo detrás de ella, ganándose algún que otro insulto. roce sutil sobre la espalda llama su atención al momento justo en que estaba por voltear en su búsqueda, encontrándole al momento de girar la mirada, lo que inevitablemente evoca una sonrisa —motivo resulta claro, porque cualquier otra persona hubiese creído que estaba loca por bajarse en medio del tráfico, sin dar aviso alguno, de manera completamente imprudente ; y sí, quizás él también lo creía, pero de todas formas le había seguido el paso. observa cajetilla de marca que reconoce y diestra se alza con cuidado, dígitos comienzan a moverse para declinar oferta con cuidado, hasta el momento en que entre nicotina, pareciera encontrar un oasis. pétalos se parten, por un instante se pregunta sobre la prudencia, pero no permite que duda se asiente y dígitos se adueñan del porro con cuidado, uñas acariciando el papel al sostenerlo. vuelve marrones hacia él, aunque no puede evitar revoleo al oírlo. “mhm, si tú lo dices…” y se repente, se le ocurre. “estoy segura de que puedo convencerlos de dejarme subir a cantar con ellos, ¿estás dispuesto a apostar?” porque siempre que podía agregar emociones a una situación, argentina lo haría, y el juego siempre fue y será su amigo. casi cual siendo fiel a eso mismo, cilindro que sostiene entre los dedos viaja a los labios, filtro zumba justo sobre ellos al momento en que entona : “¿me enciendes?” está claro que no tiene encendedor, después de todo. finalmente rosados atrapan extremo y dígitos ayudan con sostén, al mismo tiempo en que mirada se alza, observando a más alto a través de las pestañas.
mano derecha se aferra con más fuerza al barandal cercano, arrepentida de haber elegido esa opción para volver a casa. caminar habría sido más cómodo que intentar mantener el equilibrio con todas las cosas que lleva con ella. "no tenía idea de que boston fuera una ciudad tan nocturna." resopla, dirigiéndose a compañía a su lado. "aunque agradezco que esto no sea nada parecido al metro de nueva york." mueca tenue se instala en labios. "podría ser mucho peor. "
@giadvs. un starter regresando del festival literario en un metro demasiado lleno para la hora que es.
“oh por dios, estuve en nueva york un mes antes de venir aquí… al principio era una pesadilla.” no que en casa eso fuese distinto, había viajado en subtes, trenes y colectivos casi sin poder respirar en horarios de mucha concurrencia, sí, pero por algún motivo ( seguramente la falta de costumbre, las diferencias de todo tipo ) el metro de la gran manzana le resultó mucho más abrumador. “¿también llevas poco tiempo aquí?” se permite curiosidad, aunque es algo que asume debido a su comentario, quizás lleva allí largos meses, no puede estar completamente segura. “¿necesitas ayuda?” ofrece, mano se extiende sin dudarlo, consciente de que cantidad de cosas se debe estar convirtiendo en un problema.
hay un momento que se toma para analizar facciones contrarias, deja que silencio gane, que navegue entre ellas mientras intenta determinar si es tensión lo que percibe. o si sencillamente es producto que forma parte de su imaginación. no se olvida de cita no concretada, de complicaciones que surgieron y explicaciones que nunca llegó a darle. ‘ ¿por qué iba a molestarme? ’ cejas se elevan unos centímetros dibujando duda genuina en su expresión. reconoce a contraria, claro que lo hace, porque recuerda rostros de riverdrift más de lo que admitiría en voz alta. ‘ podemos compartir si no la estiras hacia tu lado. ’ agarre sobre tela cede un poco, hasta el punto en que la coloca sobre cuerpo femenino como ofrecimiento. ‘ era más sencillo si me lo pedías, parece que me tengas miedo. ’ risita se ahoga en la garganta como si rascara tensión invisible. ‘ por suerte no eres un acosador que quiere aprovecharse de tocar bajo las mantas. ’
“tú lo dijiste,” entona, timbre es ligeramente burlón, suavecito, de la misma manera que repite palabras femeninas, aquellas que oyó apenas un momento atrás : “ ¿por qué no buscas otro lugar donde molestar…?” deja final en el aire, de la misma manera que ella lo hizo. sonrisa se curva lenta sobre rosados, en lo que se acomoda a su lado mientras la escucha, cuerpo girándose apenas en su dirección cuando manta viaja a descansar sobre sus piernas, otorgándole cierta calidez que necesitaba, incluso a pesar de que clima no era particularmente frío. palabras contrarias arrancan una risita, melodía es suave al mismo tiempo que diestra se enreda entre hebras oscuras, revuelve el cabello por un momento antes de acomodar un mechón justo detrás de la oreja, marrones encontrándose con mirada opuesta y sonrisa acomodándose justa. “y yo creí que eras tú la que me tenía miedo,” devolución es casi dulzona, broma que pareciera ser tan sólo para ellas, de cierta forma lo es. “ —lo prometo, yo sólo toco cuando me lo piden… morgan, ¿verdad?” está un noventa por ciento segura, pero con los nombres memoria no es tan buena, y prefiere asegurarse antes de extender conversación y luego enterarse que estaba equivocada, aunque no lo creía.
' para ser honesta, es la primera vez que las veo. ' admite. no es su primera vez en boston y, aunque memoria es un poco escasa de antiguas visitas, está segura que recordaría asombrosa particularidad de restaurantes locales. ' probablemente sea algo especial por el evento. ' opina, descartando beneficio de sostener iniciativa durante turnos regulares. ' considerando la cantidad de personas que han asistido, sería difícil conseguir mesa para todos sin una reserva. ' lo cual hacía de esa una mejor iniciativa, en especial para quienes se habían aventurado solos. ¡ella la encontraba encantadora! ' debo advertirte que no soy buena bebedora. ' escasos han sido sus encuentros con cualquier tipo de alcohol, dejando resistencia en algo prácticamente nulo. ' puedo beber dos copas sin problema, más de eso... ' arruga naricita, como si no necesitase finalizar oración para hacer comprender su punto. ' pero —no es que necesite cuidarme demasiado ahora. ' murmura más para sí que para compañera. ' supongo que emborracharse un poquito no hará daño. ' accede finalmente. después de todo, no está obligada a cuidarse tanto en este punto de su vida. ' ¿tienes un vino favorito? '
“ah… tienes un punto, ¿y no crees que se acostumbren a la idea?” porque debía admitir que existía algo particularmente interesante de compartir espacio con extraños, incluso si conversaciones existían o no, había algo del ambiente que se volvía mucho más amigable, más espontáneo, algo que argentina disfrutaba mucho. sonrisa se ensancha lentamente al oírla, no porque tenga intenciones de corromper aquel límite que ella parece imponerse, sino porque considera grato el poder soltar las riendas al menos de vez en cuando. “tengo uno, pero estoy segura de que aquí no lo tienen.” porque bebida de uva que más disfrutó, fue una de una bodega mendocina, en argentina —un espacio casi como una boutique, de quienes luego comenzaron a proveer de bebidas al negocio familiar, pero no era bebida que exportaran demasiado y mucho menos para evento como aquel. sin embargo, y aunque tiene un paladar bastante predilecto para aquello, tampoco es demasiado exigente. “prefiero el malbec… aunque no me opongo a alguno con un toque dulzón.” comparte, en caso de que contraria también opine de manera similar, y en ese caso se encargaría de elegir un vino que pueda ser del gusto de ambas, para eso, busca confirmar. “¿qué hay de ti?” por lo que mencionó previamente, es capaz de asumir que no tiene demasiada experiencia, más no va a asumir antes de tiempo.
no es capaz de disimular su emoción cuando castaña acepta, aguantándose las ganas de celebrar dando pequeños saltitos y aplaudiendo. en cambio, se enfoca en navegar el camino hasta encontrarse lo suficientemente cerca del escenario. deja salir una risita con su comentario, y rápidamente se vuelve para tranquilizarla. “ no te preocupes, yo me encargo. ” decide con resolución. siempre estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario por sus amistades, y aunque vínculo con giada era reciente, faith ya la consideraba una amiga. “ deberías cantar algo en español también, me encantaría escucharte. ” sugiere después, siendo completamente honesta. aunque se trataba de un idioma que ella no hablaba, siempre le había parecido extremadamente melodioso. su atención entonces se posa en quien se presenta en ese momento, el espectáculo sólo sirviendo para emocionarla aún más por propia presentación compartida. “ ¡ay, no puedo esperar! ya vuelvo. ” promete, antes de volver a sumergirse entre la multitud para poder anotarlas en la lista. una vez que lo hace, vuelve al lado de contraria con una sonrisita completamente inundada de expectativa. “ ya está. todavía tenemos un momento para un poco de valentía líquida, si la necesitamos. ” porque habían un par de nombres antes del suyo.
“oh,” monosílabo se concreta con chasquido de lengua, sonido de la misma chocando contra el paladar al mismo tiempo en que diestra realiza ademán con el cual busca desestimar —no porque le disguste la idea de cantar en español, al contrario, siempre tenía al menos una canción en su set de las noches en su idioma natal, algo que habían encontrado no podían negarle, ya que el público lo disfrutaba bastante, incluso quienes no eran capaces de entender la letra más allá de la melodía. giada sentía que transmitía algo distinto al entonar en español ; sin embargo, en ese momento, no le interesaba convertir la noche en ‘el show de giada’, simplemente quería compartir con faith, y eso haría. “te espero justo aquí.” anuncia, emoción evidente destella en la mirada en lo que la misma se posa sobre presentación sobre el escenario. apenas contraria se aparta, se le ocurre que necesita hacer algo en ese tiempo y por lo mismo se acerca a la barra, que para su suerte se encontraba cercana y un tanto despoblada, y pide dos cervezas, además de informarle al bartender que luego va a subirse al escenario, pero no sola, la frase ‘my girl and i’ abandona pétalos ante explicación, referencia a faith es clara. paga y regresa a lugar de encuentro justo antes de que contraria lo haga, y sonrisa se ensancha cuando extiende botella en su dirección. “dime que te gusta la cerveza.” porque es exactamente lo que pidió para ambas.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
🌆: sentados en las escaleras de Copley Square después de recorrer el festival todo el día, w @giadvs.
"Ya no tengo 18 sabes, ya me duelen las rodillas." Exagera con Giada, y termina por esparcirse por todas las escaleras, codos en el escalón detrás de su espalda y recarga hacia atrás la cabeza. Lucas era largo y delgado, suele llamar la atención, y cuando pasa frente a ellos un grupo de pre adolescentes jugueteando, puede escuchar a uno de ellos decir en español: '¡Me duelen los pies, me quiero tirar como el anciano flaco ese!'. Se ve obligado a replicar alto: "¡Te escuché!" y girar los ojos negando con la cabeza.
mirada que se encontraba fija sobre la pantalla de su celular, se alza en movimiento casi dramático cuando escucha palabras dirigidas a lucas, o al menos asume que se trata de él debido a reacción inmediata, que provoca una carcajada inevitable. risa resuena genuina entre los labios, se desarma lentamente con gracia, casi cual si fuese melodía suspendida en el tiempo ; una de sus manos incluso viaja al estómago. “ponete en su lugar, si vos fueses adolescente pensarías lo mismo.” tiene que juntar fuerza de voluntad para evitar reír mientras habla, aunque no puede ocultar la sonrisa que danza en comisuras, indeleble. “pero lu, no les hagas caso —sos literalmente un pibe.” manera de referirse a personas jóvenes, adolescentes o quienes estaban rondando los primeros veintes, algo que no era el caso contrario y quizás por eso, busca molestarlo un poquito.
asiente, nunca estuvo en su intención hacer una broma. ‘ todos en la ciudad se volvieron locos con el evento de dine out y no hay restaurante donde se pueda comer tranquilo. ’ no es fanática de las personas, ni de boston, y ninguno de esos datos es un secreto. ahora, ¿boston y gente por doquier? su peor pesadilla. ‘ además, no me resuelvo muy bien en la cocina. ’ confiesa pues nunca tuvo la necesidad de meter sus manos en la masa, siempre contó con el dinero necesario para comprarse cualquier tipo de comida que deseara, o para pagarle alguien más para que la prepare, y ahora aquella inutilidad le pasa factura. ‘ suelo intentar no comer demasiado pesado pero… bah, puedo hacer excepciones. ’ cuida su salud, su cuerpo y su mente, más no quiere sentirse atrapada en una cárcel propia, para eso ya tiene a su padre en new york juzgándola constantemente. ‘ puedes decirme opciones y elegimos juntas. ’ propone pues si se trata de cuestiones médicas no hay de qué preocuparse, solo por ciertos gustos, realmente puede comer de todo un poco.
contraria tiene un punto, por supuesto, aunque giada no ve aquello particularmente como algo malo, sino al contrario. disfruta del movimiento que evento trajo consigo, parece que la ciudad está mucho más despierta que nunca y lo cierto es que le agrada, la hace sentir un poco más en casa. sabe que el evento no fue organizado para ella, por supuesto, pero de alguna forma se siente como si lo fuera, y lo agradece. “ah, eso es cuestión de aprender un par de trucos, lo prometo.” ella tampoco se consideraba una experta, pero sí cargaba con ciertas enseñanzas por parte de su familia que le habían formado de manera suficiente para poder manejarse y preparar recetas agradables, algo que no le molestaría compartir con jaq —al contrario, sí le resulta curioso que jaq quiera compartir con ella, algo que por supuesto no iba a mencionar. “mhm, bueno, si comes carne…” después de todo, era el principal ingrediente. andar la lleva a detenerse en el sector de los vegetales, allí señala, ademán de diestra recorre con cierta generalidad distintos elementos dispuestos frente a ellas. “elige cuatro vegetales que te gusten.” ella, por su parte, se ocupa de cargar un par de morrones, y también cebollas —aunque luego las devuelve a su lugar, ya que recuerda que tiene suficientes en su departamento.“me siento privilegiada por esa excepción.” agrega, algo juguetona.