∗ —— 𝗝𝗔𝗤 𝗦𝗜𝗡𝗖𝗟𝗔𝗜𝗥 —— TORRE ARBORWAY, 1D. 27 años. ella/suya. nacida en new york. directora de desarrollo e inversiones urbanas en la empresa familiar sinclair.
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∗ —— 𝗝𝗔𝗤 𝗦𝗜𝗡𝗖𝗟𝗔𝗜𝗥 —— TORRE ARBORWAY, 1D. 27 años. ella/suya. nacida en new york. directora de desarrollo e inversiones urbanas en la empresa familiar sinclair.
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‘ ah, lo estás diciendo como si todos tus días fueran un completo desastre. ’ burla en la voz es efímera, después aparece la sonrisa que pretende dejar en evidencia poca seriedad de palabras. la verdad es que no sabe nada sobre pelirroja ni motivo que le hace decir aquello. curiosidad burbujea, no ahonda en historia con demasiada profundidad porque él mismo suele evitar decir más de lo que considera prudente, o por lo menos al principio. ‘ ¿no hay ni uno bueno? ’ aunque contraria se presente con personalidad fuerte, se niega a creer que no existan detalles en su vida que mejoren los días. ‘ ¿no? espero que eso no te lo ponga difícil para hablarme. ’ él también se percata con entretenimiento cómo diferencia de estaturas no se nota apenas. posición los pone casi a la misma altura, igualando también mirada que sostiene sobre ella. hay un momento en el que tiene que estirar las piernas, que altura queda un poco en evidencia en extremidades ligeramente entumecidas por el cansancio del día. ‘ solo dame una razón por la que debería tenerte miedo. ’ encoge los hombros restándole importancia, quizás porque trabajo le ha llevado a conocer tantas personas distintas que es difícil que alguien le sorprenda. o que cause un verdadero impacto sobre él. ‘ ni siquiera cuando nos conocimos llegaste a intimidarme. ’ mirada vuela sobre la de ella, notando ligera inclinación que él imita también, porque se le hace más fácil observarla así. no puede evitar pensarlo más de unos segundos prudenciales, juntando los labios y sonriendo al final. respuesta no es una que llegue con claridad porque apenas se encuentra descubriendo detalles de personalidad femenina, y aun así toma aire antes de contestar. ‘ aún no nos conocemos tanto como para poder hacerte una lista completa pero... ’ pausa un momento. ‘ sí, me gusta que digas todo lo que piensas. ’ sinceridad en confesión, que quizás le gustaría poder otorgar más cosas pero aún se encuentra uniendo las piezas de quien tiene delante. ‘ quieres quedarte de todas formas o estarías huyendo en este momento, que yo esté aquí solo es un plus. ’ curvatura arrogante, entretenido por situación. ‘ si prefieres que me vaya puedes decírmelo y prometo que no me ofendo. ’
‘ desde que llegué a boston fue como una maldición. ’ ¿o se olvida que hace tan solo unos días estaban despertándolos en medio de la noche por un falso incendio? ni hablar de los desperfectos en las torres y los vecinos insoportables. hay mucho de lo que quejarse. ‘ hoy es un día de victoria. ’ como bien logró reflejar en su actitud, él dándose cuenta rápido, en ese momento no siente el malhumor guiar por completo sus acciones. ‘ y también me va muy bien con los negocios aquí. ’ enfocarse en esa parte de su vida le brinda alivio, a fin de cuentas para eso se mudó a nueva ciudad, todo el punto de su existencia. quizá otra gente no lo entienda pero tampoco necesita que lo hagan. ‘ estas bien así. ’ admite pues no siente que sea un problema, al contrario, en ese momento lo percibe un poco más cercano que antes, lo cual para jaq representa un gran desafío en general, demasiado fría y desapegada con las personas, conectar le cuesta demasiado. ¿una sola razón? en lo que lleva viviendo le han dado muchas, ha tenido gente reprochándole, otras simplemente no acercándose, y un sinfín más de motivos por los cuales no es considerada una persona cálida y dulce. ‘ porque soy jaq sinclair, magnate de new york, un tiburón del capitalismo, una loba de wall street. ’ habla con gracia pero palabras no conllevan ninguna falsedad, puede definirse asi y de muchas otras formas parecidas. ‘ fría como el hielo y piso cabezas si es necesario, egoísta, poco empatica… ’ sonríe tras escucharse, nada nuevo, la verdad. ‘ ¿quieres que siga? ’ alza ambas cejas mientras lo mira, supone que el punto quedó probado, más que claro. ‘ la gente le teme, o rechaza, a las mujeres poderosas que no cumplen con los estereotipos machistas. ’ historia de su vida, ella no es una mujer cuidadora, suave, sumisa, más bien todo lo contrario y aquello parece incomodar a muchos, a pesar de que a ella le importe un carajo. ‘ y tú — — lo primero que me dijiste es que daba miedo. ’ es lo que recuerda de aquel encuentro, entonces ella le pregunto si era un hombre inseguro y lo demás es historia. dicho esto jaq se mueve, acercándose más al rubio, sentándose pegada a él. piernas se rozan y lo mira sin inmutarse demasiado. ‘ ¿y ahora? ¿te sientes intimidado? ’ pregunta sin tapujos, no hay vacilación en su forma de accionar, ni de hablar, lo hace con el mismo ímpetu que siempre sin dejar que falta de centímetros entre ambos cambie algo. ‘ no quiero que te vayas. ’ asegura y no miente, no hay razones para fingir o aparentar. ‘ y ya sabes que digo todo lo que pienso. ’ no es una excepción, charla con el hombre no le hace querer bostezar, o pegarle en el rostro como usualmente le sucede con el género masculino. parece haber encontrado la forma de llevarla correctamente y eso no sucede a menudo, así que lo aprovecha. ‘ cuéntame algo sobre ti. ’ pide curiosa. ‘ estoy intentando conocer más a las personas… abrirme un poco más. ’ explica ya que es cierto, mudarse ha sido una pesadilla, una tortura, pero si algo aprendió es que en new york estaba muy sola, muy aislada, y aquí puede cambiar, ¿por qué no? debe existir un beneficio en boston, ¡uno solo, por lo menos!
sostiene la bolsa de comida con una mano, la otra responde mensajes de manera un tanto más desinteresada, cejas levemente arqueadas, sonrisa que se vuelve un poco mesurada pero que entonces termina desapareciendo en el instante que escucha saludo femenino, le sorprende un poco tal vez que no haya decidido ignorarle en la subida. " ah, hola, tú. " no evita las palabras que escapan de los labios, guarda el teléfono en el bolsillo de la chaqueta mientras se repliega a la esquina del ascensor, cuenta quizá segundos que quiere creer que ha memorizado. escucha el reproche, no puede evitar reírse en el momento que encoge los hombros. " ¿yo hice algo? " inquiere entonces, casi incrédulo. " claro... brujería, tal vez, ¿no? es que me encanta pasar tiempo contigo. "
no tiene idea de que hizo, de verdad no lo sabe, ¡pero algo hizo! es la primera vez que se queda trancada en el ascensor desde que llegó, y justo con él, sospechoso. ‘ no me sorprendería, voy a empezar a cobrar por mi presencia. ’ deja los ojos en blanco, jaq segurísima de que varios se han obsesionado con ella, que la siguen, que la admiran, ego no baja de las nubes. resopla pues da igual lo que piense, siguen atrapados ahí dentro y quejarse no servirá de nada. con mano libre toca el botón de la alarma del ascensor, una, dos veces, tres, cada vez con más vehemencia y más enojo que antes. ‘ maldita chatarra, ¡todo aquí lo es! ’ explota sin poder evitarlo y da un pequeño golpe a las paredes metálicas, lo cual de seguro no es bueno pero no se lo piensa demasiado. ya de por sí odia las torres y odia vivir allí, se trata de la gota que derramó el vaso. ‘ haz algo, no se, ¡no te quedes ahí parado! ’ histeria se vuelve súper notoria y es que nunca le gustaron los espacios pequeños, ¿y el aire empieza a faltarle? de repente sensación de ahogo es demasiada.
hace una pequeña mueca ante aquello. ‘ a ver, para ser honesta, yo dije que internet aseguraba que era muy bueno. ’ le recuerda inmediatamente. ‘ personalmente todavía no lo he probado, pero todas las reseñas eran excelentes. las únicas quejas que encontré eran personas diciendo que era demasiado caro. ’ se encoge ligeramente de hombros. ‘ y honestamente, ese no es un problema que nos afecte. ’ continúa caminando con el brazo enlazado al suyo, completamente cómoda dentro de aquella actuación. ‘ además, no tienes nada de qué preocuparte. mi novia recibirá exactamente el trato de realeza que merece. ’ asegura sin duda alguna ‘ esperaría lo mismo para mí, por supuesto. ’ aclara justo después, apretando sus labios para no soltar una risita. ‘ ah, entonces estás de acuerdo, es una cita. ’ declara con satisfacción, tomando asiento en la mesa que les asignaron. ‘ suertuda tú. mis últimas citas fueron un desastre absoluto. me hubiera gustado no asistir. ’ niega con la cabeza antes de volver a mirarla. ‘ pero espera... ¿tú no tuviste una cita durante esa actividad donde emparejaron a los vecinos hace unas semanas? porque recuerdo que medio edificio estuvo hablando de eso durante días. ’
‘ no hay dinero que pague un buen servicio y una buena comida. ’ no para quien lo tiene de sobra, claro está. jaq se acostumbró a hablar egoístamente desde su privilegio, aunque ni siquiera se da cuenta de ello en realidad. para newyorkina es su vida diaria, la normalidad, y nunca se planteó demasiado el salirse de su burbuja de lujos y ostentosidad. ‘ ajá, siempre y cuando cumplan… sino podemos dejar una mala review. ’ como tantas veces ante hizo, siempre pretendiendo que la traten como lo que es: alguien que merece el cielo y más. ‘ me alegra que sepas como tratar a tu chica. ’ vuelve a enfocarse en la actuación y dedica una sonrisa torcida. ‘ hey, no conozco otra forma que no sea el placer y confort absoluto. ’ y vaya que no miente, si hay algo que quedó demostrado en boston es lo mucho que extraña new york, sus cosas, sus lujos, su forma de siempre tenerlo todo en un instante. nunca tuvo una pareja pero si lo hiciera quisiera la misma experiencia para él/ella. una vez que llegan a la mesa y para demostrarle lo buena que es, corre silla ajena hacia atrás, invitándola a sentarse. ‘ ¿por qué fueron un desastre? ’ si no tiene anécdotas suyas al menos puede entretenerse con las contrarias. ‘ no tuve una, aunque sí me inscribí. ’ sabe perfectamente de lo que habla, eso es un hecho, rellenó aquel tonto formulario y todo, aunque con distintas intenciones que el resto, asume. ‘ mi cita nunca apareció, quizá escuchó que solo estaba buscando hacer negocios y huyó. ’ admite pues fue muy vocal al respecto y si la otra buscaba el amor… bueno, probablemente no debe haberle gustado demasiado. ¿que puede decir? así es jaq.

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‘ es tate, se la pasa en mi departamento, básicamente es la tía tate en este momento. ’ no es una queja, probablemente todo lo contrario, sonrisita es mucho más dulzona, se traslada a la forma en la que entonces jolgorio se escapa de una manera más risueña, a veces, quizá, podría comenzar a entender lo mucho que descoloca a interlocutora con tren de pensamiento, tampoco es algo que esté dispuesta a cambiar porque siempre ha sido aquella que puede deslizar cualquier pensamiento que va llegando sin filtrarlo en absoluto. ‘ somos amigas. ’ termina concluyendo como sí entonces fuese a simplificarlo todo y aunque le parece un poco extraña la manera de interrogar de interlocutora tampoco se lo dice, no tiende a ser la clase de persona que pone aquella clase de límites o que toma mucha ofensa en comentarios o personalidades contrarias. encoge los hombros entonces, alza suavemente la cabeza para buscar al mesero, para pedir que lo envuelvan junto con otro para llevar y entonces ríe entre dientes, chasquea la lengua en el proceso. ‘ hija. se llama posey. ’ explica entonces, aunque no sabe sí será información retenida por interlocutora tampoco pareciese hacer daño reafirmar. arquea las cejas, sorpresa es obvia. ‘ ¿de verdad? a mi todos me parecen encantadores, al menos los que he conocido, es como sí viviéramos en una comunidad chiquita, todos conociendo a todos. ’ asiente un par de veces, lo dice entre sorbitos, no pretende tampoco cambiar opinión ajena, en lo absoluto. ‘ deberías abrirte a nuevas experiencias. ’ opina, entonces.
asiente cuando cree entender la dinámica, aunque en pocos segundos contraria procede a explicársela de manera explicita. debería haberlo supuesto, que ella sea desapegada en cuanto a las personas no quiere decir que tate sea igual, por más bien que se lleven. ‘ con tate también somos… amigas. ’ cada vez que lo afirma en voz alta termina por sorprenderse, ¿alguna vez tuvo una, siquiera? si no es la primera se le acerca muchísimo. jaq siempre fue igual. retraída, poco social y siempre enfocada en sus estudios, en lo que importa (en lo que su padre dice que importa). pocas veces se permitió cercanía con otros y en boston era lo último que se esperaba, para ser sincera. ‘ ¿vives con su padre? ’ pregunta no es mal intencionada, pero sí bastante metiche, y pelirroja no se da cuenta de ello. esta es su forma de intentar conocerle mejor, de ser más normal en cuanto a las relaciones humanas, sin embargo su experiencia es muy escasa. sabrá mucho de negocios pero nada sobre vínculos y emociones. hace una mueca, quizá ese es el problema, que es una comunidad pequeña, tan distinto a donde viene. ‘ en new york ni siquiera me sé el nombre de mis vecinos. ’ admite entonces, recién en ese momento lo reflexiona, el cambio tan brusco que hizo de repente, ¿progenitor lo habrá ideado apropósito? mmm. ‘ eso me han dicho. ’ para sorpresa de nadie no es la primera que se lo sugieren, abrirse al otro, no ser tan fría en cuanto al contacto con un otro. ‘ pero — — me cuesta. ’ baja el tono de voz cuando lo dice, admitir un defecto así le hace sentir vulnerable pues así lo ve, como un aspecto en donde está fallando y rayos, ella odia fallar.
🌃: caminando de regreso a Riverdrift después del festival, cuando Boston finalmente empieza a quedarse en silencio, w @sinjaq.
Desvía la mirada del pavimento al final del túnel, y del final del túnel a la espalda de quien viene delante suyo a varios metros. Cree reconocerla, pero no está segura. Sin duda no es tan psicótica como para ponerse a gritarle cosas en la madrugada, después de todo ambas son chicas, y esas experiencias suenan aterradoras. No es que Cathy haya pasado por muchas de ellas, pero no es tonta, de hecho es todo lo contrario (y contrario a lo que muchos piensan) y está plenamente consciente de la situación social de muchas mujeres. Mucho tiempo se sintió ajena a todo eso, sin embargo. Hoy, desprotegida por la noche con una persona que seguro la odia gracias a su terrible actitud enfrente, comienza a entender. Iba a permanecer más tiempo así, pero una raya en el asfalto la traiciona y tropieza junto con su paquete de libros, soltando un grito en el proceso. Ya en el suelo, humillada por lo que seguro viene después, se lleva las manos a la cara.
camina por las oscuras calles de boston y si antes aquella ciudad no era su sitio predilecto, ahora mucho menos, resulta realmente tenebroso ir completamente sola. aún así continúa avanzando y se aferra a las llaves en su mano derecha, sabe que sí debe defenderse lo hará sin pensarlo dos veces. es entonces que escucha un grito y se gira, primero asustada, pero luego expresión cambia a divertida tras notar quien acaba de caerse. suelta una risita por lo bajo y decide acercarse a ella con tranquilidad hasta pararse junto enfrente. ‘ ¿estás bien? ’ los que no parecen bien son los libros desperdigados por el asfalto y se agacha para poder juntarlos. ‘ una tregua, porque me hiciste reír con tu caída payasesca. ’ significa que va a ayudarla, bueno, eso hace, de hecho, apilando los ejemplares que para su suerte no parecen mojados ni sucios. a su vez, y para demostrar veracidad de sus palabras no utiliza un tono irónico o malicioso, sino bastante relajado para tratarse de la newyorkina.
su decisión de no participar no venía por falta de confianza, era más bien una decisión lógica, no podrían servir con la calidad que le gustaría a ese volumen de personas. no aún. “¿estás recomendando mercer's?” es esa la parte de la conversación en la que decide enfocarse. le sonríe en forma de agradecimiento. en realidad significa bastante para ella saber que jaq disfruta de su restaurante. “estoy tanto sorprendida como halagada. me da gusto saber que hay por lo menos una cosa en boston que te gusta” aprieta sus labios por un momento, acomodando sus ideas antes de hablar de nueva cuenta. “decidí no participar porque aún no estamos listos. mercer's fue el restaurante de mi padre por años. muchos se acostumbraron a lo que él ofrecía y a como las cosas se hacían siempre” no le molesta para nada compartir eso con jaq, siente que han llegado a un punto en donde pueden conocer más sobre la otra. entender cuáles son las cosas que las hacen quienes son. “—cuando yo volví para trabajar en mercer's llegué con un muchas ideas nuevas. he ido cambiando las cosas de a poco y... a algunas personas no les gusta tanto, a otras sí. pero eso no es lo que me detuvo, fue mas bien que con los nuevos platillos y los nuevos procedimientos, sería difícil mantener la misma calidad.” ríe un poco al darse cuenta de lo mucho que había estado hablando. “bueno, no sé si querías saber tanto.” lleva diestra hacia su cabello y acomoda el mismo buscando salirse un poco de sus pensamientos. lo que pasa después definitivamente ayuda, verla a ella comer la fresa que acaba de morder causa algo que no logra terminar de explicar. un cosquilleo en su abdomen, su piel se eriza y se limita a morder su labio para contener el suspiro que amenaza con salir. su mente comienza a trabajar rápidamente, pensando en las posibles opciones que tenía para hacer un postre. “con gusto.” toma un par de ingredientes más para preparar el postre que había decidido. sostiene la bolsa de azúcar en sus manos mientras considera las opciones que jaq acaba de presentar. “vamos a mi restaurante.” no le toma demasiado tiempo tomar la decisión. “ahí tengo todo lo que necesitamos y—hay algo especial de tener la cocina completamente vacía. creo que te gustará.” en el peor de los casos, siempre podían volver a su departamento si decidía que no le gustaba. pero a su punto de vista, había bastantes formas de hacer que una cocina se sintiera especial. “¿estás lista? ¿necesitamos algo más?”
‘ claro. ’ ¿como si fuera extraño? no lo siente así, sino lógico, si algo es bueno entonces hay que reconocerlo y cuando alguien le pregunta, no duda en hacer la recomendación, aunque como dijo antes no es la única en boston que lo piensa. ‘ y descubrí que no soy tu única… amiga, aquí. ’ ¿que es ese reproche que escapa de sus labios sin siquiera darse cuenta? fluye fácil y sin pasar por su mente racional primero, lo cual le avergüenza, sí, ¡pero ya lo dijo! y es demasiado orgullosa como para retractarse. ni hablar del término, amistad, que sigue rechinándole de una y mil formas, pero lo usa, porque es la primera vez que es tan cercana con alguien y sigue sin comprenderlo del todo. ‘ me gusta estar contigo. ’ prosigue entonces, como si la frase pudiese distraerla de todo lo anterior, y también porque de verdad lo siente, ambas afirmaciones salen directo de su corazón, el cual estuvo congelado por demasiado tiempo y actualmente actúa con torpeza, sorprendiéndola de maneras emocionantes y que le asustan terriblemente. para su suerte no debe seguir hablando, es tate quien toma el mando y que le cuenta acerca de su vida, acerca de mercer’s y la historia del restaurante. en cierto sentido se siente identificada, jaq sigue con el legado de su padre pero, a diferencia de la rubia, aún no cuenta con el poder para ponerle su impronta, para tomar las decisiones y ser jefa. por algo está en boston, despues de todo. ‘ es interesante. ’ no lo dice para hacerle sentir mejor, verdaderamente lo piensa. ‘ sabes que yo también trabajo en una empresa familiar, sé que no es fácil, pero lo llevas genial. ’ el compartir experiencia hace que palabras no sean vacías, llenar otros zapatos —sobre todo unos exitosos— es una presión muy grande y tate parece manejarlo de maravilla, tomando decisiones coherentes, racionales, analizando y actuando en consecuencia. no necesita agregar el futuro brillante que le espera, presiente que contraria ya lo sabe de sobra. forma una sonrisita tonta que intenta reprimir cuando acepta y se queda observándola mientras elige otros ingredientes. ahí no tiene mucho que aportar, como dijo antes: tate es la experta. ‘ oh, ¿una experiencia gastronómica exclusiva? ¿solo para mí? ’ como volver a new york, a los lujos que está acostumbrada, que la traten como una reina, pero mejor, porque hoy no será una cena en solitario, solo en compañía de la luz de unas velas, o de clientes, o personas que poco le interesan en realidad. hoy tate será su chef personal y cita de la noche, ¡maravilloso! ‘ solo hay una forma de saberlo. ’ asiente con la cabeza, está más que lista y lo demuestra dirigiéndose hacia la caja registradora. ‘ déjame invitarte, es lo mínimo que puedo hacer. ’ no piensa que acompañante necesite de su dinero ni mucho menos, sino que también desea hacer algo por ella, devolverle el gesto. saca su tarjeta black, con fondos ilimitados, y entonces comienza a poner ingrediente por ingrediente en la cinta, esperando que acepte su invitación, una que es por demás sincera y no porque le sobren ceros en sus cuentas.
apenas sale guarda la bolsa con los libros en su mochila, la bolsa era de papel y no quería que terminaran arruinados por la lluvia. entonces saca el paragua que de pura coincidencia trajo. miraba cada mañana el tiempo y jamás creía cuando anunciaban chubascos pero el cielo y la temperatura entre calida y humeda, le dijo que podía ser cierto. " sabes, no quiero pescar un resfriado. podemos caminar juntos si no te molesta. " se le queda viento a la cara, y precavido, ofrece ultima opción. " pero si de verdad no te gusta que invadan tu espacio personal, serían... cuatrocientos dólares. podemos negociar. "
¿ayuda desinteresada? mmm… no es tanto su espacio personal lo que le preocupa, sino el hecho de que alguien le haga un favor porque sí. desconfianza es su segundo nombre y quien sabe cuando y cómo le pedirá que se lo retribuya. ‘ vaya, tu tarifa es alta. ’ y aunque hasta mil hubiese aguantado pues el dinero le sobra, sigue pensándoselo mejor, no va a pecar de tonta o ingenua. ‘ doscientos y caminamos juntos pero te encargas personalmente que ni una sola gota toque mi cuerpo. ’ él propuso negociar, ¿no? y eso siempre se le da bien, lo hace todo el tiempo. ‘ realmente debes hacer un buen trabajo, no tienes idea de cuánto me costó conseguir este libro. ’ muestra el ejemplar de finanzas sin protección alguna, detalle que despierta sus alertas, puede meterlo debajo de su abrigo pero de nada servirá si termina empapada.
suspiro cansino abandona labios ante inesperado evento climático. mirada permanece sobre gotas de lluvia, analizando situación desde la escasa seguridad que toldo provee. cabeza se ladea en dirección ajena al escuchar pregunta, balanceando su cabeza con lentitud. ' no... yo —¡ah! ' expresión se torna más viva, tono de voz incluso se eleva sin notarlo. toma un paraguas compacto del interior de su bolso, un elemento que ni siquiera recordaba tener guardado en primer lugar. no era la primera vez que ciudad le tomaba por sorpresa, forzándole a llevar una cartera más grande que le permita cargarlo a todos lados. ' es un poco pequeño, pero podemos compartirlo. ' asegura. ' ¿ibas a algún sitio en especial? ' cuestiona.
en el momento que se gira y enfrente a la persona desconocida cae en cuenta de que no lo es realmente, de que se han encontrado múltiples veces antes. espera en silencio y no deja de verla curiosa, deseando por dentro que ojalá pueda ayudarla. no quiere mojarse, pero peor aún, ¡no quiere mojar su nuevo libro! ‘ ah, realmente acabas de salvarme, ¿sabes cuánto me costó conseguir este ejemplar de finanzas? ’ muestra el mismo debajo de su brazo, en verdad se siente satisfecha por haberlo comprado, es una de las primeras veces que boston le da algo bueno y no puras desgracias, perderlo por la lluvia volvería a enojarla demasiado. ‘ claro. ’ en otro momento se hubiese negado, encaprichado en usarlo sola, pero intenta ser más empatica, dejarse conocer, no aislarse de la gente. ‘ volvía a las torres pero si tienes un mejor plan puedo acompañarte. ’ frase que tampoco es propia de su persona pero, vamos, detesta estar en ese nuevo hogar, preferiría hacer cualquier otra cosa.

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no se percata de la incomodidad ajena hasta que escucha el comentario, y eleva la mirada con los ojos bien abiertos y sorpresa en el rostro. faith sabe que aquella magnitud de clientes debe ser muy difícil de manejar para los pobres meseros, no quiere ni imaginarse cómo sería tener que lidiar con un escándalo por algo que sale de sus manos. está buscando la forma de decirle eso amablemente cuando interlocutora sugiere el vino, y ella de inmediato asiente. “ ¡sí, vino! ” concuerda, antes de buscar a su mesera con la mirada y no encontrarla por ningún lado. “ de cualquier forma esto no está tan mal, ¿cierto? ” intenta argumentar. “ la comida está buena... ¡y es la oportunidad perfecta para conocernos mejor! ” se le ocurre repentinamente, esbozando una sonrisa en dirección ajena. “ no eres de por aquí, ¿cierto? ” boston, quiere decir.
por supuesto que jaq no entiende el por qué de su repentina emoción por el vino cuando antes acompañante la estaba mirando raro. ¿ella? encerrada en su burbuja de privilegios, nunca tuvo que ponerse a atender clientes (se limita a codearse con gente rica y venderles propiedades). frunce levemente el ceño más no dice nada al respecto, decide distraerse con la pregunta y mira a su alrededor unos segundos, analizando detalle por detalle, tomándose su tiempo. ‘ está bien. ’ viniendo de la pelirroja el veredicto es más que aceptable. ‘ conocernos mejor. ’ repite, una vez más aquel tipo que le recomendó abrirse más, no cerrarse a las personas y dejarse conocer, aparece en su mente. maldito. ‘ de acuerdo. ’ asiente finalmente. ‘ ¿que vino pedimos? ’ usualmente tomaría la carta y elegiría ella sin más, confiando en su propio criterio, pero aquello no cumpliría el propósito, ¿verdad? cuando escucha pregunta contraria no puede evitar soltar una risa genuina. ¿ella? ¿de boston? ¡por favor! ‘ no, no… yo vengo de new york. ’ explica menos tensa que antes, con el fantasma de una sonrisa en el rostro, aún le hace gracia el pensar en aquella ciudad como su ciudad de origen, tan impropio de su persona. ‘ ¿tú naciste aquí? ’
oh, por dios, ¿está hablando en serio? se pregunta internamente. "no me conoces," busca zanjar su señalamiento, porque de repente las palabras de neoyorquina consiguen picar lo suficiente para incomodar. day puede proyectarse tan extrovertida, tan llena de vida, extravagante hasta cierto punto, pero hay una partecita de sí que siempre trastabilla un poco en el proceso. hay preguntas que la aturden por las noches, inseguridades que se reflejan demasiado brillosas frente al espejo. no siempre es el espíritu libre que aparenta ser, y parece que jaq podría estar leyendo eso. cuando se encuentra con falsos ojos inocentones, surcoreana tensa levemente la mandíbula, detectando de inmediato la falacia en su timbre. ¿está enloqueciendo? parte la boca para responder, pero en ese momento recibe una notificación en su teléfono. el uber ha cancelado el viaje. ¡carajo! piensa. y por si fuera poco, ojiazul decide cuestionarle aquello ( ¿me estás siguiendo? ), lo cual se vuelve disparador para azabache. "¿seguirte?" repite, bajando el móvil de su vista para guardarlo en su bolso y enfrentar con entera atención a contraparte. "eso quisieras, sinclair," la mira a los ojos, no se va a encoger aunque menor la enfrente así, cara a cara. "no eres el centro del universo, no del mío al menos, aunque evidentemente te mueres de ganas de serlo," ladea la cabeza, se cruza de brazos. "mi uber canceló, tengo que esperar otro ¿bien? no voy a moverme de aquí."
‘ no lo necesito. ’ no lo necesita para prejuzgar, para hacerse sus propias ideas y suposiciones y pensar que tiene toda la razón, como de costumbre. mira de reojo a contraria chequear el teléfono y los deja en blanco luego, no gustándole para nada el no ser el centro de su atención, ¿debe esforzarse más? ¿ser aún más mala? ‘ ¿por qué tan shockeada? ’ cruza sus brazos, molestia no desaparece, aunque pequeño golpe en el ego es visible en su rostro como absolutamente todas sus emociones, es muy mala disimulando, incluso cuando le beneficia. ‘ te sorprendería, no serias la primera que se obsesiona conmigo, que me admira. ’ aunque en el fondo sospecha que solo es la consecuencia de ser una persona pública, que algunas veces es verdad pero que otras se deja guiar por delirios suyos, demasiado grandes para solo guardárselos dentro. tantas cosas para decir pasan por su mente ahora mismo… las cuales desaparecen cuando oye el inconveniente que day trae entre manos. bah, lo que ella oye: ¡es mi oportunidad! ‘ veras, me encuentras en un buen humor. ’ sí, claro. ‘ puedo conseguirnos un paraguas para compartir. ’ ¿que tan difícil sería? sobornar a alguien, comprárselo, o simplemente llevárselo sin pedir permiso, nada del otro mundo. ‘ así que me necesitas. ’ a menos que su intención sea quedarse ahí por quien sabe cuantas horas, esperando que algún conductor de los pocos que manejan bajo lluvia decida llevar a un pasajero hoy, con tal tormenta. siente que situación se torna a su favor en ese momento, aunque tampoco entiende del todo lo qué intenta conseguir exactamente, por qué de repente pretende darle una mano. ‘ solo debes admitirlo… ’ alza ambas cejas, toda esa guerra de egos es tan patética como sin sentido y aún así no hay intención ninguna de soltarla. ‘ te escucho. ’ y hace una seña con la mano invitándola (¿o dándole permiso?) para hablar.
si tiene que sincerarse, un poco estaba esperando que alguien más lo notara. no es que a él le importase mucho —ciertamente no estaba igual de afligido que quien tenía a su lado—, pero cada tanto sus ojos caían en el mismo lugar, ahora con una complicidad que se sentía un tanto maligna. “estoy fascinado,” admitió en voz baja, su mirada viajando de su vecina al muchacho y una vez más a ella. “¿cuánto crees que tarde en darse cuenta la rubia con la que está intentando acostarse?” planteó, las cejas levemente arqueadas y una sonrisa burlona tiñendo sus labios. entonces se dio cuenta de lo asqueada que estaba. “vaya, tú lo llevas fatal,” observó en confidencia. “¿quieres que le diga algo para que se termine tu tortura?”
‘ ¿te fascina el horror? ’ su expresión sigue siendo la misma, no hay disimulo de su parte, cada segundo que pasa siente más y más asco. ‘ nos está mirando demasiado. ’ percibe entonces. mientras ambos susurran ¿en complicidad? desconocido levanta el tono de voz, abre más y más la boca, muestra la espinaca en todo eso esplendor. ‘ creo que está intentando acostarse con cualquiera que le preste un mínimo de atención. ’ hasta juraría que se metería en la camba de ambos si pudiera, ¡o con ambos! en fin, las personas de boston nunca dejan de sorprenderle, son tan jodidamente extraños (y lo dice alguien que viene directo de new york). ‘ prefiero a la gente refinada y elegante. ’ mejor ir por ese camino en vez de decir todo lo que realmente piensa del tipo pues… ah, no es nada bueno. no, no. ‘ ¿algo como qué? ’ entrecierra los ojos, necesitan que sea efectivo, sería como bajarle la sonrisa de un solo hondazo y sospecha que no será tan fácil, parece insistente.
‘ ¿te has vuelto amable de repente? ’ sin embargo interrogante se pronuncia con una sonrisa amplia, mientras acepta invitación invadiendo espacio a su lado. no es extraño cuando se deja caer junto a ella, como si de alguna manera ya se hubiera acostumbrado a presencia contraria los últimos días. cuerpo apenas se destensa un poco tras horas de pie, apoya los codos sobre las rodillas, observando silueta femenina opacada por tenue luz de la plaza. ‘ jaq sinclair, tienes que dejar de creer que te tengo miedo o algo así. ’ niega con la cabeza varias veces, risita acompaña gesto desenfadado. y en realidad no es que esencia femenina intimide, más bien se trata de curiosidad por personalidad fuerte que identifica a simple vista. ‘ me gusta que me hables directamente. ’ admite, porque no buscaría nunca cambiar aquellos detalles peculiares, demasiado acostumbrado a tratar con gran variedad de personas. ‘ entonces, ¿tu plan es quedarte aquí conmigo toda la noche? ¿no vas a volver a casa? ’
‘ hoy mi día no fue un total y completo desastre. ’ tampoco es que sea por su culpa, no claro que no, la culpa siempre está afuera, siempre suele ser de boston y su gente. ‘ y encontré el libro de finanzas que tanto estuve buscando. ’ admite pues aquello es lo que realmente le trae algo de alegría, el poder seguir instruyéndose, aprendiendo y siendo la mejor en todos los aspectos. observa de reojo como toma asiento a su lado y si bien no hubiese elegido tenerlo tan cerca, tampoco se corre ni mucho menos, él no la intimida. nadie la intimida. ‘ desde aquí no te ves tan alto. ’ opina con gracia y pasa a fijarse en el sol que se esconde, un lindo paisaje, tanto así que le obliga a admirarlo sin tapujos. ‘ ¿no me tienes miedo? ’ entrecierra los ojos y vuelve a girar el rostro para enfrentarlo, inclinándose solo un poquito más hacia él, sobre todo en busca de que miradas de ambos conecten realmente. ‘ mira que puedo volver a morder en cualquier momento. ’ asegura refiriéndose a su actual carácter apaciguado y como puede avivarse en cuestión de segundos. jaq es impulsiva, explosiva, no le teme a las consecuencias. vuelve a enderezarse y una pequeña sonrisa se le forma en el rostro. ‘ ¿solo eso te gusta? ’ prosigue haciendo honor a sus palabras anteriores, no es alguien con una sola capa, todo lo contrario, puede ser fría, atrevida, seductora y también todo puede importarle un carajo. siempre y cuando su reputación se mantenga impecable todo lo demás es secundario. ‘ nunca dije nada parecido, más bien parece que tú quieres que me quede contigo toda la noche. ’ prosigue pues realmente no tiene planes definidos, no trabaja hoy y eso es lo único que suele ocupar su tiempo. ‘ ¿para qué volver a las torres? odio estar ahí. ’ admite finalmente y es brutalmente sincera, con todo ese ruido, con todo ese escándalo, no es su sitio predilecto.
es tan irónico que con el gentío que se junta en los alrededores, sea justo ella con quien termina atrapada bajo aquél toldo, hombro a hombro. de verdad quisiera ignorarla pero se vuelve complicado, especialmente cuando presencia resulta tan imponente que simplemente destaca entre el resto. además, pelirroja decide hablarle, e inmediatamente day echa la cabeza suavemente hacia atrás, virando los ojos con exasperación que ya venía anticipándose. “¿por qué haría eso? mi cabello está hermoso para arruinarlo con la lluvia,” replica con timbre casi indignado, aunque monótono en el fondo. voltea a verla entonces, mirada volviéndose afilada. “¿qué? ¿primero crees que soy tu empleada y ahora crees que soy tu maldito bufón?” cuestionamiento va con deje de fastidio, la mandíbula tensándose. “anda tú, si tanto te aflige tenerme cerca.”
‘ lo sabia. ’ afirma asintiendo y fingiendo que lo que dijo contraria realmente no existiera, escucha solo lo que quiere escuchar, toma las palabras y las manipula a su favor. ‘ no tienes lo necesario para ser tan libre y despreocupada. ’ ¿de quién habla? ¿de day o de ella? jaq es impulsiva pero no de ese tipo de impulsiva, no si su imagen y reputación está en juego, siempre demasiado preocupada por el que dirán, por verse bien frente al ojo público, por ser perfecta. ‘ joder, ¿otra vez con ese complejo de inferioridad? tsk. ’ chasquea la lengua y niega con la cabeza, hipócrita, si es ella misma quien ha intentado imponérselo, quien busca hacerle sentir así en cada oportunidad. ‘ solo quiero que te sueltes el pelo y te diviertas, querida. ’ prosigue ocupando unos ojitos inocentes aunque de eso no tiene nada, y hasta pestañea y utiliza una voz muy distinta a la de siempre, más aguda, como si realmente fuera una lady en busca de la paz mundial, como si no deseara ver el mundo arder ahora mismo. ‘ ¿afligirme? por favor, más bien eres como… un mosquito, molesto y siempre presente. ’ describe sintiéndose más que satisfecha con la comparación que acaba de hacer. ‘ espera un segundo — — ¿me estas siguiendo? ’ se gira hacia ella para enfrentarla y habla completamente en serio, es así de egocéntrica.

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“sí y no.” echa un último vistazo a la cebolla que ha elegido antes de colocarla dentro de la bolsa de plástico para después echarla al carrito que jaq empuja. “no estamos participando en el dine out.” había sido una decisión sumamente difícil, pero al mismo tiempo, sabía que no estaban listos para esa cantidad de atención. no con todos los cambios que venía haciendo en los últimos meses. “igual estamos esperando gente porque es probable que las personas que no consigan lugar o reservaciones terminen en mercer's.” y eso no le molestaba, de cierta manera reducía las expectativas. se detiene justo cuando ella lo hace, dirige su mirada a las fresas que elige y luego a ella. “claro que habrá postre. no sería una cena completa si no.” da un pequeño paso hacia ella y sin pensarlo demasiado da una mordida a la fresa que ella aún sostiene. intenta hacer que la acción resulte lo más natural posible, pero no sabe que está logrando ocultar por completo el nerviosismo que de apoco comienza a sentir. pasa un mechón de su cabello detrás de su oreja antes de incorporarse. “¿cuál es tu postre favorito?” decide entonces que seguir hablando quizás sea la mejor idea. lo último que desea es que jaq se de cuenta que no parece poder apagar su mente.
escucha su afirmación y cejas de jaq se alzan con genuina sorpresa, demostrando que realmente no se lo esperaba. ‘ ¿por qué no? seguro les iría genial. ’ intención está lejos de querer cuestionar decisión ajena, más realmente desea entenderla, y de paso, hace un cumplido que considera cien por ciento real, nunca los hace porque sí. si alguien puede lograr que un negocio tenga éxito, sea elegante, con ingredientes de buena calidad y gourmet, esa es tate. boston tiene mucha suerte de tenerla. ‘ bueno, yo lo estuve recomendando y muchos ya lo conocían. ’ admite sin mentir en lo absoluto, no lo haría si buena opinión no fuera genuina y forma una sonrisa de la misma índole. ‘ así que, pensándolo bien, dudo que lo necesiten realmente, hasta lo vuelve más exclusivo. ’ opina reflexiva, el hecho de que no se promocionen hace que sea distinto a los demás, que sin duda aparecen por todas partes. por ahora ninguno le voló la cabeza, la verdad, pero jaq tiene estándares demasiado altos. mantiene su posición mientras observa a la rubia acercarse y ojos azules se fijan en sus labios mientras muerde la fruta en cuestión, mal hábito que se le está volviendo demasiado natural a estas alturas. reprime un suspiro de satisfacción y tras salir de aquel trance ella misma lleva la fresa a sus labios, terminándosela de un propio mordisco. sabe muy bien, ¿será por sí sola o por la situación en la que la come? uf, podría ser una mezcla de ambas. ‘ tú eres la experta. ’ responde traviesa y con gracia aunque era exactamente lo que pretendía escuchar y piensa unos segundos antes de responderle. ‘ generalmente cualquier tipo de patisserie, los pasteles me pueden — — oh, y con fresas estaría muy bien, ¿me sorprendes? ’ pregunta mientras decide tomar unas cuantas más y meterlas en la bolsa, luego de lo que acaba de ocurrir sería un pecado no comprarlas, además de verdad le encantan. ‘ ¿iremos a tu departamento? ¿o al mío? ’ las pone en el carrito y vuelve a retomar la caminata con el mismo, sin duda no es habitual en ella hacer esas preguntas para algo como una cena, sin embargo con tate se siente de lo más normal. ‘ ¿o a tu restaurante? ’
giada no se considera una profesional de la cocina, conocimientos en sí son bastante básicos, pero tiene cierto dote casi artístico a la hora de armar sus propias recetas ; combina aromas, especias e ingredientes por puro instinto en la mayoría de ocasiones y termina con resultados más que satisfactorios, tanto para ella como para otros comensales. por supuesto, desde que llegó a boston, no ha preparado una cena como debe ser, al menos no para alguien más, motivo por el cual propuesta que contraria entona no sólo resulta sorpresiva, sino que genuinamente emociona. “¿hablas enserio?” busca confirmar, aunque su mente ya comenzó a vagar entre posibles ideas, quizás podría preparar empanadas, no sólo una opción confiable sino de la cual sabía que podía sentirse orgullosa al prepararlas. “tendrías que decirme si tienes alguna restricción, o preferencias…” para tenerlas en cuenta, por supuesto.
asiente, nunca estuvo en su intención hacer una broma. ‘ todos en la ciudad se volvieron locos con el evento de dine out y no hay restaurante donde se pueda comer tranquilo. ’ no es fanática de las personas, ni de boston, y ninguno de esos datos es un secreto. ahora, ¿boston y gente por doquier? su peor pesadilla. ‘ además, no me resuelvo muy bien en la cocina. ’ confiesa pues nunca tuvo la necesidad de meter sus manos en la masa, siempre contó con el dinero necesario para comprarse cualquier tipo de comida que deseara, o para pagarle alguien más para que la prepare, y ahora aquella inutilidad le pasa factura. ‘ suelo intentar no comer demasiado pesado pero… bah, puedo hacer excepciones. ’ cuida su salud, su cuerpo y su mente, más no quiere sentirse atrapada en una cárcel propia, para eso ya tiene a su padre en new york juzgándola constantemente. ‘ puedes decirme opciones y elegimos juntas. ’ propone pues si se trata de cuestiones médicas no hay de qué preocuparse, solo por ciertos gustos, realmente puede comer de todo un poco.