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“ creo que realmente aporta a la vibra general del festival. ” opina en relación a la música, percatándose que casi todos los que forman parte de la multitud que los rodea están completamente absortos con la melodía. “ además, siempre es un placer presenciar música en vivo. ” existía una pasión y dedicación que no se transmitía de la misma forma a través de los audífonos, o eso pensaba lorcan. “ seguramente tendríamos que viajar a italia para probar uno mejor. ” opina, un tanto pensativo. “ ¿tú has visitado alguna vez? ” se imagina que su familia tiene raíces en el lugar, por lo que no sería insólito que ya hubiera pisado el país europeo. “ y sé que estás siendo honesta, ¿pero alguna vez has intentado cocinar algún postre? quién sabe, quizás te sorprendas hasta a ti misma con un talento oculto. ” sugiere, y a pesar de sonrisa está siendo totalmente honesto. lorcan había probado suficientes platillos de ella para saber que tenía un talento especial. “ yo diría que... un ocho punto cinco, me guardaré el diez hasta que pueda probar un original de tate mercer. ” cuando insiste, lo hace con ligereza, sólo buscando bromear y nunca presionarla.
le gustaría que le interesara más la música. en realidad, le gustaría que le interesara cualquier otra cosa además de la cocina. a veces era difícil encontrarse a si misma fuera de eso. incluso había llegado al grado de sentir que muchos de sus pasatiempos habían pasado a un tercer plano. toma un respiro y parpadea un par de veces buscando salir de sus propios pensamientos. “¿vas seguido a conciertos?” la pregunta sale de una manera un poco abrupta, obligándola a soltar una risita. “lo siento. pregunto por lo que dices de la música en vivo.” asiente un par de veces a manera de respuesta. “sí, parte de la familia de mi mamá es italiana. visitábamos mucho más cuando era pequeña, hace años que no voy.” y ahora con lo rota que estaba la relación con su madre, dudaba que fuera a regresar pronto. “sí, he cocinado bastantes postres. no me quedan mal.” tampoco ve necesidad de mentir, pues considera que sus postres probablemente quedan significativamente mejor que los de una persona promedio. “pero no se comparan para nada a los que hacen los reposteros.” gira su rostro para observarlo, le dedica una sonrisa genuina al escucharlo. “esa es demasiada confianza.” ríe un poco. “gracias, lorcan.” no sabe con exactitud porqué lo dice. quizás es porque a veces necesita recordarse a si misma que hay personas que creen en lo que ella está haciendo. “prometo hacer un original solo para ti.” y es una promesa que planea cumplir. en el corto tiempo que lleva viviendo en riverdrift, lorcan se ha convertido en una persona que aprecia, al grado que lo que él tenga que decir sobre sus creaciones es algo que le importa. “entonces, ¿quieres ir a buscar otro cannolo o es momento de probar un postre nuevo? podría comer gelato.”
es naturalidad que entonces hace que escalofrío recorra la columna vertebral, que exista un titubeo por segundos cuando apabullante es sensación destacada en el momento que mano se aferra y pareciese que sitio entre curvatura femenina pareciese costumbre, indeleble el movimiento cuando no puede evitar sentirse polilla guiada por la luz emanada por dueña de hebras áureas, que entonces es cuidadoso en el momento que vuelve a mirarle con sonrisa más ancha, que mirada entonces se enfrasca en la contraria cuando el guiño cómplice que se desliza en el ojo derecho termina indicando que es consciente de la gracia del asunto, que entonces cuando sonrisa se desliza con más socarronería, cuando suspiro se larga no es una mentira del todo. ‘ eso sucede cuando las personas están destinadas, ¿o no, amore mio? ’ es convincente actuación cuando entonces halago simplemente brota, que hay una facilidad para quedarse con el espacio reservado en sitio más o menos íntimo y agradecimiento a ocurrencias femeninas por unos segundos queda en segundo plano porque entonces cercanía con dermis ajena, prolongación de ese movimiento en el que labios están a milímetros de rozar con la dermis femenina se vuelve un gesto de autocontrol que le hace tantear el terreno, medir el movimiento que hace mientras las falanges se deslizan por la curvatura de los hombros por un segundo más, un gesto en el que hay intención de que note la forma en la que está. entonces ella se gira y por un momento titubea, aunque no se separa sino por el contrario, es apenas un gesto de labios rozando los opuestos cuando detiene el trazo del abrigo para tomarle el mentón por un momento, de que no deja que se separe demasiado y entonces sonríe. ‘ no me pidas que tenga cuidado cuando es evidente que quieres todo lo contrario. ’ aventura entonces, la mira directamente a los ojos cuando se separa, cuando la distancia entonces es más bien necesaria y una mesura en la que necesita no perderse en intenciones claras que se derriten entre las pupilas. ‘ ¿actriz? lo veo, completamente... además así no serías la competencia. ’ broma no puede más que deslizarse entre carcajadas, hombros que se hunden mientras vuelve a mirarle a los ojos, gusto es claro en el nerviosismo ajeno que se termina percibiendo. ‘ ¿te estoy poniendo nerviosa, tate? ’ juguetea con las palabras, inevitable cuando entonces se mueve más cerca, lo hace casi en gesto discreto, va midiendo poco a poco antes de sonreír de forma un poco más tímida porque hay algo en el hecho de que tate siga con el juego que se vuelve más interesante y al mismo tiempo lo descoloca por la forma que puede apropiarse de la situación sin dudarlo. ‘ tú mandas esta noche. ’ concluye, no va a arrepentirse de decirlo, está completamente seguro de ello.
en cualquier otra ocasión ya se hubiera reído. si se tratara de una persona distinta, de una actuación menos convincente. su elección de palabras ciertamente la hubieran hecho reír. pero no es esa su reacción, y la manera en la que se siente en ese momento no podría estar más alejada de querer reír. porque aunque es completamente consciente de que se trata de un juego, la manera tan natural en la que fluyen sus palabras es algo que no logra dejar pasar por alto. tal vez solo es un buen actor, o tal vez tiene tanta práctica que en realidad ese escenario no es poco común atticus. puede sentir como su corazón comienza a acelerarse cuando siente el tacto sobre sus hombros. es breve el contacto, pero suficiente para querer memorizarlo, para generarle el deseo de poder recrear esa sensación cuantas veces ella quisiera. sus ojos se cierran a penas siente el roce de labios. le toma más de lo que le gustaría mantener la compostura, porque cada parte de ella desea prolongar el momento. poder probar sus labios y obtener algo más que solo un instante. logra sostenerle la mirada cuando él toma su mentón. mantiene una expresión tranquila, incluso hay una pequeñísima sonrisa trazada en sus labios. no podría ser mas ajeno a lo que está sintiendo, está convencida de que atticus podría escuchar como su corazón parece que va a estallar dentro de su pecho en cualquier momento. la distancia entre ambos es tan nula que no se acerca más a él antes de hablar. “deja de hacerte ideas en tu cabeza.” habla con confianza. tal vez sí pudo haber sido una actriz, porque la actuación que está dando ya va más allá de la broma que están llevando entre ambos, ahora es casi un desafío consigo misma no permitirse que atticus se de cuenta de que tanto está disfrutando lo que está sucediendo. es difícil describir la sensación que le genera la distancia. lo necesitaba, puede sentir que vuelve a respirar, que su corazón de a poco se tranquiliza. al mismo tiempo, desearía mantenerse justo ahí, cerca, probando los límites de hasta a dónde serían capaces de llegar. “ah—¿me consideras la competencia?” alza una de sus cejas mientras lo observa. “bueno saber que piensas en mí.” esta vez es ella quien le guiña el ojo, recuperando de a poco la confianza y la postura típica de la rubia. “¿nerviosa? te encantaría que te dijera que sí.” sonríe al darse cuenta de sus movimientos discretos para acercarse más a ella. decide llevarlo un más allá, se acerca aún más, se detiene cuando sus piernas están rozando. ojos azules se posan en los contrarios, observándolo por un momento antes de finalmente estirar diestra y acomodar uno de sus rizos. inclina su cuerpo hacia el de él, su mano deslizándose hasta su mejilla y dejando una pequeña caricia. “yo siempre mando.” susurra sobre sus labios. se mantiene un momento ahí, sostiene su mirada en la contraria y después desvía la misma hasta sus labios, no se preocupa por disimularlo. no se acerca más. le toma todo el autocontrol que posee separarse de él, estableciendo un poco más de distancia, pero ciertamente menos de la que originalmente había. “estoy lista para pedir las entradas” no ha tenido que ver el menú por más de unos segundos. “quiero pedir un crudo de hamachi. quedaría perfecto con una botella de assyrtiko” hace una pequeña pausa. “dijiste que yo mando, pero—¿qué agregarías tú?” y la realidad es que realmente tiene curiosidad sobre cual será su respuesta. “quiero que me sorprendas. porque no siempre festejas dos años, ¿eh?” repite las mismas palabras utilizadas por él hace rato. no tiene problema en admitirse a si misma que está disfrutando demasiado todo lo que está sucediendo. de alguna manera le sorprende darse cuenta la facilidad con la que ha podido salirse de las normas que ha establecido para si misma. a tal grado que no quiere detenerse, no desea pensar en nada más por esa noche.
‘ eso es porque soy madre, nos dan un superpoder de tener siempre la razón junto a un dolor de parto espantoso. ’ cómica es sumamente sencilla, incapacidad de pasar un mal rato en compañía de dueña de mirada avispada, sonrisa simplemente clavada en el momento que la observa completamente embelesada porque entonces pareciese que no puede evitar concluir que nunca había tenido una amiga como tate mercer, o quizá jamás había confiado en alguien con tanta rapidez como para sentir que no arruinaría la situación con palabrería torpe o quizá con aquella sensación de insuficiencia que muchas veces timbraba en la columna vertebral como sí fuese inminente. ‘ estoy segura de que tú cocinarías mejor, pero en este momento seremos más como críticas gastronómicas. ’ risita llena entre silencios, cuando se lleva una mano contra el pecho, cuando hay una pretensión de ofensa, una pantomima de sentir que el corazón se le estruja y entonces larga un suspiro mucho más prolongado, notorio en la forma que parece silbar al final. ‘ ugh, debería de haberme anticipado a esto, ¿qué se supone qué haga entonces? ¿cómo me recupero? ’ risita entonces hace un eco, nariz arrugándose ligeramente antes de guiñarle el ojo. ‘ aunque te entiendo, es terriblemente carismática, no sé de dónde lo sacó. ’ de rasmus, por supuesto, es obvio, pero no lo dice porque es terreno escabroso, hablar de su ex es inminente revisitar una nueva dinámica que no entiende del todo. ‘ un par de chismes... nada importante o ¿quizá sí? ’ tantea el terreno, cejas enarcadas, sonrisa traviesa mientras alza el índice. ‘ no dije uno, dije varios, anda... eres como la blonde bombshell del condominio. ’ pausa, niega suavemente con la cabeza y entonces ríe entre dientes. ‘ me gusta que hagas eso, ’ admite entonces. ‘ así no me siento la rubia tonta que hasta hace unos meses tomaba vino de cartón. ’ admite entonces, un poco cohibida con aquella historia, aunque mención de arlo es suficiente para hacerle reír otra vez. ‘ es gracioso y es guapo pero... creo que funcionamos más como amigos, ya sabes, como que... ninguno de los dos sintió la vibra. ’
“también estoy segura que cocino mejor, pero no puedo ir por la vida comparando todo lo que como con lo que cocino. sería una vida muy triste, eddie.” mantiene una expresión neutra por unos segundos antes de soltar una carcajada. la realidad es que sus palabras no son completamente en broma. ha sido difícil dejar de probar platillos pensando en cómo los mejoraría. “podemos ser críticas gastronómicas o solo disfrutarlo por lo que es—lo que prefieras.” risas no cesan cuando observa la manera en la que ella reacciona a lo que acaba de decir. es sencillo reírse y disfrutar del momento de esa manera cuando se trata de eddie. no siempre se da permiso de solo ser, hay una pequeña parte de ella que siempre busca quedar bien, hacer lo correcto, presentarse de la mejor manera. con eddie, podía ser ella misma. no se había dado cuenta de que tanto extrañaba esa libertad. “te recuperas recordando que tú la estás criando y por eso es una niña tan increíble.” un poco le sorprende la facilidad con la que puede soltar esas palabras. pero lo dice en serio, la personalidad de posey no venía de mera casualidad. “eres carismática. no te quites ese crédito.” las comisuras de sus labios se curvan ligeramente, ríe con cierto nerviosismo. no es que el tema le incomode, solo le cuesta trabajo entender cómo se ha colocado en esa situación. “¿la blonde bombshell?” esta vez no se preocupa por contener sus carcajadas. muerde la parte interior de su mejilla por unos segundos. “¿conoces a benny?” decide que tal vez sí quiere abrirse un poco. necesita procesar sus pensamientos con alguien más. “salimos unas veces y tenemos algo así como un chiste interno, pero—no creo que sea algo en serio.” suelta una risita nerviosa. “y luego... no sé qué juego está intentando atticus conmigo. siento que no debería de creer nada de lo que me dice y que tiene el mismo juego con todas. pero, eddie—” hace una pequeña pausa, pensando si de verdad quería decir lo siguiente. “no puedo sacármelo de mi maldita cabeza.” es entonces cuando un ligero color rojizo se adueña de sus mejillas. en ese momento desearía tener una copa de vino frente a ella. “y luego estoy cada vez más confundida con jaq” pasa diestra por su rostro, claramente escandalizada por lo que está diciendo. “eddie, ¿cómo pasó esto?”
niega solo un par de veces y realiza un ademán indicando que no está de acuerdo con sus palabras. “puedo pedir las veces que quieras, pero no eres una rubia tonta que toma vino de cartón. además—siempre hay un momento perfecto para el vino de cartón.” la conversación que mantienen la hace sentir que está de nuevo en la secundaria. con la única diferencia que considera que ahora todo es un poco más divertido. agradece cuando el mesero regresa con la nueva botella de vino, está segura que la necesitarían. se mueve un poco hacia atrás para permitir que sirva las dos copas. espera a que el mesero se retire de la mesa para continuar hablando. “ah—bueno, ¿por lo menos te divertiste en la cita?” considera que aunque no haya existido una conexión entre ambos, siempre era posible pasarla bien. “¿has salido con alguien más?” alza ambas cejas un par de veces, sonrisita apareciendo en sus labios. “¿alguien de riverdrift quizás?” añade justo antes de llevar la copa hasta sus labios y darle otro sorbo.
la expresión cambia de inmediato a cejas alzadas, las manos se tensan alrededor de las bolsas como quien se prepara para rechazar la ayuda. su expresión persiste serena, incluso dentro de la situación en la que terminan enredados. después de un largo día, con ambos probablemente acumulando cansancio, es lógico que quedarse encerrados en un elevador es lo último que desean— incluso cuando aquello le propina cercanía con blonda, preferiría estar encerrado con ella en otro sitio mucho más cómodo. "me alegra saber eso, porque en ese caso solo podría ofrecerte ejercicios de respiración," decide bromear respecto a su profesión, el tinte cómico permanece entre la monotonía suave de sus vocablos, las comisuras alzándose en lo que la ve acercarse para presionar el botón indicado. lo siguiente es lo que lo hace acentuar la sonrisa, aunque busca disimularla. "ya intenté lo de la máquina expendedora," se aventura a bromear, hay un retintín juguetón en aquella frase. "tuve que recurrir a alternativas extremas," continúa el chiste y entonces se mueve un poco y obedece, termina colocando las bolsas en el piso porque supone que no saldrán inmediatamente de allí. se gira para observarla por unos segundos: inspecciona facciones, se fija en la expresión que posee ojiazul en el rostro y da un pasito más en su dirección. "¿está funcionando?"
“no suena como que los ejercicios de respiración sea algo muy útil para una persona que sí sea claustrofóbica.” aunque entiende que no debe de ser una situación sencilla y duda que en realidad haya mucho que se pueda hacer. no se enfoca demasiado en el tema, en especial cuando la broma que han llevado demasiado lejos la hace sonreír de manera inmediata. es una sonrisa cómplice, casi juguetona, una expresión que solo aparece cuando hablan de la broma que solo entienden ellos dos. “¿no te funcionó tan rápido como querías?” aprovecha para presionar el botón de ayuda, porque a pesar de que está segura de que encontrarían la manera de entretenerse en el elevador, no está en sus planes quedarse atrapada ahí por más tiempo del necesario. aprovecha para también dar un pequeño paso en su dirección, es casi nula la distancia entre ambos, pero aún mantiene la suficiente distancia para establecer aquella tensión que había estado sintiendo por las últimas semanas. incluso para ella resulta difícil entender qué es lo que quiere. una parte de ella se ha convencido que es la adrenalina que el tira y afloja le brinda. “parece que tus medidas extremas están funcionando.” decide entonces acercarse solo un poco más. coloca diestra detrás de su nuca, acercándose a él sin pensarlo demasiado. sus labios pasan cerca de los de benny, a tan poca distancia que un movimiento más y estaría rozándolos. pero no lo hace, solo es parte de su camino para llegar a su oído y susurrar: “¿cuál es la siguiente parte de tu plan?” se mantiene ahí, cerquita, dejando que esta vez sea él quien decida lo que sucede después.

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Sarah Pidgeon
falanges repiquetean sobre su pierna, movimiento impaciente que no consigue disminuir tensión producida por situación. ‘ el comentario no es tan grave como para molestarse, tate. ’ ojos se ponen en blanco. y por un momento se pregunta cómo han llegado hasta ahí, con tensión que es más que obvia y que a veces deja de ser invisible. ‘ no, no lo haces. ’ sonrisa fingida, suspiro bajito que libera tras unos segundos. no está segura de cuándo comenzó tensión entre ellas, ni siquiera razones específicas, pero es como si fuera historia tan antigua que ya se toma como costumbre. ‘ exactamente así, nos bajamos y llegamos hasta mercer's. ’ impulsividad es la que hace que abra la puerta, sin ningún peligro porque escenario a su alrededor es como fotografía que no se mueve hace largos minutos. después de otorgar breve despedida al conductor, un pie se desliza fuera, tocando el asfalto. ‘ ¿vienes o te quedas? ’ gira la cabeza hacia ella, parte de anatomía sobresaliendo del vehículo hasta que se impulsa fuera.
es difícil. cuando se trata de morgan nunca sabe como actuar. jamás ha tenido problemas siendo la líder en una cocina, no logra descifrar por qué es distinto con ella. quiere ser una buena jefa y al mismo tiempo siente que está haciendo todo mal. la hace cuestionarse más de una vez si lo que está haciendo está bien. quizás es esa misma a razón por la cual dinámica resulta tan complicada. abre sus ojos un poco cuando la ve bajarse del carro. no sabía que esperar, pero no era eso. “mierda, morgan.” susurra antes de seguir sus pasos y decidir salir del taxi, no sin antes hacer lo mismo que ella y agradecerle al conductor. una vez fuera del carro observa a su alrededor, se siente mal en más de una manera estar paradas en la mitad de la calle. no están en ningún tipo de peligro, pero no se siente correcto. “hay que quitarnos de la calle.” indica antes de comenzar a caminar hacia la orilla, esperando a que morgan la siga. “no abrimos hasta en unas horas más...” información que ella ya sabe, pero igual considera relevante mencionar. “¿quieres ir a alguna otra parte a comer primero? ¿o prefieres comer que comamos ahí?”
a pesar de negativa, mirada recorre entorno con la esperanza intacta. no le sorprende, evento ha reunido una enorme cantidad de asistentes, haciendo que todo se sintiese más difícil que de costumbre. ' aún no lo he decidido. ' o quizá no tiene una preferencia real. no es una persona quisquillosa con la comida y, considerando situación que les rodea, tal vez deba conformarse con cualquier establecimiento que le permita ingresar. ' ah, lo escuché antes... alguien del trabajo me lo recomendó. ' o lo mencionó como un maravilloso sitio para comer, algo que definitivamente sonaba similar a perspectiva. ' también mencionó contessa y terra, aunque tal vez sea difícil conseguir espacio sin reserva. ' imagina que restaurantes y sitios de comida serían los más complicados. ' ¿has ido a alguno? '
da otro sorbo a su café buscando disimular la expresión que se apropia de facciones cuando no escucha un sí como una respuesta inicial. hará lo necesario para obtenerla, pero tiene maneras no tan directas de hacerlo. asiente a manera de respuesta cuando inquiere sobre los otros dos lugares. ha probado una muy buena parte de los restaurantes italianos en boston, todos con la intención de conocer más sobre la oferta actual en boston. “he ido a ambos. terra no es muy bueno, a las personas solo les gusta porque pueden tomar fotos bonitas. contessa es mejor, pero tampoco diría que es excelente.” para ella cualquier lugar que tuviera menos de 4.5 estrellas como review, no valía la pena realmente. “igual sería difícil conseguir sentarnos.” decide señalar. “podemos ir a uno de esos restaurantes después. hasta me ofrezco a tomarte las fotos. ¿te parece si vamos al lugar que elegí? de verdad quiero sentarme.”
escucha su afirmación y cejas de jaq se alzan con genuina sorpresa, demostrando que realmente no se lo esperaba. ‘ ¿por qué no? seguro les iría genial. ’ intención está lejos de querer cuestionar decisión ajena, más realmente desea entenderla, y de paso, hace un cumplido que considera cien por ciento real, nunca los hace porque sí. si alguien puede lograr que un negocio tenga éxito, sea elegante, con ingredientes de buena calidad y gourmet, esa es tate. boston tiene mucha suerte de tenerla. ‘ bueno, yo lo estuve recomendando y muchos ya lo conocían. ’ admite sin mentir en lo absoluto, no lo haría si buena opinión no fuera genuina y forma una sonrisa de la misma índole. ‘ así que, pensándolo bien, dudo que lo necesiten realmente, hasta lo vuelve más exclusivo. ’ opina reflexiva, el hecho de que no se promocionen hace que sea distinto a los demás, que sin duda aparecen por todas partes. por ahora ninguno le voló la cabeza, la verdad, pero jaq tiene estándares demasiado altos. mantiene su posición mientras observa a la rubia acercarse y ojos azules se fijan en sus labios mientras muerde la fruta en cuestión, mal hábito que se le está volviendo demasiado natural a estas alturas. reprime un suspiro de satisfacción y tras salir de aquel trance ella misma lleva la fresa a sus labios, terminándosela de un propio mordisco. sabe muy bien, ¿será por sí sola o por la situación en la que la come? uf, podría ser una mezcla de ambas. ‘ tú eres la experta. ’ responde traviesa y con gracia aunque era exactamente lo que pretendía escuchar y piensa unos segundos antes de responderle. ‘ generalmente cualquier tipo de patisserie, los pasteles me pueden — — oh, y con fresas estaría muy bien, ¿me sorprendes? ’ pregunta mientras decide tomar unas cuantas más y meterlas en la bolsa, luego de lo que acaba de ocurrir sería un pecado no comprarlas, además de verdad le encantan. ‘ ¿iremos a tu departamento? ¿o al mío? ’ las pone en el carrito y vuelve a retomar la caminata con el mismo, sin duda no es habitual en ella hacer esas preguntas para algo como una cena, sin embargo con tate se siente de lo más normal. ‘ ¿o a tu restaurante? ’
su decisión de no participar no venía por falta de confianza, era más bien una decisión lógica, no podrían servir con la calidad que le gustaría a ese volumen de personas. no aún. “¿estás recomendando mercer's?” es esa la parte de la conversación en la que decide enfocarse. le sonríe en forma de agradecimiento. en realidad significa bastante para ella saber que jaq disfruta de su restaurante. “estoy tanto sorprendida como halagada. me da gusto saber que hay por lo menos una cosa en boston que te gusta” aprieta sus labios por un momento, acomodando sus ideas antes de hablar de nueva cuenta. “decidí no participar porque aún no estamos listos. mercer's fue el restaurante de mi padre por años. muchos se acostumbraron a lo que él ofrecía y a como las cosas se hacían siempre” no le molesta para nada compartir eso con jaq, siente que han llegado a un punto en donde pueden conocer más sobre la otra. entender cuáles son las cosas que las hacen quienes son. “—cuando yo volví para trabajar en mercer's llegué con un muchas ideas nuevas. he ido cambiando las cosas de a poco y... a algunas personas no les gusta tanto, a otras sí. pero eso no es lo que me detuvo, fue mas bien que con los nuevos platillos y los nuevos procedimientos, sería difícil mantener la misma calidad.” ríe un poco al darse cuenta de lo mucho que había estado hablando. “bueno, no sé si querías saber tanto.” lleva diestra hacia su cabello y acomoda el mismo buscando salirse un poco de sus pensamientos. lo que pasa después definitivamente ayuda, verla a ella comer la fresa que acaba de morder causa algo que no logra terminar de explicar. un cosquilleo en su abdomen, su piel se eriza y se limita a morder su labio para contener el suspiro que amenaza con salir. su mente comienza a trabajar rápidamente, pensando en las posibles opciones que tenía para hacer un postre. “con gusto.” toma un par de ingredientes más para preparar el postre que había decidido. sostiene la bolsa de azúcar en sus manos mientras considera las opciones que jaq acaba de presentar. “vamos a mi restaurante.” no le toma demasiado tiempo tomar la decisión. “ahí tengo todo lo que necesitamos y—hay algo especial de tener la cocina completamente vacía. creo que te gustará.” en el peor de los casos, siempre podían volver a su departamento si decidía que no le gustaba. pero a su punto de vista, había bastantes formas de hacer que una cocina se sintiera especial. “¿estás lista? ¿necesitamos algo más?”
observa con atención el accionar femenino, le parece curioso lo de anotar en la libreta a pesar de que sabe perfectamente que es parte de su trabajo. termina pareciéndole interesante cómo es que tate consigue que hablar de queso y masa de pizza resulte intelectual, provocando que su mirada se intercale entre los apuntes y su rostro. "siento que estoy presenciando cómo pintan a la mona lisa," dramatización es intencional para hacerla reír, casi como si buscase un poco de su aprobación tras ser de poca ayuda en cuanto al profesionalismo de degustar un alimento. "pero si sirve de algo, definitivamente el otro queso sabía a plástico—— ¡lo siento! no tengo léxico de chef, pero te prometo que mi paladar es confiable..."
carcajada que sale de sus labios es completamente genuina. “leonardo da vinci se debe de estar retorciendo en su tumba en este momento” a pesar de que puede darse cuenta que day estaba siendo completamente exagerada, la comparación le parece bastante peculiar y graciosa. “no, no” cierra su libreta para dedicarle su completa atención a su acompañante. “prefiero que no tengas un léxico de chef. sabor a plástico es un buen punto.” muchas veces se dejaba llevar por tecnicismos o pequeños detalles que para el comensal promedio probablemente pasarían desapercibidos. “eres la persona perfecta para hacer esto. solo quiero saber... cuál te gusta más y por qué. también cuál no te gusta y por qué.” regresar la pizza al menú de mercer's es algo que tenía meses considerando. la idea todavía no terminaba por convencerle, pero una investigación previa no haría daño a nadie. “¿ahora a dónde deberíamos de ir?”

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una risa irónica escapó de sus cuerdas vocales al momento de bajarse la capucha de la sudadera. “¿de verdad me veo como alguien que tiene un paraguas?” repitió, burlesco. lo que sí pudo ofrecerle fue su propia gorra, aunque dudaba que hiciera mucha diferencia. “para que cuides el alisado —lo mejor que puedo hacer,” sus hombros subieron y bajaron con cierta ligereza, y después hizo un gesto con la cabeza al interior del local. “¿no quieres entrar? sé que no lo parece, pero sé leer.”
“¿alguien se tiene que ver de cierta manera para tener un paraguas?” entrecierra sus ojos y lo observa con cierta confusión. “nadie me avisó que se volvieron un lujo.” no puede evitar rodar sus ojos. es solo por la manera en la que él le ha respondido que actúa de tal manera. no suele ser una persona grosera o demasiado pesado. su mirada desciende hasta su gorra, observándola por más tiempo del necesario. “estoy bien, gracias. no me preocupa que se arruina mi alisado.” muerde la parte interior de su mejilla, no estaba muy segura de si en realidad quería pasar tiempo con él. lo había visto las suficientes veces en riverdrift para saber que no es un extraño, pero la interacción entre ambos no parecía ir yendo particularmente bien. “tienes una percepción muy lamentable de ti mismo.” decide comentar antes de finalmente comenzar a caminar en dirección a la librería. “entonces, ¿qué te gusta leer?”
🥂: entrando a “solo un bar más” antes de terminar la noche completamente distinta a como empezó, w @mvercer.
No muy lejos de casa, hay una calle de Boston que resulta concurrida por la gente local. Lucas, como un completo extraño todavía a este sitio, le gusta tomar las recomendaciones de la gente que atiende en la tienda de videojuegos (donde los clientes son de lo más amables) así como lo hizo con la primera cita con Tate. 'Este sitio es perfecto para la gente que le gusta hacer barhopping' fueron las palabras que lo convencieron y al parecer, que convencieron a ella también. Quizá no se lo dijeron expresamente, pero ¿es esta una segunda cita? fue demasiado espontánea. Él suele ponerse nervioso con esos detalles, así que en vez de preguntárselo directamente, prefiere pasar el rato hasta que ella lo traiga a la mesa, si es que lo hace. Un cadenero les abre la puerta a un bar más, un lugar de ladrillos que tiene una simulación de un árbol de luces en medio, y una mesera entre todo el ruido les da justo una mesa debajo de ahí. Jala una silla para ofrecércela a Tate mientras señala un menú de bebidas para que se los hagan llegar, y luego, jala una para él mismo y la acerca un tanto a la de ella para poder escucharse entre el estruendo. "Este lugar es más lindo que el anterior." Alza la voz. "Apostemos: ¿a cuánto está la bebida más cara?"
aunque nunca se va a negar a ir a un par, los bares a los que ha asistido esa noche no suelen ser donde habitualmente uno encontraría a la rubia. prefiere los lugares más callados, con la luz más tenue y una buena selección de vinos. incluso considerando esto, no la ha estado pasando mal. a tal grado que accedió a ir a otro bar. le ofrece una sonrisa a su acompañante cuando jala la silla para ella. “gracias.” toma asiento, acomodando su falda al hacerlo. “es el más lindo al que hemos ido hasta ahorita.” desconoce si su velada terminará después de ese bar o no, es por eso que no le otorga el premio ganador, aún. “oh—buena pregunta.” observa a su alrededor, apreciando los pequeños detalles que ofrece el bar y utilizándolos como pistas para saber cuál sería el precio de la bebida más cara. “sesenta y cinco dólares.” responde finalmente. lo hace con confianza, a pesar de que en realidad no tiene idea de si está cerca o no. el tiempo no podría ser más perfecto, pues es justo cuando ella termina de hablar que les traen los menús de bebidas. “espera” coloca diestra sobre ambos menús antes de que el pueda tomar uno de ellos. “tienes que decirme tu respuesta antes de que los puedas ver.”
⸻ 🌆 para un starter sentados en las escaleras de Copley Square después de recorrer el festival todo el día.
todavía hay un par de lugares más a los que desea asistir. error suyo había sido elegir un par de zapatos que no terminaba de ser demasiado cómodo para caminar tanto como lo había hecho aquél día. suelta un suspiro cargado de cierta resignación antes de tomar asiento en uno de los escalones. “espero que este asiento no esté ocupado” hay cierto sarcasmo en su tono al hablar. “solo estaré aquí unos minutos” añade después. ( @austinxb )
mirada cae directamente sobre rostro femenino desde diferencia de alturas, que la observa desde arriba con atención. gesto de sorpresa que inunda facciones es inesperado, atraviesa su rostro tan rápido como un rayo que cae sin anuncio previo. expresiones así no son habituales en él porque suele encerrar sentimientos, aun así finge una sonrisa despreocupada tras unos segundos. ‘ si nos hace este favor podré recomendarles a richard blackburn, mi socio en paradise records. suele cenar con más de diez personas. ’ algo en rostro de encargado parece cambiar ante la mención de tercero. ‘ ah, ella tiene razón. suele decirme que debo pedir perdón más seguido y ser menos desconsiderado. ’ curvatura cargada de suficiencia muestra que está disfrutando de eso, de actuar sin que sea demasiado serio. diestra se posa sobre su cintura y la acerca hacia él con un movimiento rápido, casi brusco, sin apartar su mano aunque encargado decida entonces dirigirlos hacia una mesa vacía. ‘ no le estabas convenciendo para nada. ’ se acerca hasta su oído para susurrar.
se tensa ligeramente cuando él la toma de la cintura y la acerca a él en un movimiento que se siente un poco brusco. busca que su expresión se mantenga relajada, sonriente, como alguien que está emocionada por tener una primera cita. decide no agregar más a la conversación, se limita a escuchar y hacer todo en su control para no rodar sus ojos. “claro que lo estaba convenciendo, necesitaba unos minutos más.” gira su rostro hacia él, sosteniéndole la mirada por unos segundos antes de dar un par de pasos más grandes con la intención de soltarse de su agarre. es solo hasta después que ambos se acomodan en la mesa y que el mesero los deja a solas que se anima a hablar de nueva cuenta. “déjame adivinar algo—” lo observa con detenimiento por unos segundos, deja la frase en el aire, como si tuviera que pensar por más de un momento lo que va a decir después. “¿eres el tipo de persona que siempre saca sus contactos para obtener lo que quiere, micah?” alza una ceja, observándolo. “hagamos un trato” coloca ambas manos sobre la mesa y se inclina ligeramente hacia él. “por solo esta noche puedo deshacerme de todas las ideas que ya me hice de tu persona. ya queda en ti si lo arruinas una segunda vez.”
esboza pequeña mueca, aunque definitivamente no puede protestar cuando tate tiene toda la razón. “ ¿crees que nos volvimos un poquito locas? ” la cantidad de bolsas entre sus manos confirmaba que sí. “ ¡sí, esa es una excelente idea! y así podemos probar algunos de los postres que compramos, y tú me puedes mostrar tus libros y yo los míos. ” decide con emoción. “ ¡y te puedo presentar a stevie y aretha! ”
“solo un poco.” está siendo demasiado amable, con ninguna de las dos existió algún tipo de control. no se arrepiente, está emocionada por la mayoría de las cosas que compró, pero tampoco desea estar caminando más tiempo con todo. como suele pasar cuando está alrededor de faith, su energía es contagiosa y no logra evitar soltar una risita. “la manera perfecta de terminar el día.” no está exagerando, en realidad le parece una manera agradable de pasar las siguientes horas. vivir en riverdrift la ha vuelto mucho más sociable. “¿qué postre quieres probar primero?” curiosea. “sí, creo que ya es justo que conozca a stevie y aretha.” hace una pequeña pausa, considerando las opciones para regresar al complejo. “llegamos caminando, ¿no? o si quieres puedo pedirnos un uber.”

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☘︎ 𓂃 envía 🎻 para un starter siguiendo accidentalmente una presentación musical callejera y perdiéndonos entre la multitud ꕀ @mvercer.
su conocimiento sobre la música es limitado, por lo general conformándose con escucharla durante su viaje al trabajo o en la trotadora, sin embargo en ese momento es fácil contagiarse de la energía del público y disfrutar en conjunto de las melodías. cuando devuelve su atención al rostro de tate unos minutos después, se percata que nunca ha sido el único completamente hipnotizado por la presentación. “ ya ni siquiera recuerdo dónde íbamos. ” menciona con diversión, relajado de una forma que sólo podía permitirse durante los fines de semana. “ ¿cuál es el veredicto sobre ese cannolo, por cierto? ” curiosea refiriéndose al par de postres que sostenían. “ ¿o sigues convencida de que puedes hacer uno mejor? ”
culpa al fin de semana entero por el efecto que la presentación tiene en ella. de alguna manera los distintos eventos que ha habido en los últimos días han añadido cierto encanto a la ciudad, encanto que había olvidado que boston tenía. deja de prestar atención a la música solo cuando lorcan le habla, soltando una risa al escucharlo. “yo tampoco. no sé cuándo nos perdimos.” en realidad no considera que están perdidos, pero ciertamente no en el mismo camino en el que iniciaron. “¿también te gustó la música?” curiosea, aunque considera que hasta cierto punto respuesta resulta obvia. “le doy un ocho de diez. estaba bueno, pero debe de haber mejores. y no, yo no puedo hacer uno mejor.” no tiene problema en admitir eso. “aunque no lo creas, sí tengo humildad—o algo parecido.” ríe de nueva cuenta. “no me especializo en hacer postres. así que no haría un excelente trabajo.” brinda la explicación aunque él no se la haya pedido. “¿cómo lo calificas tú?”
‘ dos rondas, dios tate, es el mejor vino que he probado. ’ sospecha, sin embargo, que es compañía aquella que se ha vuelto fundamental en disfrute de aquella velada, en la sencillez de complicidad que simplemente ha estado burbujeando entre ambas sin miramiento alguno, intimidad clara que no ha dejado de marcarse en sonrisa extendida cuando va asintiendo de manera constante con la cabeza. ‘ una botella y una bruschetta, no podemos seguir bebiendo con el estómago vacío, ’ imposible es terminar eliminando aquella cualidad ligeramente maternal, ese recordatorio de que probablemente último bocado que dio durante el día fue cuando desayunó con posey antes de que se perdiese de la mano de su padre para observar festividades desde ángulo de quien tenía pases vip. ‘ básicamente eres mi persona favorita de este lugar. ’ admite entonces, porque no es difícil, se nota por la soltura, por la manera en la que entonces parloteo simplemente está ahí, constante, liberador. ‘ ah, diablos, ¿era importante? ’ arruga despacito la nariz, consume lo último del vino. ‘ bueno... podrías contarme de por qué he escuchado que tienes un par de admiradores en el edificio, tal vez... ’
no sabe si podría decir que es el mejor vino que ha probado, pero sí está convencida que eddie es la mejor compañía que ha tenido en mucho tiempo. después de que se fue de boston, la cocina tomó el papel principal en todos los aspectos de su vida, dejando poco espacio para las amistades. eddie la hacía sentir como que todavía tenía ese lado de ella, la posibilidad de conectar con alguien y de compartir. parpadea un par de veces, obligándose a salir de sus pensamientos. “eres la voz de la razón.” y aunque exagera sus palabras, la realidad es que sí deberían de comer algo. “pidamos un par de bruschettas. se ven bien y quiero probar más de una.” en especial si tienen la posibilidad de mezclar algunas saladas con otras un poco más dulces. sonrisa completamente genuina se apropia de sus facciones. “eddie, lo siento pero eres mi segunda persona favorita. posey tiene el lugar número uno.” suelta una risa, sin pensarlo demasiado. imita la acción de la contraria y da otro trago a su vino antes de continuar hablando. “¿por qué has escuchado qué?” carcajada es completamente genuina. “esa es la primera vez que escucho eso, eddie. ¿quién se supone que es mi admirador?” pregunta aún entre ristas. carcajadas solo comienzan a calmarse cuando mesero finalmente se acerca a la mesa. se encarga de pedir otra botella de vino y las bruschettas que más recomendaba. “espera—” levanta dedo índice y regresa su atención a eddie. “¿quieres algo en especial? lo siento, a veces hago eso.” pedir sin tomar a consideración a los demás, se refiere. “pero pide lo que más se te antoje” por su parte no tendría problema en probar cualquier cosa. “yo quiero saber...” comienza a decir solo cuando el mesero las ha dejado solas de nueva cuenta. “¿pasó algo con arlo? ¿lo volviste a ver después de su cita?”