Él, simplemente se sienta a esperar y dedica varias hojas en tu pasar.
Ella, en su ensueño, camina sin sospechar que cada paso trae una hoja más.
Ellos, compartiendo tiempos se distancian, tal vez por miedo, capáz solo coincidieron, pero ambos intercambian sus miradas.
Él esperaba en una esquina iluminada que pase su ómnibus,
Ella, en su casa, reía mientras su nariz le hacía cosquillas,
Él esperaba una invitación, un mensaje que lo acompañe,
Ella, en su sillón, se sacaba las pantuflas y cambiaba de canción.
Él la imaginaba... Ella leyó el celular, lo tiró al sillón, subió a su cuarto por un abrigo y salió. Corazón en mano y pasos rápidos para llegar. Corre una cuadra, cruza la rotonda y se detiene a respirar. Las dudas otra vez le hacen guardar el corazón. Ahora va mas despacio, ella no sabe si él aún está ahí. Una nueva cuadra amarilla, otra calle oscura, varios pasos más y lo ve. Él con su capucha mira una pantalla y ella corre.
Ella le contesta que el silencio no suele ser la mejor respuesta pero si la solución a sus conflicto. Él, aturdido, la observa mientras busca respuestas en su cabeza. Sin quererlo se proyectan hacia la oscuridad quedando presos de las palabras no contadas.
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