Una silla abandonada
Finalmente él se alejó del lugar con premura Había tenido un momento de reflexión en ese espacio vacío y accidental, tratando de desenredar eso que lo angustiaba Esa silla solitaria, incluso en ese lóbrego lugar, fue como un oasis para sus pensamientos En contrapunto con su habitual escepticismo, se fue de allí creyendo haber hallado una buena idea Y la silla quedó como él la había encontrado: vacía, accidental, sola Una representación fiel de la vida de ese hombre que, anhelando redención, se sentó unos instantes sobre ella.
D.C. --















