Sin saberlo empecé a ser feminista cuando tenía a penas seis o siete años, no recuerdo bien la edad exacta. Una tarde, dos amigas y yo fuimos a la papelería caminando, solas. En aquel tiempo era una práctica común, además una de mis amigas era tres años mayor que yo, así que era considerada una "niña grande" que nos cuidaba. Habíamos ido muchas veces antes, nuestra mayor diversión en esa época eran los álbumes que había que llenar con estampitas que comprábamos en sobres y pegábamos. Ese día, al regresar de la papelería, nos sorprendió un tipo que nos pidió que le hiciéramos una felación, obviamente no con esas palabras, en realidad no recuerdo las palabras exactas, sólo recuerdo el miedo, la confusión y un rápido jalón en el brazo que nos dió mi amiga la más grande a nosotras dos. Recuerdo que caminamos muy muy rápido hasta llegar a un Oxxo y de ahí nos comunicamos a nuestras casas. No recuerdo mucho más, sólo a mi mamá igual de asustada y a mi amiga diciéndome que su mamá había ido por la policía y estaban buscando al tipo. Nunca lo encontraron. No sé en su caso, pero en el mío, mi padre nunca se enteró, ahora sé que lo más probable era que hubiera culpado a mi mamá y a mi después de regañarme, me hubiera encerrado en mi casa sin dejarme salir sola nunca más ni si quiera al parque frente a la casa. Recuerdo a mi mamá platicando conmigo ese día, después el tema se desvaneció y no lo volvimos a hablar.
Un poco más grande, tuve un maestro de educación física que utilizaba la humillación como forma de "educación". Iba en un colegio de puras niñas y a la mayoría les parecía normal su trato. Pasaba la clase criticando a sus alumnas por físico y humillándolas por este o por su desempeño deportivo. Sólo unas cuantas nos oponíamos. Al no poder hacer mucho, decidí dejar de asistir a su clase. Mi madre siempre me apoyó, al menos moralmente. Por supuesto terminé reprobada. Aunque después tuvo que pasarme pues mi promedio en el resto de las materias era muy bueno y no consideraron adecuado hacerme repetir el año por educación física. Era muy pequeña, pero me costaba trabajo entender cómo alguien como él podía conservar su puesto de maestro, nunca entendí cómo era posible que todos consideraran "normal" ese tipo de trato. No hice mucho, tenía a penas 11 años y estaba realmente muy confundida.
Durante un tiempo en mi adolescencia empecé a adelgazar, de pronto muchas miradas se volvieron hacia mi, todos, increíblemente TODOS: maestros, amigos, compañeros, familiares, sexo indistinto, se sentían con el pleno y completo derecho de opinar sobre mi apariencia física. Que si con dos kilitos menos quedaría perfecta, que si haciendo un poco de ejercicio tendría las piernas más sexys, que si debía usar la falda más corta o más larga, que ese color de labios me quedaba bien, que ese otro no, que no comiera esto, que comiera el otro, que por qué no alaciaba mi cabello, que no me lo cortara, que con las uñas largas me vería mejor, que ese vestido sí, que ese otro no, que debo sonreir porque me veo más bonita, que no camino como debe ser, que así no se sienta una señorita, que los tacones (aunque me resulten incomodísimos) te dan una "mejor" postura, que una faja (también incomodísima) te ayuda a hacer cintura, que con un tratamiento de tal crema mi cutis quedaría perfecto, que puedo empezar a usar cremas antiarrugas para conservarme joven... en fin, no terminaría la lista de estupideces que cada persona me aconsejaba. Yo cada vez me confundía más y me volvía más y más insegura. Me sentía como ausente, como una muñeca, fuera de mi, sin control de mi persona, juzgada siempre, asustada por no cumplir lo esperado. Ahora me doy cuenta que eso, es algo que vivimos en algún punto de nuestras vidas muchas mujeres. Algo que incluso sin darnos cuenta, hemos hecho más de una vez con alguna otra mujer.
Por otro lado, con frecuencia me ha tocado escuchar a amigas, mamás, conocidas diciéndole a otra mujer "no le vayas a decir nada a tu (primo, hermano, papá, sobrino...) de: su apariencia física, su desempeño físico, su forma de vestirse, de peinarse"... "se puede sentir mal". Y la verdad es que les doy TODA LA RAZÓN. Todos tenemos inseguridades y no hay ser humano en el mundo que sea perfecto, la mayoría sabemos que no lo somos. Nadie que pueda complacer los gustos y expectativas del resto de la sociedad. ¿entonces? ¿por qué cuando se trata de mujeres todos se sienten con el derecho de opinar? Como si el físico y las decisiones de cualquier mujer fueran asunto del dominio público. ¿De verdad les parece normal?
Sufrí un asalto sexual a mis 14 años, poco antes de cumplir 15. Un hombre cercano a mi familia subió las escaleras de mi propia casa justo atrás de mi, me abrazó por detrás, me tocó los senos y no me soltó hasta que llegamos al segundo piso. No hice nada. No supe reaccionar. Me sentí muy molesta e indignada, pero al final como muchas mujeres, mi sentimiento fue de culpabilidad, por absurdo que ahora me parezca. No dije nada porque sabía perfectamente que la única persona de toda mi familia que me hubiera creído, era mi madre, pero era una mujer tan sensible, tan dulce y tan pero tan sumisa que no hubiera podido hacer nada sino sentir la misma culpa que yo sentía, además estaba enferma. No tenía sentido preocuparla. Murió cuando yo tenía 16 y con ella la única persona que nunca dudó de mi.
Lo mejor que pude hacer fue aprender a "huir" de ese hombre, a mantenerme fuera de su alcance y no quedarme sola ni un minuto con él jamás. Al final yo, como muchas vengo de una familia machista que terminaría por decir: "tú lo provocaste" o bien "seguramente interpretaste mal las cosas".
No me detengo mucho en el acoso callejero, creo que básicamente todas las mujeres de este país y de muchos otros entendemos lo incómodo y atemorizante que es ir por la calle escuchando piropos la mayoría terriblemente vulgares y degradantes. Tampoco ahondo en el transporte público y en el hecho de que cualquier tipo sin mayor problema pudiera faltarte al respeto sólo porque eres mujer. Y claro si sólo es un toquesito o palabras, ¿de qué te quejas? ¡Qué exagerada, qué delicada, no pasó nada! ¿Es en serio?
Cuando empecé a vivir sola y estaba acondicionando mi primer casa, uno de los trabajadores vino a avisarme que había escuchado al herrero decir que ya sabía que vivía sola y que cuando menos lo esperara me iba a hacer una "visita". También trató de calmarme y decirme que mi casa estaba muy segura, que sólo tuviera cuidado si lo veía cerca. Sobra decir que pasé meses aterrada en las noches sin poder dormir bien. ¿Es eso justo? ¿Sólo por ser mujer no debo vivir sola? ¿De verdad a nadie le parece absurdo?
Mi siguiente mala experiencia fue en uno de mis primeros trabajos. Primero cuando el contador se atrevió a llamar a mi casa para humillarme y preguntarme ¿qué haces? La llamada fue muy rara, mi respuesta muy cortante: "trabajando" y su respuesta increíblemente denigrante: "¿Ah sí?, -seguido de risa burlona- yo pensé que seguramente estabas trapeando o limpiando la casa." Y no que trapear o limpiar la casa tenga nada de malo, lo impresionante es que un tipo que ni siquiera te conoce se atreva a asumir que por ser mujer es lo único que podrías estar haciendo si no estás en el trabajo. Para ese entonces, tenía ya más fuerza y seguridad en mi misma. Le dije directamente al tipo que me parecía una falta de respeto primero, que me llamara sin motivo a mi número personal y después que tratara de humillarme al insinuar que una mujer no tiene más capacidad que las labores domésticas, le dije que en adelante se limitara a hacer su trabajo y no volviera a hablar conmigo más que de temas laborales. Se sacó mucho de onda, terminó apenado y pidiendo disculpas, nunca lo volvió a hacer, supongo que no esperaba que le respondiera.
Después, cuando mi jefe empezó a acosarme constantemente y yo no sabía qué hacer. El tener una figura de autoridad pidiéndote que salgas con él y confesándote "su amor" a pesar de que tu dejaras claro desde un principio que no era correspondido, es algo muy difícil de vivir. Estaba considerando dejar mi trabajo cuando lo corrieron. Esta vez sí lo platiqué a algunos miembros de mi familia y algunos amigos, a casi todos les dio igual, sigo estando segura de que muchos ni siquiera me creyeron o de nuevo, pensaron que estaba exagerando.
Después en otros trabajos, ya no como algo personal, porque a la mayoría de las mujeres nos tratan igual, el clásico "hola bonita" “hola guapa” por parte del jefe, o el abrazo "casual"... Extraño porque por lo general, no veo a las jefas diciéndoles "hola guapo" o abrazando a sus empleados subordinados y es que al final a menos que haya una relación de amistad además de lo laboral, nadie tendría por qué tratarte de esa manera. Por desgracia, muchas veces terminamos por aguantarnos y hasta acostumbrarnos.
Uno de los choferes de la empresa de mi padre, desde que lo conocí me pareció un tipo libidinoso, vulgar, me hacía sentir muy incómoda. Llámenlo instinto o locura o exageración como siempre. Alguna vez mi padre incluso me pidió que le diera hospedaje al tipo en mi casa, mi respuesta fue un rotundo NO. Cuando dije la razón, para variar, nadie me creyó. A estas alturas francamente ya aprendí a dejar de interesarme por quién me cree y quién no. Prefiero confiar en mi instinto y protegerme a mi misma.
Soy percibida muchas veces como feminista, pero con el término muy mal entendido asumiendo que "odio a los hombres" No, no los odio. Les temo a muchos, definitivamente no a todos, tengo amigos y familiares a los que considero excelentes seres humanos. No creo que sean todos delincuentes, ni malos, sólo creo que la educación que tuvieron no los hace conscientes de la falta de equidad que aún abunda en la sociedad, incluso muchas mujeres piensan que exagero, que soy una paranoíca, que todo mi problema es que no quiera casarme o tener hijos y ajustarme a lo que mi rol de mujer "debería de ser", que seguramente por eso estoy "amargada" y por eso pienso así. Sí, en pleno siglo XXI, sí ya estoy acostumbrada. En realidad, me da tristeza que muchas veces sea mi mismo género el que contribuye a este problema.
Estoy a favor de que cada mujer debería sentirse libre de elegir cómo vivir su vida: libre de ir por la calle vestida como decida, libre de viajar sin temor, libre de decidir si quiere una pareja o no, si quiere ser madre o no, si quiere trabajar o dedicarse a su familia, libre de tomar cualquier decisión sobre sí misma y sentirse segura de hacerlo. Eso debería ser, pero no es así. Por desgracia, tenemos que cuidarnos, estar alerta, aprender a "vivir" con miedo y aprender a lidiar con la contínua desaprobación social pues hagas lo que hagas siempre serás juzgada por tus decisiones. ¿de verdad nadie cree que está mal tener que vivir así?
Repudio a los hombres que siguen pensando que la mujer es un objeto decorativo, pero también repudio a las mujeres que insisten en serlo. A aquellas que usan su cuerpo para manipular y obtener cualquier tipo de "favores" de un hombre: a la chica que "atiende a su jefe, maestro o cualquier autoridad" para tener privilegios, a la chica que se busca un "sugar daddy" ahora tan de moda, sólo para que le compre cosas, a la chica que seduce a un hombre que no le interesa con el único fin de obtener regalos y/o status social. A aquellas que tratan a sus esposos como si fueran sus dueños y no su pareja. Porque esas mujeres son parte básica del problema, porque serán las madres que educarán a sus hijos para pensar que pueden usar a una mujer como una cosa y a sus hijas para preocuparse sólo por su aspecto físico y la forma de usarlo para manejar a un hombre. Todo se vuelve un círculo vicioso.
Repudio a los hombres que se sienten graciosos al compartir imágenes vulgares, que deshumanizan a la mujer y la convierten objeto. Me parece impresionante que todo siga siendo un juego y que no sólo hombres sino también mujeres minimicen este tipo de actos y los hagan parecer como algo "normal" "así son los hombres". Perdón pero no, pueden tener todos los impulsos sexuales que quieran, pero también tienen un cerebro y deberían tener una educación y valores morales que los hicieran entender que eso NO ESTÁ BIEN. Hace un tiempo abandoné un grupo de whats de porque a varios por ahí les parecía muy simpático mandar este tipo de imágenes o "chistes" y lo más increíble es que muchas de las mujeres del grupo se reían con ellos. No sé si es una brecha generacional enorme, porque la mayoría en ese grupo son mucho mayores que yo, pero me cuesta entender que con toda la violencia de género que se vive día a día, haya hombres que se siguen sintiendo con el derecho de compartir estas imágenes y mujeres que los apoyen. De nuevo, yo soy la exagerada.
Y soy la exagerada porque a pesar de todo lo que he escrito aquí (y lo que no he escrito), nunca he sido violada, golpeada o secuestrada y además: ¡sigo viva! entonces ¿de qué me quejo? ¿de verdad no les parece triste? ¿No les parece sumamente deprimente que como mujeres tengamos que sentirnos afortunadas de no haber tenido que pasar por esto, de ser "excepciones"?
Sí, si soy feminista, y no, no busco la igualdad. Ningún ser humano es igual a otro, sin embargo, todos tenemos el mismo valor y por tanto todos, absolutamente todos deberíamos tener los mismos derechos y vivir con la misma libertad y tranquilidad. Lo que se busca es Equidad y una sociedad más sana para todos.
Y si no empezamos por tener una postura firme, por detener la violencia o el abuso, por dejar de pensar que todo es un chiste, por aprender a decir lo que en realidad pensamos y levantar la voz ¿entonces? ¿quién lo va a hacer por nosotros? No es una lucha de mujeres, es una lucha social. Estoy segura que hay muchos hombres conscientes que quisieran que sus madres, esposas, hijas y amigas se sintieran seguras y libres de vivir en este mundo.