C/ Francisco encinas 8, Humanes (Madrid)
http://restaurantecoque.com/es/
Feliz no cumpleaños para mí de nuevo. La realidad es que sí, cuando fui a Coque fue para celebrar mi cumpleaños pero la entrada la escribo algo después (algo después digo..jajaja, que jeta), cuando están a puntito de trasladarse de Humanes al barrio de Chamberí en Madrid, algo que agradezco enormemente porque nos perdimos cosa mala para llegar. Bendito Google Maps.
Como viene siendo costumbre desde hace ya años, en cuanto a regalos de cumpleaños, Navidades, Reyes, Aniversarios o sea lo que Dios quiera que celebre, a la pregunta -¿quieres algo en especial?- siempre respondo lo mismo: -restaurante-. No quiero nada material (a ver, que si me toca un yate ascos no le hago) pero no hay nada que me reporte ni una ínfima parte del gusanillo que genera en mí saberme sentada en un buen restaurante durante 3-4 horas rodeada de gente a la que quiero.
Meses, muchos meses, llevaba echándole el ojo a la página web de Coque, oteando menús, precios y una terrorífica intro de la que terminé por eliminar el sonido. Por favor id a verla: ese hombre...las caras que pone cuando le sirven la pepitoria, el primer plano de los ojos de ella con las pupilas dilatadas (entiendo que del placer de comer allí) ese frote de manos entre ellos a cámara lenta y con el recipiente de la pepitoria de nuevo... que más bien parece un preludio de película para adultos...no tiene desperdicio. O quizá soy yo, que la he visto cientos de veces y la he cogido tirría.
En fin, el caso: comida Septiembre 2016. Menú corto + maridaje. Sí. Yo. Maridaje. La que tiene menos tolerancia al alcohol que un niño de 5 años. Una cuestión puramente monetaria. Y es que previo pago mediante compra a través de su página web, el menú CON maridaje ascendía a 105 euros, cuando el mismo menú SIN maridaje ni previo pago ya eran 110.
Tras llegar media hora tarde, empieza el recorrido Coque que consiste en pasar por todos y cada uno de sus espacios (bodega, cocina, hornos, comedor y lobby bar). Nos entregan el menú que vamos a degustar y comenzamos bajando a la bodega:
Cocktail negroni, y Uva ácida
Cocktail que preparan en el momento en lo que te explican todo lo que lleva y una “uva” de capita delicada y líquido interior de Sauvignon Blanc.
Macaron de Merlot con torta de queso del casar, Brioche frito con tórtola, Bocado de Vinubo con remolacha y pasas, y Pan al vapor con vino relleno de estofado de rabo de toro:
Como no iba a ser menos, mi favorito: el macarón, si bien no recuerdo ninguno como espectacular están más que correctos para abrir boca.
Cocktail en mano, subimos ahora hasta la cocina, absolutamente impoluta donde tenemos la oportunidad de hablar unos minutos con Mario Sandoval. Que el chef se dedique a saludar uno a uno a sus comensales me parece un detalle bien bonito.
Helado salado de almendras blancas y extracto de su aceite
Fresco, muy rico. Recuerda ligeramente su sabor a un ajo blanco.
Salimos de la cocina y pasamos a la zona de los hornos de leña donde cocinan el famoso cochinillo, y nos sirven un Saam de manitas de cerdo con salsa cantonesa
De textura melosa, templado y con sabor efectivamente muy cantonés.
De los hornos, pasamos por fin al comedor, y empezamos con:
ahumada con madera de olivo sobre un finísimo guacamole cítrico, con algún encurtido y cilantro. A veces las cosas en apariencia más simples son las que nos sorprenden, es el caso de esta lechuga...una lechuga! Espectacular.
Semillas ahumadas y verduras con aromáticos
Plato divertidísimo de comer, depende de lo que pilles despunta un sabor u otro. Verduras, algunas crudas, semi crudas o cocinadas, especiadas cada una con un brote aromático. Muy muy rico.
La foto no hace justicia al color tan bonito de la trucha, un intenso y brillante color naranja. Con encurtido de coliflor y lombarda anisada, es absoluta mantequilla, nada grasienta. Apuntillo que soy cero fan del anís pero aquí le iba al pelo, junto con el eneldo y el encurtido.
Escabeche de rape, besugo y esturión
Escabeche suave y de nuevo sabores distintos en un mismo plato dependiendo de la variedad de pescado. Perfecto el punto de cada uno de los pescados, jugosísimos y terminados con alga codium (ese alga cuyo sabor recuerda al percebe) que realza su sabor. Brutal.
con huevo escalfado, boletus y panceta. En nada tengo que echar mano del diccionario de sinónimos para definir los platos; me paso el post diciendo brutal pero es que es así, está brutal. Sabor concentrado pero muy fino. Dudo que encuentre nunca una pepitoria mejor que esta.
Ravioli de rabo de toro con jugo de cochinita
¡Qué pasta más fina, qué estofado, qué jugo de cochinita! Se termina con el solomillo macerado y marcado. Brutal.
Había escuchado bondades sobre el cochinillo de Coque, pero todo lo que oí es poco. Me gustaría recalcar que no como más cochinillo que el que hacemos en mi casa y mis tios encargan al proveedor de siempre cuando nos juntamos los casi 30 que somos. No lo como fuera porque nunca ninguno me ha gustado tanto como el nuestro pero ha llegado el día en que ha quedado desbancado...este es el plato estrella, la joya absoluta de la corona. La piel de este cochinillo está espectacularmente crujiente, como si fuese una lámina de caramelo y la carne tierna perfectamente tratada, suave, jugosa.
No hay nada que pueda decir que le haga justicia. Brutal elevado a la enésima potencia.
Helado de flor de hibisco
Primera vez que me da pena pasar a los postres. ESE COCHINILLO.
Sobre un bizcochito de ginebra se coloca el helado de hibisco y una espuma de frutos rojos. Pre-postre ligero, dulzón como una chuchería, perfecto para limpiar sabores.
Y ya, por último, pasamos al Lobby bar a tomar los postres:
Soufflé de yuzu con merengue flambeado
Bizcochito de yuzu con vainilla, borrachito de whisky y merengue. Cítrico, dulce. Bueno.
Chocolate con fruta de la pasión
Chocolates de 8 orígenes con una crema en medio de fruta de la pasión. Ligero y muy bueno.
Brutal. Con mi cara de ojos de gato de Shrek, me tuve que lanzar a la yugular de la camarera a pedirle otro.
Total, 3 horas comiendo, 4 sorbitos de vinos degustados (todos los demás fueron para el Mister), 1 agua, coca cola y café invitación de la casa, 17 pases disfrutados, 30 minutos de dar vueltas para llegar y 20 de dar vueltas para salir (entre los campos me hallaréis). Veredicto: MUY feliz cumpleaños a pesar de que cada vez me hace menos gracia.
Coque es un sitio donde se come de escándalo, que bien merece el desplazamiento hasta Humanes e incluso añadir un año más de experiencia. Aquí sí podría cumplir años, incluso cada 3 meses.