Hola a todos, esta historia es una petición, si tienen alguna idea sobre la que quisieran que escriba o alguna imagen que quieran que use, no dudan en enviarme un mensaje. Puede que me tarde, pero me gusta dar lo mejor de mi en cada historia. Sin más por el momento, se despide su amigo Dreaming star :3
La vida que siempre quise
Este solía ser yo, Osvaldo. Verán, mi vida era bastante aburrida, mi madre controló cada aspecto de ella, haciéndome ir a un sinfín de actividades y talleres después de la escuela, vistiéndome siempre con ropa formal e incluso, limitando mis amistades, esto hasta que cumplí 20 años, después de eso tuve un poco más de libertad, pero siempre estaba detrás de mí, vigilando que no hiciera algo que ella no quisiera. Me obligó a estudiar la carrera de arquitectura, algo que obviamente yo no quería hacer. Después de graduarme, me hizo aceptar una oferta de trabajo de uno de mis profesores para trabajar junto a él en una obra.
El primer día que fui a mi nuevo trabajo, todo empezó con el pie izquierdo, los trabajadores no me quisieron escuchar, no obedecían mis órdenes y cuestionaban mi autoridad, todo por culpa de uno de ellos, Felipe, él era el trabajador más grande de la construcción, en todos los sentidos, tenía unos 48 años, pero estaba en buena forma, sus músculos eran impresionantes, la manera más fácil de describirlo es que era la representación perfecta del estereotipo de macho, todos lo escuchaban y seguían como ovejas.
Felipe parecía odiarme, siempre diciendo cosas como “¿Cómo es que un maldito inútil nos va a mandar a nosotros? Déjale esto a los verdaderos hombres, tu regresa a tu maldita escuela y déjanos en paz”. Parecía tener una autentica aversión hacia mí, varias veces lo escuchaba a escondidas para averiguar sus motivos, aparentemente me odiaba por “ser un ricachón malcriado y maricón”, tenía razón al decir que soy gay, pero no tenía motivos para decirme rico malcriado. No recuerdo cuantas veces me tiró al suelo, me lanzó agua a la cara, o manchó mi traje con pintura, pero de alguna manera, siempre lograba que pareciera un accidente, además, el resto de los trabajadores lo encubrían, yo lo dejaba pasar con la esperanza de que en algún momento su actitud cambiara.
Cierto día, mi profesor me invitó a mí y al resto de trabajadores a un bar. Pensé que esta sería mi oportunidad para hablar con Felipe y resolver nuestras diferencias. Mientras estábamos en el bar, él se alejó de los demás por un momento, fue entonces que decidí hablarle a solas.
- ¿Qué quieres? – Me dijo muy agresivamente apenas estuve frente a él.
- Calma Felipe, solo quiero hablar con usted – Puse una mano en su hombro, grave error
- ¡¡¡Pues yo no tengo nada que hablar contigo maldito maricón de mierda!!! – Después de decir esto, tomó su cerveza y me la arrojó, todos se dieron cuenta y el silencio se hizo presente, mi profesor fue el primero en reaccionar
- ¡¡FELIPE!! Venga acá – gritó mi profesor desde el otro lado del bar
- ¿Si jefe? – se podían notar los nervios en gruesa y masculina voz
- Dígame, ¿Cree usted que esa es la manera de tratar a su superior?
- Bueno, señor…yo solo…yo…
- ¡¿Es o no la manera de tratar a su superior?! ¡¡Conteste con un demonio!!
- No…no señor
- Exacto, esa no es la manera correcta, ¡¡Osvaldo!! Tú también ven para acá
Caminé entra las mesas del bar, podía sentir los ojos de todos sobre mí, pero debía mantener la compostura.
- Dígame señor
- ¿Cuánto tiempo hace que ocurre este tipo comportamiento?
- Es la primera vez que sucede señor – Puede alcanzar a ver como todos los trabajadores se quedaban impactados por mi declaración. El mismo Felipe me miró incrédulo, yo solo le devolví la mirada con una sonrisa.
- Osvaldo, no mientas por querer defender a alguien que te falta al respeto
- Estoy diciendo la verdad señor
- Bueno, en ese caso, dejaré pasar este incidente – Mi jefe giró su cabeza para dirigirse a Felipe - Te estaré vigilando, si te descubro faltándole al respeto a Osvaldo, o a cualquier otro de tus compañeros, te despediré – Felipe solo asintió y se fue lentamente hacia su asiento.
A estas alturas, yo ya estaba muy cansado, mi día no había sido muy bueno, así que decidí irme a casa, le dije a mi profesor que me sentía enfermo, me despedí de él y salí del bar. Ya en la calle, me dirigí hacia la parada de autobús más cercana, pero de pronto, alguien me tomó del hombro.
-¡¡Espera!! – Giré para verle la cara, anuqué por su voz, sabía que se trataba de Felipe. Fue algo inesperado, pero no le di mayor importancia.
- ¿Si? – dije con el tono más amable posible
- ¿Por qué lo hiciste?, ¿Por qué no me delataste con el jefe?
- Bueno, le seré sincero, estoy harto de su actitud, no soporto el hecho de que cuestione mi autoridad y no me obedezca, pero es eficiente, hace todo lo que el profesor le pide, tiene buenas cualidades, es un líder nato, todos los trabajadores le escuchan y siguen, es responsable y amable con lo demás, bueno, con casi todos los demás. No es conveniente perderle, si usted se va, la obra se convertirá en un desastre.
- De…de verdad, ¿Piensas eso de mí?
- Claro que sí, es un muy buen trabajador señor Felipe
Tan pronto dejé de hablar, Felipe se arrodillo y me pidió disculpas por todos los problemas que me causó – No es necesario hacer eso – Le dije mientras le extendí mi brazo para ayudar a levantarse, él lo tomó sin dudarlo.
-No sé cómo podré compensártelo jefe
- Primero que nada, no me llame jefe, se siente raro, Osvaldo está bien. Y segundo, solo quiero que me explique por qué hizo lo que hizo.
- Bueno, vera, siento celos de usted. Usted tiene la mitad de mi edad y ha hecho el doble de cosas que yo en mi vida, usted tiene estudios, tiene un buen trabajo, seguramente tiene un gran coche y vive en un lindo departamento costoso, mientras que yo, nunca pude estudiar en la universidad, trabajo de lo que puedo, vivo en una pocilga y tengo que viajar en transporte público a donde sea que vaya, mi vida es una mierda comparada con la de usted.
- Siento decepcionarle Felipe, pero no podría estar más equivocado. Si, estudié una carrera universitaria, pero eso no era lo que yo quería, si tengo trabajo es porque mi madre me obligo a aceptar la oferte del profesor, no tengo coche, también utilizo el trasporte público, y si, vivo en un departamento, pero no es nada lindo, cada mes es más difícil pagar la renta.
- Aun así, tiene una mejor vida que yo, me gustaría tener su vida
- Y a mí me gustaría tener la suya Felipe
Para este punto, estábamos sentados en la parada del autobús, solo esperando nuestro respectivo transporte.
-Felipe, si de verdad tuviera la oportunidad de cambiar su vida con la mía, ¿Lo haría?
- Sin pensarlo dos veces
- Venga a mi departamento, quiero mostrarte algo
Felipe no comprendía porqué lo invité a mi departamento, pero dijo que ya que era viernes y nadie lo esperaba en casa, iría. Después de unos minutos, llego nuestro autobús. Gracias a que no vivía lejos del trabajo no tardamos mucho en llegar.
- ¿Lo ve Felipe?, mi departamento no es el mejor
- No, pero definitivamente es mejor que donde yo vivo, y por favor tutéeme, no tengo problema
- Bueno, siéntate donde quieras, iré a traer algo de mi habitación
Dejé a Felipe en mi sala, corrí hacia mi cuarto, ya dentro, fui directamente al closet para sacar los anillos que alguna vez me dio mi padre. Regresé lo más rápido que pude a la sala y le di uno de ellos a Felipe.
- ¿Qué es esto?
- La llave a la vida que siempre hemos querido
- No te entiendo…
- Bueno Felipe, ya te conté que mi madre fue quien me obligó a estudiar una carrera universitaria, pues bueno, mi padre siempre estuvo a favor de que siguiera mis sueños, así que cuando ingresé a la universidad me dio esto, me dijo que él los había utilizado hace varios años, y que no podría estar más feliz de haberlo hecho
- Bueno y, ¿Qué son?
- Ya te lo dije, son la llave a la vida de tus sueños. Lo único que debemos hacer es ponérnoslos y todo será mejor
- No, dime que harán y entonces veré si me lo pongo o no
- Tu y yo vamos a cambiar de cuerpo
- ¿¡Qué!?
- Así como lo escuchas, tu tendrás mi cuerpo, yo el tuyo y podremos vivir como siempre hemos querido
Felipe se quedó en silencio por un momento, pero después de eso, inmediatamente se puso el anillo.
-Bien hecho, ahora es mi turno, iré a mi habitación, así me sentiré más cómodo
Me acosté en mi cama y puse el anillo en mi dedo, al momento que este toco la base de mi dedo, todo se puso negro. Después de lo que pareció una eternidad, empecé a oír un zumbido en mis oídos, abrí mis ojos y me di cuenta que estaba sentado en mi sofá. Intenté ponerme de pie, pero no pude, me sentí más pesado.
Hice un segundo intento, esta vez lo conseguí. Inmediatamente noté el cambio de altura, “perfecto, si funcionó” fue lo único que pensé, es ese momento lo único que pude pensar fue en explorar mi nuevo y varonil cuerpo, levanté un poco el cuello de mi camisa, y justo como imaginé, una capa de bello cubría torso y abdomen.
Me quité la camisa y cuando levanté mis brazos, todo el aroma de macho de este cuerpo golpeo mi nariz, era tan delicioso que no pude resistirme y me acerqué mi cara a mi axila, cuando inhalé ese aroma de nuevo, pude sentir come en mis pantalones algo luchaba por salir.
- Bueno Felipe, parce que tu pene tiene ganas de presentarse a su nuevo dueño
El escuchar mi nueva voz solo hizo que mi nuevo miembro se pusiera más inquieto. Me quité los pantalones muy lentamente, me estaba dando mi propio espectáculo de striptease y era grandioso. Con mis pantalones en los tobillos, contorneé la forma grande y gruesa del miembro sobre los calzoncillos grises que se puso Felipe, podía sentir las olas de placer extendiéndose por todo mi cuerpo, el líquido preseminal ya manchaba la tela.
Por fin había llegado el momento de develar la atracción principal de este cuerpo, pero es ese instante, escuché un grito muy fuerte proveniente de mi habitación.
Subí mi pantalón, me puse la camisa y corrí hasta el cuarto. Al abrir la puerta, me vi parado frente al espejo de mi habitación tocando el rostro que utilicé toda mi vida. Estaba tan concentrado en su reflejo que no prestó atención a mis fuertes pasos sobre la madera del piso, Le tomé del hombro, se giró y en el momento que me vio, sus ojos se abrieron de tal manera que parecían salirse de sus cuencas.
- ¡¡¡¡AH!!!!
- Ey, ey, calmate
- Y…y,,,yo…tu
- Si
- …
- Sé que puede ser complicado de entender pero, esfuérzate por hacerlo
- Esto, esto es increíble. Me puse el anillo como un juego, esperando que fuera verdad, pero estoy impactado.
- Bueno Felipe, a partir de este momento dejas de ser tú y pasas a ser Osvaldo, espero que esto sea lo que esperabas
- Es todo lo que esperaba y más, Felipe
- Bueno, por lo que se, nuestros cuerpos actuaran instintivamente en la mayoría de las cosas, pero hay conocimientos que no intercambiamos, por lo que deberemos estar juntos una temporada para aprender lo necesario. Cuando tú y yo nos hallamos adaptado a nuestras nuevas vidas, podremos separa nuestros caminos
- Vaya, nuca imaginé hablando tan así
- Es eso a lo que me refiero
- Bueno Felipe, ya que este es mi apartamento, te pido que te mudes aquí. Mañana temprano iremos por mis… perdón, tus cosas
- Eso me parece perfecto, te dejaré solo para que “conozcas” todo lo que ese cuerpo tiene que ofrecer, yo iré a acostarme en el cuarto de ahí en frente
- ¿Y para que quisiera tantos cuartos una sola persona?
- No había otro disponible, pero es bastante cómodo, desafortunadamente solo hay un baño
Felipe simplemente me sonrió, se acercó a mí y me extendía la mano.
- Buenas noches, señor Felipe
- Buenas noches, señor Osvaldo, jefe
Después del intercambio, nos adaptamos muy rápido al nuevo ritmo de vida, Osvaldo aceptó que fuera gay en su cuerpo y el siguió siendo hetero, aunque de vez en cuando lo atrapé viendo porno gay, también decidimos seguir viviendo juntos. El profesor se alegró mucho de que nuestra relación hubiera mejorado tanto. Pasó el tiempo y cuando la obra se terminó, Osvaldo y yo nos encargamos de buscar otra donde pudiéramos estar juntos. Conseguí un segundo trabajo para ayudar con los gastos de los dos, Osvaldo siempre me preguntaba de que se trataba, y yo le decía que era actuando en comerciales, pero en realidad me convertí en actor porno.
En los últimos días Osvaldo se ha portado algo extraño, ya no lleva chicas al departamento y constantemente me pide fotos de antiguo cuerpo, él dice es porque lo extraña, pero presiento que hay algo más. Después de que le envié la típica foto en, el me envió una foto diciéndome “El ejercicio de hoy fue muy intenso, pero todo sea para mantener este cuerpo en forma. Estoy muy sucio, espero no te importe que llegue así al departamento, tal vez podrías ayudarme a limpiar mi cuerpo”.






















