Una petición de @demian-gf
Bodas, que desperdicio de tiempo y dinero. Dos personas estúpidas y “enamoradas” jurándose amor eterno frente a un montón de gente, que solo los juzgarán cuando después de unos meses se den cuenta de que casarse fue el peor error de sus vidas, pura mierda.
Y aún así heme aquí, después de 8 horas de viaje en avión y auto, estoy parado en la recepción de un lujoso hotel en la playa, donde mañana por la mañana será la boda de mi “perfecta” hermanita. Cómo odio a esa maldita hipócrita, manipuladora y egocéntrica. Haría lo que fuera por arruinar “su día especial”.
- Su llave señor - dijo la recepcionista, extendiéndome una tarjeta.
- Yo tomaré eso - la mano de mi padre se abalanzó sobre el pequeño trozo de plástico muchísimo antes de que yo pudiese reaccionar - Estela amor, vámonos, ya tengo las llaves.
Gracias al cielo, papá es un hombre al que le importa mantener las apariencias. De lo contrario, estoy seguro que me hubiera obligado a llevar todas las maletas desde la planta baja del hotel hasta el 5to piso, donde estaba nuestra habitación. Aunque comparado con otros castigos que me él ha dado, eso sería bastante tolerable. Aún tengo las cicatrices en las muñecas de cuando tomé lecciones de piano, gracias al cielo me lastimé los dedos y no pude seguir.
Siendo hijo de un par de empresarios exitosos, nunca faltó dinero en casa. Asistí a las mejores escuelas privadas y tomé lección de deportes y artes con maestros reconocidos a nivel nacional. La gente puede decir que eso sería estar en el cielo, pero para mí, era lo más cercano a un infierno en la tierra.
Siempre se me exigió ser el mejor en todo, debía mantener el nombre de la familia en alto. Tuve que mantenerme en vela por semanas entras, seguir estrictos códigos de etiqueta y tener novias para mantener mi fachada heterosexual. En general, aparentar ser alguien que no soy, alguien feliz y exitoso.
Contrario a mí, mi nefasta hermana menor Amelia, nació con un don natural para esas cosas. Siempre siendo la mejor estudiante, la mejor deportista, la más popular y la más hermosa a dónde quiera que fuese. Pero todo eso solo son apariencias, pues en el fondo siempre ha sido un monstruo despiadado que no duda un segundo en hacer lo que sea para lograr sus objetivos.
Ejemplo de ello es esta maldita boda. De no ser porque su “querido novio” Mark, es hijo de uno de los inversionistas más grandes de la compañía de nuestros padres, Amelia lo hubiera tratado como una mierda y la idea de casarse con él le hubiera parecido una enorme ridiculez.
Después de instalarnos en la habitación, mis padres decidieron que era el momento ideal para verificar que los preparativos de la boda fuera de acuerdo al plan. Cómo era de esperarse, me ordenaron acompañarlos, “Ni creas que te dejaremos solo aquí”. Supongo que es una reacción de esperarse por su parte. Quiero decir, después de estar a punto de arruinar esta boda, me sorprendería que me dejaran sin supervisión un solo segundo.
“Todo tiene que ser perfecto, no arruinarán el día más feliz de mi hija” repetían mis padres una y otra vez a los organizadores de eventos que contrataron, mientras estos hacían esfuerzos casi inhumanos para complacerlos - Bien, llevenos a dónde será la ceremonia.
Caminábamos por los jardines del hotel con rumbo a la playa, pero antes de siquiera poder poner un pie fuera del hotel, un alto, bien vestido y extremadamente guapo imprevisto cruzó nuestro camino.
- ¡Estela! Hermana, que gusto verte - Dijo mi tío Henry en un tono bastante alegre y entusiasta.
Mi tío Enrique, o Henry como preferiría que le llamaran, era sin duda uno de los hombres más sexys que conozco, admito que muchas veces me masturbé pensando en él. Habían pasado ya 10 años desde la última vez que lo ví, en el funeral del abuelo, antes de eso solíamos ser muy unidos. Recuerdo las tardes de mi niñez jugando con él en el jardín, con el abuelo siempre a nuestro lado. Lo extrañé mucho cuando tuvo que irse de la casa del abuelo.
Y ahora estaba ahí parado frente a mí, después de tantos años y aún más guapo de como lo recordaba. Su velludo torso expuesto al público, sus penetrantes ojos marrones, sus grandes brazos tatuados y su tupido y sensual bigote cubierto por algunas manchas amarillas del cóctel que sostenía en las manos. Sin duda los 30 le sentaban bien.
- Enrique, ¿Qué haces aquí? - Dijo mi madre con una cara que mezclaba pánico y furia de solo ver al tío Henrry
- ¿No es obvio? - contestó él sacando una pequeña tarjeta de su bolsillo, igual a la nuestra - estoy en un viaje de trabajo
- ¡Ah! Ya veo. Bueno Enrique, discúlpanos pero estamos muy ocupados. Hasta luego - mis padres intentaron retomar sus pasos, pero el tío Henry rápidamente los detuvo parándose frente a ellos.
- ¿Ocupados? ¿Qué tendrían que hacer en un lugar como este? ¿Y dónde está la pequeña princesa Amelia?
- Eso no te incumbe - Respondió mi padre con un más que evidente tono de furia en su voz.
- Vamos cuñadito, solo pregunto por la familia, ¿Qué puede haber más importante que eso?
- Nada - le contesté yo antes de que mis padres pudieran hacerlo
- Pero miren nada más a quien tenemos aquí, ¡El pequeño Hugo! Bueno, ya no eres tan pequeño muchacho. Si no mal recuerdo tenías unos 12 la últimas vez que nos vimos, y tu hermana tendría 9 años, que rápido pasa el tiempo
- Si, bastante rápido. No creí poder verte otra vez
- ¿Disculpa? ¿Por qué lo dices?
- Bueno, se que tu negocio te mantiene ocupado todo el tiempo. Y como no haz ido a las cenas de navidad o alguna de las otras reuniones de la familia, imaginé que no tenías tiempo para visitarnos
- ¿Pero qué… ¡Ah! Si, digamos que no puedo dejar descuido ni un segundo el trabajo
- Pero en fin, aunque haya sido solo por casualidad, es bueno verte de nuevo tio
- Lo mismo digo Hugo, para tí y toda tu familia
- Sabes, deberías venir a…
- ¡HUGO! - gritó mi madre. El sonido llamó la atención de todos a nuestro alrededor, quienes se quedaron en silencio para escucharla bien. Mamá solo se aclaró la garganta y habló con toda tranquilidad - Hijo, se nos hace tarde, además tú tío también está trabajando. Anda, ve y despídete de él
- Me alegro mucho verte, tío Henry
- A mi igual me dió gusto Hugo, espero que esta no sea la última vez que nos topemos así. ¡Ven y dame un abrazo, sobrino favorito!
Caminé unos pasos y me planté frente al tío Henry. En ese momento tuve a mi alcance al hombre de mis fantasías. La textura de la suave camisa que estaba usando, sus fuertes pero cuidadosos brazos alrededor de mi, y el penetrante y delicioso aroma de su colonia combinado con su sudor eran lo único en lo que podía pensar.
- Lo siento - alcancé a escuchar un susurro en mi oído mientras sentía un líquido frío bajar por mi espalda. Rápidamente me solté de los reconfortantes brazos de mi tío, solo para ver que el vaso de su cóctel estaba completamente vacío.
- ¡Ay Dios mío! Lo siento tanto - dijo inmediatamente mi tío - Déjame…
- ¡Enrique! Basta - Interrumpo mi madre, tomándome del hombro para alejarme de mi tío - Ésto es simplemente increíble, ¡Lárgate de aquí, no quiero verte! - Mamá no necesitó repetirlo dos veces, pues el tío Henry salió prácticamente corriendo del lugar- Y tú Hugo, vete a cambiar en este instante
- Iré contigo jovencito - dijo papá.
- No cariño. Ya casi va a ocultarse el sol y aún nos quedan muchas cosas que revisar. Creo que esta vez puede ir solo
Papá se acercó a mí y me dió la tarjeta de acceso a la habitación, a la par que me daba instrucciones - Escúchame bien jovencito. Subirás a la habitación y te cambiarás. Ni se te ocurra ir con Mark o a tu hermana. Nos alcanzarás en el salón de eventos del hotel en no más de 20 minutos, ¿Entendiste?
- Vete de una vez entonces
Fui a la habitación lo más rápido que pude, y para mi gran sorpresa, frente a la puerta del cuarto estaba el tío Henry.
- ¡Tío! Que no esperaba verte aquí, ¿Estás perdido?
- No, es justo aquí donde quería estar - Su tono de voz era diferente al de hace unos instantes, sonaba justo como mi madre cuando planeaba algo.
- Bueno… no es necesario que te disculpes, sé que fué un accidente
- En realidad no lo fue. Era la única forma de alejarte de la arpía a la que debes llamar madre
- ¿Entramos? Necesito hablar contigo en privado - dijo señalando el lector de tarjeta en la puerta.
Abrí la cerradura y dejé pasar al tío Henry primero. Cerré la puerta y cuando me dí vuelta, él ya había tomado asiento en el balcón de la habitación.
- Ven Hugo, siente conmigo
- Tengo que cambiarme tío. Necesito regresar rápido, o si no…
- Te prometo que no tardaré. Anda, siéntate
Caminé al balcón y me senté frente a él a regañadientes. Aunque en realidad tenía intriga por lo que tenía que decirme. De no ser importante, no habría hecho semejante escena.
- Bien querido sobrino. Primero que nada, quiero que sepas que verdaderamente estoy feliz de volver a verte. No sabes cuánto te he extrañado - su tono de voz volvió a cambiar, no era ninguno de los dos que le había escuchado usar hasta ahora. Este nuevo tono sonaba más auténtico.
- Yo también estoy feliz tío. Sé que tienes mucho trabajo, y la familia está en segundo plano. No hay problema con eso. Aunque admito que al menos una carta de tu parte me hubiera hecho feliz…
- Bueno, eso es lo segundo que quiero decirte. No he ido a ninguna de las reuniones familiares de los últimos 10 años, porque ni siquiera sabía que existían
- ¡¿Qué?! Pero mamá dijo…
- ¿De verdad le crees a esa perra? De su boca solo salen mentiras. Además, me alejé porqué no quería tener nada más que ver con tu maldita familia.
- ¡Ey! Calma amigo, tus padres son basura, tú no lo eres. Eres mi sobrino, y creeme, cuando vivíamos juntos en la casa de papá, nada me hacía más fácil que estar contigo
- Pero, y entonces, ¿Porqué no me contactaste en todo este tiempo?
- Bueno, una de las pocas cosas verdaderas que ha dicho tu madre, es que mi trabajo era una mala influencia para ti. ¿Sabes a qué me dedico Hugo?
Mis ojos casi se salen de sus órbitas cuando escuché eso. Me quedé mudo ante la verdad - Imaginé que lo tomarías diferente - El tío Henry apartó la mirada de mí y la dirigió hacia el mar.
- Verás Hugo, cuando tenía 20 inicié con este trabajo. Papá lo sabía, y aunque no estaba de acuerdo, me dejó seguir adelante. Tu madre, por otra parte, siempre me echó en cara lo inútil y “sucio” que era. Pero estando papá cerca nunca pudo hacer nada al respecto. Cuando tu abuelo murió y ella quedó como única heredera de la casa, inmediatamente me corrió de ahí. Ella dijo “Mis hijos no crecerán con un prostituto en casa” y además, no quería que tú te convirtieras en alguien como yo, así que simplemente me fui…
Pude ver una solitaria lágrima bajar por el pómulo de mi tio hasta perderse en su espesa barba - Tío, perdón por hacerte sentir mal… no sabía que…
- ¿Qué? No te preocupes muchacho, eso ya está en el pasado. Además, mi vida ha sido una maravilla desde que salí de esa casa. Ahora viajo por todo el mundo, y lo mejor es que me pagan por tener sexo
- Debe ser increíble, puedes estar con chicas hermosas, ¡Y te pagan por eso!
- Si, que bueno que lo mencionas. En realidad no me acuesto con mujeres…
- Así es, soy gay. Igual que tú
- No soy tonto Hugo. Cuando nos abrazamos puede sentir tu respiración en mi cuello. Era como si intentaras absorber lo más posible mi olor antes de separarnos. Además, la erección de tus pantalones era algo imposible de ignorar, justo como la que tienes ahora
No me había dado cuenta, pero efectivamente estaba teniendo una erección sólo por estar junto a mi tío. Me sentí tan apenado que me obligue a mirar hacia abajo mientras, con mucho trabajo, intentaba ocultar mi palpitante bulto solo con mis manos.
- No te avergüences Hugo. Naciste con pene, las erecciones son algo completamente normal, así como el que seas gay. Pero, tener una erección por estar tu tío, eso sí es pervertido, me gusta… - dijo él acercándose un poco más a mi
- Si… emmm…. Fue un gusto hablar contigo tio, pero ya se me hizo tarde y no quiero que papá se enoje más - Me levanté con la intención de irme de una vez por todas. La energía sexual que desbordaba el tío Henry era tanta, que tarde o temprano pasaría algo de lo que seguramente me arrepentiría toda la vida.
- Espera Hugo, antes de que te vayas, hay una última cosa que debo decirte - giré mi vista una vez más hacia él - Quiero proponerte algo
- Bien, pero dilo rápido por favor. No quiero que papá me golpee muy fuerte - El tío Henry hizo un gesto pidiéndome volver a mi asiento, y así lo hice.
- ¿Me ayudarías a joder la boda de tu hermana?
Casi caigo del asiento al oír eso - ¿Sabes de la…
- Si, lo sé desde hace meses. Y también sé el porqué, pero ese no es el punto. Tu madre es una maldita desgraciada, y tú padre también. Si tu hermana Amelia siguió por el mismo camino, no dudo que sea una hija de puta igual o peor que mi hermana. Todos ellos merecen un castigo, y que mejor que cagarles su perfecto plan. Disculpa por como me expreso de tu familia pero…
- No te preocupes tío. Sinceramente, yo opino lo mismo que tú
- Vaya, gracias Hugo. Que buen que al menos tú no seas como ellos
- Puede que algo tenga que ver el tiempo que pasé contigo de niño
- Si, posiblemente. Pero en fin, ¿Me ayudarías?
- No lo sé tío, es demasiado arriesgado. Ya intenté detener la boda, pero todo mi plan se fue a la mierda. No se si tu plan pueda funcionar…
- Créeme Hugo, funcionará. Te lo puedo asegurar al cien por ciento
- ¿Cómo es que estás tan seguro?
- Bueno, creo que no te convenceré hasta mostrarte. Cierra los ojos.
Hice exactamente lo que el tío Henry me ordenó. Esperaba abrir los ojos y toparme con alguna especie de bomba casera de pintura o algo por el estilo. Grande fue mi sorpresa cuando sentí un par de labios juntándose con los míos.
Abrí los ojos, justo delante mío estaba el tío Henry, con sus carnosos labios unidos a los míos. La sensación de su vello facial raspando mi rostro lampiño era simplemente celestial, no podía resistirme. Sin que el tío Henry lo esperara, moví las manos detrás de su cabeza, tomándolo de la nuca con fuerza y jalandolo hacia mi para poder introducir mi lengua en su boca.
Mi tío no protestó e hizo exactamente lo mismo con sus manos. Sentir cómo nuestras húmedas y cálidas lenguas jugaban entre sí era algo que solo había podido imaginar por años. Pero esto no era producto de mi imaginación, verdaderamente estaba besando a mi tío Henry, el hombre gracias al cual descubrí mi orientación sexual, con el que anhelaba estar desde hace ya mucho tiempo.
Pude percibir rastros del sabor de la bebida que había sido derramada en mi espalda. Era un sabor dulce y fuerte, intensificado por la saliva del tío Henry. La pasión en el ambiente era inconmensurable, pero cuando estuve a punto de poner mis manos sobre la entrepierna del tío Henry, me desmayé.
Poco a poco regresé a mis cinco sentidos. La cabeza me dolía demasiado, ni siquiera podía abrir los ojos. Sentí una leve pero fría brisa sobre mi pecho “Qué extraño, mi camisa debería ser lo suficientemente gruesa para evitar que sienta esas cosas”. Al abrir los ojos lo primero que vi fue el techo de la habitación. “Estoy en la cama”.
Me incorporé lentamente y miré por la ventana. El sol seguía prácticamente en la misma posición, por lo que seguramente no debían de haber pasado ni 5 minutos desde que me desvanecí. Escuché el ruido del lavamanos desde el baño. Seguramente era mi tío, pero decidí caminar hacia ahí para confirmarlo. A quien ví parado frente al lavabo no era mi tío, era yo.
- Finalmente despiertas, bello durmiente ¿Y qué opinas ahora de mi plan “tío Henry”?
- T-t-t-tu… - No pude articular una sola palabra, “¿Por qué me veo a mi mismo ahí enfrente? ¿Quién es él? ¿Por qué me dijo tío Henry?“. Muchas preguntas inundaban mi cabeza y simplemente me paralice.
- Tómalo con calma muchacho, recuéstate un rato - Mi doble me ayudó a regresar hasta la cama, “Esto no está bien ¿Qué está pasando?” - Ten - Dijo mi doble extendiéndome el espejo de bolsillo de mamá.
En el pequeño espejo no se veía el reflejo de mi rostro, y en su lugar estaban los fuertes y viriles rasgos del tío Henry. Sus profundos ojos marrones coronados por unas pobladas cejas oscuras, su varonil mandíbula acentuada por la barba y su gran bigote justo debajo de una fuerte nariz - Y-y-y-yo…
- Tengo que irme con “mis padres”, cuando regrese te explicaré todo. Ahora descansa un rato, o haz lo que tu quieras “tío Henry” - Mi doble me guiñó un ojo antes de salir del cuarto, dejándome absolutamente solo y confundido.
Nuevamente me levanté de la cama, pero ahora caminé rumbo al espejo de cuerpo completo en la habitación. Justo como mi rostro, todo mi cuerpo y hasta mi ropa había cambiado, ahora yo era una réplica exacta del del tío Henry. No podía creerlo.
Acerque mi nueva mano hacia mi rostro cambiado, tocando por primera vez en mi vida una barba creciendo directamente desde mi cara.
- Increíble - la voz que emití no era para nada la mía. Se trataba de la gruesa y masculina voz del tío Henry - Esto es verdaderamente increíble - Dije solo por el placer de sentir vibrar mis cuerdas vocales al producir una voz tan sensual.
Seguí tocando el rostro del tío Henry, mi rostro. Exploré cada centímetro de él .Ni un solo rasgo, arruga o imperfección se escapó del toque de mis ahora gruesos pero suaves dedos. Moví mis dedos cuidadosamente por todo mi definido cuello hasta llegar a los jugosos y peludos pectorales que ahora tenía. Metí los dedos entre los numerosos vellos, una nueva experiencia para alguien como yo que ha sido lampiño toda su vida.
Con mis manos terminé de desabotonar la parte inferior de la camisa que ahora tenía puesta, revelando así un par de abdominales firmes y cubiertos por aún más vello - Ojalá mis genes hubieran sido como los de mi tío Henry - Terminé de quitarme la camisa que hasta hace unos instantes usaba mi tío y la arrojé a la cama. Puede ver en su completa extensión los tatuajes que cubrían los brazos del tío Henry ahora marcados sobre mi piel.
Sin retirar mi vista del espejo, flexioné uno de mis brazos, mientras con el otro acariciaba los macizos bíceps que ahora tenía. Eran casi del tamaño de balones de fútbol americano. Estuve parado frente al espejo por un buen rato, flexionando mis grandes músculos, acariciando el vello en mi piel y haciendo montones de caras y gestos con mi nuevo y sexy rostro.
- Vaya tío Henry, tu cuerpo es increíble. Tus vídeos porno deben ser un éxito- creyéndome satisfecho con mi exploración, regresé a la cama y me recosté para esperar el regreso de mi doble. Fue en ese momento que pensé “¿Por qué me limito a solo ver la parte superior de este cuerpo? Ahora todo esto es mío…”.
Rápidamente me incorporé y me senté en el borde de la cama. Me estiré y me quité la bota del pie derecho. Estuve a punto de arrojarla a un lado, pero algo en esa bota de cuero me llamaba a olfatearla. “¿Por qué no hacerlo?”, pensé mientras lentamente acercaba la bota a mi nariz. Una ola de placer recorrió mi cuerpo en el instante que el penetrante olor de los pies de mi tío combinado con el cuero invadió mis fosas nasales.
Exhalé poco a poco el intoxicante aroma que ahora me pertenecía. Rápidamente me quité la otra bota e hice lo mismo. Sin dudarlo, me quité ambos calcetines y de nuevo inhalé el suculento aroma de mis pies. Siguiendo con el festival de olores, tomé la camisa de la cama y también la olí justo en la parte donde estaba mi axila. Un aroma aún mejor que el anterior golpeó mis células olfatorias.
No podía dejar de oler esa prenda, la combinación de la colonia y el sudor de mi tío era casi como una droga para mí. Lo mejor de todo, ahora ese aroma era emanado de mi. Lo único que me permitió liberarme de esa obsesión, fue el dolor en mi entrepierna, provocado por la fuerte erección que estaba teniendo intentando liberarse de su jaula de ropa.
Me puse de pie un instante para soltar el sintieron de mis pantalones y bajarlos hasta mis tobillos, dejando mi cuerpo únicamente cubierto por unos ajustados calzoncillos tipo brief. Me senté un momento en la orilla de la cama pensando en si de verdad estaba por hacer lo que mi pervertida mente me exigía.
Me tiré en la cama usando mis brazos como almohadas, mientras reflexionaba si lo que estaba por hacer era algo enfermo y degenerado, o si era algo normal. Viendo el techo, las palabras de mi tío resonaron en mi mente, “Naciste con pene, las erecciones son algo completamente normal…” - Bueno tío, solo hay una manera de hacer desaparecer una erección…
Me acomodé en la cama de tal manera que mis ojos vieran absolutamente todo el espectáculo que estaba por suceder. Dejé mi brazo izquierdo detrás de mi nuca para poder tener un bíceps al alcance de mi lengua, y con la otra mano, lentamente comencé a acariciar el enorme miembro de mi tío a través de la ropa interior. El que los brief que traía puestos fueran tan ajustados ayudaba a contornear perfectamente la silueta de mi nuevo y enorme pene.
Con mi mano libre, bajé los calzoncillos hasta la altura de mis tobillos, liberando al enorme monstruo de mi entrepierna junto a mis perfectamente ovalados testículos. Al igual que el resto de su tronco, la zona pélvica estaba cubierta por una capa de vello, un detalle muy excitante para mí - Definitivamente este es el cuerpo de una actor porno
Comencé a masturbarme. Al principio lo hizo lento, pero mientras más me acercaba al orgasmo, más aumentaba la velocidad. Mientras me masturbaba, de mi garganta emergían gemidos de placer, algo que nunca antes había pasado. Eso solo me excitaba aún más.
- Tío, amo tener tu cuerpo, es increíble. ¡Dios! No puedo creer lo bien que se siente masturbarse viéndome así - tenía bajo mi control el cuerpo del hombre de mis sueños, una oportunidad única ante mi que no iba a desaprovechar
- ¡OH SI! Mmm… - Casi al borde del paraíso, comencé a besar y lamer mi gran bíceps izquierdo. El olor de mi axila solo hacía más placentera la experiencia - ¡ME VENGO!
Una intensa ola de placer recorriendo cada parte de mi ser como ya descarga eléctrica, cuando desde la punta de mi pene salieron disparadas una serie de voluminosas cargas de semen, cayendo todas sobre mi cuerpo desnudo. Algunas llegaron incluso a mi barba.
Estaba totalmente agotado. Era como si mi cuerpo hubiese liberado todo el semen producido en mi vida. Tomó un poco del viscoso líquido blanco en mi rostro y lo metí sin dudar a mi boca. El sabor me pareció delicioso, aún mejor de como lo había imaginado.
Con mucho cuidado tomé la ropa interior de la cama y, asegurándome que la parte de tela donde reposaba mi pene apuntará hacia mi, froté la sustancia blanca por todo mi cuerpo. Así, tanto la ropa interior, mi torso y mi abdomen quedaron cubiertos con una mezcla de semen y sudor de mi tío, o mejor dicho, mi semeny sudor.
Y ahí me quedé, tumbado en la cama con el cuerpo al desnudo y completamente cubierto con la deliciosa mezcla de mis secreciones. Fue el momento más emocionante y placentero de mi vida entera. Por un instante pude olvidarme del infierno que tenía que padecer y simplemente, disfruté el momento.
Mi momento de paz fue abruptamente interrumpido cuando escuché la cerradura eléctrica de la puerta abriéndose. Imaginando que se trataba de mi doble, me incorporé para darle la bienvenida de regreso y pedirle una explicación.
Mi corazón subió hasta la garganta cuando, en la puerta, ví parado a un hombre alto y de aspecto severo. Mi padre había llegado.