El trabajo más difícil es el más gratificante
Ante la celebración de los Juegos Olímpicos de 2012, P&G –patrocinador Oficial– quiso rendir un entrañable homenaje a todas las madres del mundo. Aunque es una iniciativa especialmente dirigida a las madres de los deportistas de los Juegos Olímpicos, es también para ayudar a todas las madres del mundo. En realidad, todo lo que somos, se lo debemos en gran parte a ellas. Ser madre es un trabajo duro. Más de lo que uno a priori podría imaginar.
Detrás de cada atleta hay una madre extraordinaria. Detrás de cada salto y cada vuelta. A través de la campaña publicitaria “Gracias, Mamá”, la marca pretende apoyar a todas aquellas madres que hacen lo imposible para otorgarle a su hijo una vida mejor.
El anuncio que me dispongo a analizar hoy –cargado de una dosis de intensidad emocional excepcional– pone en énfasis el papel crucial y exclusivo que juega una madre en la vida de cualquier persona. Es una de las campañas internacionales más recientes y que está generando un gran ruido mediático, sobre todo en las redes sociales: #graciasmama. El eje vertebral sobre el cual se focaliza este análisis es averiguar el por qué de esta campaña, es decir, su objetivo primordial.
Actualmente, en el saturado mundo de la publicidad, captar la atención del espectador de una manera diferente y peculiar se ha convertido en un requisito vital por cualquier marca que pretenda sobrevivir en un contexto de alta competencia. Se debe construir un mensaje directo, conciso y que logre conectar emocionalmente con el público. Consecuentemente, el mensaje será interiorizado y recordado fácilmente. Este anuncio puede considerarse un claro ejemplo de la publicidad que funciona hoy en día.
El anuncio presenta diversas escenas de una madre levantando de forma agradable a su hijo, todas de una procedencia geográfica diferente. Acompañadas por una música ciertamente emocional, se muestran diversas tareas cotidianas por cualquier madre como son preparar el desayuno, llevar al hijo a entrenar, lavar la ropa o cuidar de él. Finalmente, aparecen una serie de imágenes rápidamente alternadas de esos niños participando en los Juegos Olímpicos y logrando la victoria. La culminación final del spot se produce al ver el rostro de felicidad y orgullo de cada una de las madres al ver su hijo/a triunfando y cumpliendo el sueño por el cual han estado duramente luchando.
Podríamos afirmar que esta campaña está cumpliendo su finalidad más importante: crear un movimiento mundial de reconocimiento digno de admirar. Está siendo capaz de inculcar al espectador la esencia de los Juegos Olímpicos, gran referente y máxima expresión del deporte que se encarga de promover el desarrollo del deporte y de educar a través de él, recogiendo una gran cantidad de valores, normas y actitudes, orientados a la formación de la juventud.
La campaña –indudablemente– logra que su target (madres de todo el mundo y atletas) se sientan identificados. Además, cualquier persona que visualice el spot puede llegar a sentir empatía hacia todos aquellos pequeños, grandes atletas que luchan porque su sueño de alcanzar los niveles más altos en el mundo del atletismo algún día se haga realidad.
Finalmente, cabe destacar que mi elección se debe al gran mérito –por parte de una marca con una gran proyección internacional como es Procter&Gamble– que representa hacer un pequeño, inmenso homenaje a la figura de la madre. Figura que ha sacrificado tanto a cambio de nada y que, en múltiples ocasiones, olvidamos de manera inconsciente.











