Este año fue lo peor que me pasó, pero me ayudó a darme cuenta lo lejos que llegué. Que la vida es un proceso en donde nadie te regala nada. No hay una sola cosa que llegue por arte de magia, TODO se trabaja y esto lo aprendí gracias a mi yo de 15 años, que cuando estaba en ese pozo aprendió que hay que obsesionarse con metas y objetivos, no con persona ya que estas van y vienen pero al final siempre vas caminando sola.
Cuando aprendí y entendí como vibra la vida, las cosas malas que hace la gente me dejaron de doler, ya no me importa lo que digan porque no hay nada que me mueva del camino que marqué esa noche en donde hice el clic.
No hay que dejar que la gente te marque, hay que marcar a la gente con el paso que vos vas a tener en su vida. Que cuando, en unos años, se acuerden de vos en un pensamiento, te busquen y vean lo alto que llegaste.
En el camino te encontras con más lagrimas que risas, pero hay que hacer que valga la pena.
Aprender a disfrutar el proceso y la soledad es lo mejor que me pasó en la vida.

















