Yo sé que no lo entiendes. Ni tú sabes tu por qué, ni yo el mío. Pero hay algo que nos empuja, algo que nos llama desde el temblor de este ahora que no nos pide permiso.
Y no me importa gritarlo, ni buscar razones, ni prometer futuros que el tiempo pueda borrar. Porque tal vez —cuando dejemos a un lado los interrogantes— descubramos que el amor no se explica, que simplemente sucede.
Un beso con amor














