Nunca se, si es bueno ahora, o malo, decirte lo que te quiero.
Cuando sabes que no deberías decir nada. O que ya le has dicho lo suficiente por hoy.
Que el software que llevo por cerebro me dice, calla, hoy no le digas que le quieres, hoy no. (y rompes ese acuerdo mental)
Cuando mi corazón se pone a latir más intensamente, porque el va a su bola. Decide que hoy no se va a callar.
Pues pasa lo que pasa. Me veo con una espada, intento primero matar todos mis demonios de la inseguridad y del miedo, luego viene el demonio del futuro (este es de los nuevos) y no se si lo he hecho todo mal. Si lo que te dije nos perjudica. Y pienso:
¿Desde cuando el ser sincera, te perjudica con el?
Les digo a todos los demonios, que si. Que tienen razón, pero que cuando hay una distancia, primero obligada, luego pactada y acordada. Debería de meter todo, no en una cajita.
Si no el un cofre y tirarlo al mar, ya iré a buscarlo cuando toque.
Salir, despeinarse e ignorar todo lo que siento. Escuchar los demonios del mar, e irme con ellos.
Decido llevar una puta espada de luz, cuando estoy en sombras. Y decido transmutar todos mis putos miedos, para que te llegue no se que, que ya tienes, y me digas que has sido un estúpido y que me amas hasta el infinito.
Esa espada que llevo, es una luz y no se si la llevo, esperando a que nos ilumine a los dos