Llegué hasta aquí por ti. Para huir del bullicio y que mis palabras no se derritieran al sol, ni que el viento se las llevase.
No he de imaginarte si no estás porque te llevo dentro; solo me cuesta respirar cuando faltan las que me acercan a ti.
Hoy se me tropiezan, inquietas, deseando seguir encontrándolas contigo cada día.
Recuerda, amor mío, que nunca debemos olvidarlas: ellas nos encuentran incluso en el silencio.
Y también que el amor siempre espera; permanece ahí, aunque a veces la pausa y la tristeza nos hagan creer que se ha ido.
Contigo siempre, amor.














