LΓder (Edd/Tord - Edd/Eduardo)
ΒΏEn quΓ© momento habΓa cambiado? ΒΏCuΓ‘ndo dejo de ser Γ©l para convertirse en aquel temido monstruo bajo tΓtulo de LΓder Verde? ΒΏCΓ³mo termino convertido en aquel terrible dictador que mantenΓa a la mayor parte del mundo subyugado bajo su mando y el de sus aliados?
Aquellas preguntas rondaban su mente hasta que la peor de todas hizo eco en su cabeza por encima de las demΓ‘s.
ΒΏCΓ³mo pudo haberles hecho aquello a las personas que decΓa amarar?
No era usual que tuviera aquellos ataques de conciencia pero aquel era un dΓa especial.
Giro su silla para apartar su vista del ventanal tras su escritorio, aquel sin duda era un dΓa para recordar cΓ³mo habΓa pasado de ser un ingenuo chico enamorado al despiadado lΓder que era ahora, su mirada se mantuvo fija en el viejo casco que reposaba sobre su escritorio, aquel casco que alguna vez habΓa pertenecido a aquel hombre que alguna vez juro amar y quien le habΓa sumergido en la locura.
Tord.
Su nombre aun causaba que su corazΓ³n temblara en una mezcla extraΓ±a de odio y arrepentimiento. Tord le habΓa confesado todo una noche antes de que decidiera abandonar aquella casa que alguna vez habΓan compartido junto a sus amigos, trato de convencerlo de abandonar aquella vida le habΓa rogado porque permaneciera a su lado pero sus ambiciones eran claras, recordaba haberse marchado a su habitaciΓ³n donde dejo que su rabia se desatara destrozando todo aquello que sus manos lograran alcΓ‘zar, fueron las palabras de arrepentimiento de Tord tras la puerta que separaba a ambos lo que finalmente lo detuvo, Tord era su mejor amigo, su amante, la persona alrededor de la cual su mundo giraba rogΓ‘ndole que entendiera que lo ΓΊnico que deseaba era crear un mundo mejor forjado bajo sus ideales, en donde querΓa que fuera Γ©l la persona que se mantuviera a su lado mientras el resto se arrodillaba ante Γ©l.
No es que le interesaran aquellas promesas de poder, no, amaba a Tord mΓ‘s de lo que habΓa amado a alguien, obligarlo a abandonar sus sueΓ±os por el capricho de mantenerlo a su lado era demasiado egoΓsta de su parte, fue entonces que tomΓ³ aquella decisiΓ³n que sello su destino, si aquel era el sueΓ±o de Tord, Γ©l estarΓa a su lado hasta el fin.
Ni Tom, ni Matt hicieron demasiadas preguntas sobre su partida, las despedΓas nunca fueron el fuerte de Tom y Matt, bueno, Γ©l simplemente se habΓa borrado accidentalmente la mayor parte de sus recuerdos juntos.
Su risa retumbo en aquel enorme despacho lleno de planos y trofeos de guerra, riΓ³ recordando su ingenua estupidez juvenil, riΓ³ hasta que comenzΓ³ a gimotear y su llanto sustituyo sus carcajadas.
Realmente fue un chico demasiado estΓΊpido e inocente por creer que algo bueno saldrΓa de aquella decisiΓ³n.
Un golpe tras la puerta de su despecho interrumpiΓ³ su pequeΓ±o momento de debilidad.
-SeΓ±or... -la suave voz de su guardia llego desde la puerta mientras intentaba entrar en su despecho.
La presencia se detuvo en el umbral mirado el arma que apuntaba directamente hacia Γ©l, podΓa ver el miedo reflejado en aquellos profundos ojos negros que aun conservaban aquel brillo de estΓΊpida inocencia que tanto odiaba, sonriΓ³ antes de apretar el gatillo sin dejar de apuntar en direcciΓ³n a su soldado.
Hubo un grito de sorpresa antes de que aquel cuerpo cayera al suelo.
Aquello solamente habΓa sido una advertencia pero eso no evito que las puertas de su oficina se abrieran de golpe revelando a una furiosa bestia que gruΓ±Γa mostrando sus blancos colmillos en una actitud amenazante interponiΓ©ndose entre Γ©l y su soldado el cual solo abriΓ³ los ojos con evidente pΓ‘nico para luego lanzarse sobre la criatura para tomar el collar alrededor de su cuello, era gracioso ver como tenΓa que pararse sobre las puntas de sus pies para alcanzar aquel collar. Si Tom aun fuera humano no habrΓa mucha diferencia entre sus alturas pero las patas digitΓgradas de Tom y su hibridaciΓ³n habΓan agregado un par de pulgadas a su altura.
-Β‘Jon! Controla a tΓΊ estΓΊpido animal si no quieres que le vaciΓ© el cargador como la ΓΊltima vez.
Los movimientos nerviosos en la cola de Tom que se envolvΓa alrededor de las piernas del otro delataban su temor ante su amenaza mientras que el castaΓ±o comenzaba a repartir pequeΓ±as caricias sobre la bestia que intentaba calmar mientras murmuraba palabras dulces a la criatura que comenzΓ³ a responder positivamente a los mimos.
-LΓ‘rgate de aquΓ antes de que cambie de parecer o no dudare en tomar a tu estΓΊpida bestia para divertirme un rato con ella.
El chico palideciΓ³ ante su amenaza mientras arrastraba a su mascota con Γ©l cerrando las puertas de su oficina mientras murmura un "gracias seΓ±or", antes de desaparecer.
Bufo con fastidio mientras se cruzaba de brazo, seguramente tendrΓa a alguno de sus generales reclamΓ‘ndole por sus acciones contra el chico o tal vez Jon mantendrΓa la boca cerrada y se irΓa directamente a su habitaciΓ³n junto a Tom.
Pobre, pobre y estΓΊpido Tom, nunca debiΓ³ desafiarlo ni rechazar su generosidad, no le dio una, ni dos oportunidades de unirse de Γ©l, le dio demasiadas oportunidades que rechazΓ³ una y otra vez, quiso darle un puesto a su lado, pudo convertirse en su segundo al mando pero sin importar cuantas generosas ofertas de unirse a Γ©l le hubiera dado se negΓ³ a aceptar cada una de ellas, Tom era su amigo, siempre lo considero asΓ, por eso le ofreciΓ³ un lugar a su lado, bien, ahΓ estaba el resultado de su terquedad, ahora Tom no era mΓ‘s que un animal, incapaz de hablar y al que podΓa reducir a una pila de llanto y gimoteos aterrizados con su sola presencia, era gracioso pensar que pese a que Tom podrΓa asesinarlo con facilidad, Γ©l, no mΓ‘s que un simple humano se habΓa convertido en el causante de las pesadillas de una de sus mejores armas biolΓ³gicas, Tom debΓa estar agradecido de que le permitirΓ‘ tener al lindo e ingenuo Jon para consolarlo en su miseria, el pequeΓ±o ingenuo vivΓa creyendo que Tom era una suerte de experimento nacido dentro de los laboratorios de la armada y no un ser humano condenado a ser una bestia, pocas personas sabΓan la verdad sobre Tom, sus generales por ejemplo, pero ninguno de ellos le contarΓa la horrible verdad tras la existencia de su mascota, despuΓ©s de todo para ellos era mΓ‘s importante conservar aquella burbuja en la que el chico vivΓa.
Aun podΓa recordar su pelea con Tord cuando supo cΓ³mo habΓa usado a Tom para convertirlo en un arma biolΓ³gica.
Tord.
Siempre Tord.
Su relaciΓ³n no habΓa hecho mΓ‘s que empeorar despuΓ©s de aquella pelea.
No estaba seguro en que momento fue que enloqueciΓ³ o quizΓ‘s siempre estuvo loco y solo necesitaba un detonante que sacara aquella faceta suya a la luz.
ΒΏDΓ³nde habΓa quedado el amor y la adoraciΓ³n que profeso por aΓ±os hacia el noruego? ΒΏRealmente lo amo alguna vez?
SacudiΓ³ la cabeza, no es que alguna vez le hubiera dejado de amar, pero se hartΓ³, se hartΓ³ se ser tachado como una molestia, Tord nunca se lo dijo directamente pero solo le bastaba ver cΓ³mo le subestimaba para darse cuenta de ello, fue eso lo que le orillo a planear la caΓda de Tord.
Poco a poco comenzΓ³ a ganarse la lealtad de los soldados; no estuvo solo en aquella tarea, tenΓa que reconocer que sus generales hicieron la mayor parte del trabajo de poner a los soldados a su favor.
Nunca se arrepentirΓa de haberlos reclutado, primero conociΓ³ al hispano al que se ganΓ³ con una sincera zalamerΓa y luego sus amigos se unieron a Γ©l siguiendo al otro que era sin duda el lΓder del trio, los recluto sin importarle que ninguno hubiera sido un soldado antes pero Γ©l no necesitaba solados en ese entonces, solo gente lista que trabajara en aquellos proyectos con los que alguna vez intento ganarse la aprobaciΓ³n de Tord.
Cuando finalmente logro ganarse la simpatΓa de la mayorΓa de los soldados en la base decidiΓ³ arriesgarlo todo y amotinarse. Atacaron y eliminaron a todos los que se opusieron a ellos hasta que al final tuvo a Tord de rodillas a sus pies, Paul y Patrick, aquel par de hombres por los que siempre se sintiΓ³ desplazado tenΓan asientos de primera fila para apreciar la caΓda de su lΓder, inmovilizados e impotentes observando como masacraba a Tord frente a sus ojos.
Su ΓΊltimo acto de cruel fue ofrecerle una simple elecciΓ³n a Tord, su vida o la del par de soldados que un luchaban por liberarse para auxiliar a quiera fuera su lΓder.
-DΓ©jalos ir.
Aquella frase le quebranto y borro el ultimo rastro de humanidad que le quedaba, Tord debiΓ³ elegir su vida, elegir su vida por sobre la de aquellos hombres que se lo arrebataron, no fue rΓ‘pido, se llevΓ³ su tiempo y disfruto cada segundo de ver la vida desaparecer de los ojos de Tord. CumpliΓ³ con su palabra y respeto la ΓΊltima voluntad de su pareja, ordeno que el par de ex-generales fueran liberados a algunas millas de la base, tenΓan tres horas para desaparecer, despuΓ©s de ese tiempo envira un equipo a eliminarlos y si alguna vez volvΓan a cruzarse en su camino se asegurarΓa de hacerles vivir un infierno antes de asesinarlos.
El mundo era sin duda pequeΓ±o, jamΓ‘s se imaginΓ³ que encontrarΓa a aquel par nuevamente, pero asΓ habΓa sucedido, de hecho era bastante divertido pensar en ello.
Matt, ΒΏquiΓ©n imaginaria que Γ©l serΓa quien realmente terminarΓa salvando la vida de ese par de hombres?
HabΓan encontrado a Matt en medio de una carretera mientras intentaban alejarse tanto como pudieran de la base, con ambos heridos de gravedad seguir la carretera era su ΓΊnica oportunidad de escapar, Matt fue el ΓΊnico que se detuvo a auxiliarlos, refugiΓ‘ndolos en aquella casa que alguna vez compartieron, adoptΓ‘ndolos como si fueran un par de perros callejeros, sonriΓ³ pensando que aquella era la descripciΓ³n mΓ‘s que apropiada para aquel par, un par de perros que habΓan perdido a su amo.
Fue gracias al narcisismo de Matt que ninguno supo de su relaciΓ³n con Γ©l, todas las fotos de Γ©l y sus amigos fueron sustituidas por espejos o mΓ‘s retratos de Matt montados en la mayor parte de las paredes de la casa.
Aun podΓa recordar con una alegrΓa enfermiza como aquel ex-general palideciΓ³ y comenzΓ³ a temblar dejando caer su cigarrillo al suelo mientras tartamudeaba algo inentendible al verle parado en la puerta de aquella casa en la que alguna vez viviΓ³.
Nunca dejo de visitar a Matt y a Ringo, era algo que solΓa hacer siempre que se hartaba de ser el LΓder Verde y deseaba recordar lo que era su vida antes de unirse al ejΓ©rcito, le fascinaba la ingenuidad de Matt y por eso le habΓa mantenido ajeno de todo lo relacionado a sus acciones en el ejΓ©rcito, Matt vivΓa feliz y sin ninguna preocupaciΓ³n alguna y amaba pasar tiempo con Γ©l, viviendo un par de dΓas dentro de aquella burbuja que le recordaba a su antigua vida.
La vida a la que renuncio siguiendo a Tord.
No tardo en dejarle en claro a aquellos dos ex-generales lo que querΓa de ellos, les permitirΓa seguir viviendo aquella pacΓfica y normal vida que llevaban en aquel lugar, trabajo, cuentas, dinero, nada de eso serΓa un problema, lo ΓΊnico que tenΓan que hacer era disfrutar de aquella vida y mantener a Matt alejado de la verdad o podΓan negarse y no vivirΓan lo suficiente para ver el amanecer, ninguno se negΓ³ a su oferta, hubiera sido una locura hacerlo, lo odiaban, les habΓa humillado y arrebatado todo pero sabΓan que sus vidas se encontraban atadas a sus caprichos.
Alguien toco a la puerta, regresΓ‘ndolo a la realidad.
-Β‘Largo! -grito pero la persona al otro lado hizo caso omiso entrando de todas formas.
-HabΓamos quedado en algo -no era un reclamo solo un recordatorio del acuerdo que habΓa tenido con el hombre-, el ΓΊnico que abusa de ese idiota soy yo, asΓ que la prΓ³xima vez que decidas usarlo de tiro al blanco voy a... -el hombre se encogiΓ³ de hombros antes de sonreΓr- supongo que ya inventare algo creativo.
-Ni siquiera lo roce -se defendiΓ³ mientras se reclinaba en su silla sin preocupaciΓ³n por la amenaza, era real, lo sabΓa, pero viniendo del hombre frente a Γ©l no era algo que realmente le importara.
-Estaba sangrando.
-Solo fue un rasguΓ±o. ΒΏQuΓ© quieres?
-Vine a evitar que mandes a fusilar a alguien solo por diversiΓ³n.
-Desde cuando te importa a quien mate o no.
-Desde que te volviste un imbΓ©cil, bueno, mΓ‘s imbΓ©cil de lo que ya eras cuando nos conocimos.
-Y porque te importarΓa, no somos amigos.
-No, pero eres mi jefe -el hombre dejo una lata de cola sobre su escritorio antes de tomar asiento frente a Γ©l, estirΓ‘ndose con un gesto despreocupado antes de apoyarse sobre su mano-, ademΓ‘s estoy aburrido.
Miro la lata colocada sobre su escritorio y relamiΓ³ sus labios, aquello siempre funcionaba como una buena oferta para calmarle y aquel hombre lo sabΓa a la perfecciΓ³n.
-ΒΏQuΓ© no tienes a tus amigos?
-Jon seguramente esta "jugando" con ese "perro" -mascullo con una sonrisa con un claro "no preguntes" implΓcito en ella- y Mark estΓ‘ ocupado, estoy solo por el resto de la noche.
-ΒΏY ese es mi problema?
-Estoy aburrido y como dije, prefiero evitar que mandes a fusilar a alguien solo porque estΓ‘s en esos dΓas del mes -se burlΓ³ el hispano con aquella broma en doble sentido.
JamΓ‘s admitirΓa que agradecΓa aquella compaΓ±Γa y darle un "gracias" al espaΓ±ol solo hubiera inflado mΓ‘s su ego pero de todas formas Γ©l no necesitaba su agradecimiento. Su excusa de encontrarse en aquel lugar solo para evitar que cometiera una locura era realmente falsa, Γ©l no estaba ahΓ por eso, el espaΓ±ol solo estaba en aquel sitio por Γ©l, para hacerle compaΓ±Γa en aquella fecha que solΓa perderlo en su propia locura, posible pasarΓan aquello noche bebiendo cola mientras hablan de trivialidades o planes a futuro, cualquier cosa que le mantuviera cuerdo.
Una sonrisa sincera y relajada se formΓ³ en su rosto, se sentΓa bien tener a alguien a su lado que se preocupara por Γ©l y estuviera dispuesto a acompaΓ±arle sin esperar algo a cambio.
-Eduardo.
-ΒΏQuΓ©?
-Salud -dijo mientras abrΓa su lata de cola y miraba a Eduardo mostrar una sonrisa triunfante antes de imitarlo abriendo su propia lata.














