Breve monólogo a un torbellino
Una vez en la casa de una amiga el hijo quiso hacer algo y no lo dejaron, la mamá se fue a la cocina y el pibe empezó a saltar sobre el sillón con clara intención de ir desde allà a cualquier otro mueble y comenzar la destrucción de la habitación y luego del mundo. Y me miraba porque sabÃa que aunque adulto no podÃa hacer nada, lo amparaba la ley y la inmunidad diplomática. Me acerqué con actitud de budista zen, el niño intensificó su poder de destrucción, desafiante, cuando estuve a su lado le dije como si hablara para mà mismo, o como un consejo de un inmaduro a otro "si te molesta tanto que te traten como niño no te comportes como niño". Santo remedio. Paz y armonÃa por siempre.
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