"Dicen que en la vida no gana el que se va, si no, el que olvida"
Poderosa frase de Ricardo Arjona en su canción "El que olvida", y creo que más allá de olvidar es realmente perdonar.
Tuve un amor, de esos que son super fuertes y de adolescentes, amor al que me aferré por años a pesar de que él ya estuviera con alguien más. A pesar de que quizá la única que lloró fui yo, a pesar de que la única que se desangro en el alma hasta morir fui yo, él jamás me olvidó.
Y yo estoy consiente que para él no fui ni de cerca el "amor de su vida", la nueva pareja con la que esta le da mil veces más de lo que yo alguna vez le pude dar y por lo que sé ya hasta se van a casar. Dice que no existe otra como ella y que la ama más que a nadie, pero no entiendo entonces porque a mi me sigue llamando.
Muchos me dirán "es que siempre estabas para él, tú le diste todo lo que otra no le dio", y no es cierto. Les juró que soy una persona tan fría que las formas en que yo le demostraba mi amor nunca fueron suficientes para él, no estaba para él porque a mi no me contaba nada. No fui su confidente, ni tampoco su mejor experiencia en la cama. Entonces ¿por qué seguirme buscando?
Su actual pareja lo es todo, la que conoce sus secretos, antes de ser pareja fueron mejores amigos así que se conocen hasta el último detalle, cosa que yo jamás pude hacer. Su actual pareja ha estado en sus alegrías y tristezas pero yo no nunca estuve en ninguna porque ninguna me contaba.
Pasaron años para que yo al fin pudiera poco a poco liberarme de ese amor tan agobiante. Dejar de querer a alguien que ni conocía la mitad y yo juraba que jamás en la vida lo iba a olvidar. Él se fue primero, cuando una tarde me dijo "jamás estaremos juntos", ese momento fue el inicio de lo que soy ahora. Él decidió que nunca estaría conmigo, sin embargo, tampoco puede estar sin mí.
Han pasado 2 años, en los cuales prendí, crecí, superé y hasta me volví a enamorar. Pero a pesar de eso él aún me llama, aún me espía en redes, ya hasta lo he tenido que bloquear porqué no entiendo cuál es su gran afán de aún verme.
No fui su primer amor, tampoco el mejor. No fui por aquella de la que se desvivía, tampoco la que consideraba más bonita. Tampoco fui aquella que daba la vida por él, porqué muchas veces el orgullo me ganaba. No le rogué perdón, ni le rogué que se quedara a mi lado, simplemente lo dejé ir con una sonrisa en el rostro y mil lagrimas en mi alma.
Y no soy una santa, admito que también hice cosas malas para vengarme de su desprecio. Pero cambié y ahora sé que soy mejor.
Olvidé y perdoné lo que hizo, lo que no hizo y lo que pudo haber hecho. Y no perdoné por él, si no, por mí. Porqué ya no quería cargar con dolor y rencor, tampoco quería seguir sintiendo dolor.
Y al final comprobé que era cierto, "no gana el que se va, si no, el que olvida".