Esto es horrible...
El aliento del contrario le hizo dar cosquillas, cosa por la que soltó una risita, que bien pudo haber sido causada por la emoción contenida, de igual manera —Ha pasado mucho tiempo ¿No? —replicó a las palabras de él, aunque ella sabía la respuesta, y sabía que ese abrazo era un intento de hacer valer aquel tiempo, y aunque no creía que fuese posible, se sentía demasiado bien como para quejarse —. Bien, mejor que nunca. Excelente, algo largo y… tirada en alguna parte, no me importa demasiado —contestó, encogiéndose de hombros —. ¿Tan qué? —soltó una carcajada tras otra al oírle hablar en su idioma natal, como tantas veces lo había hecho —. Dios, esto me encanta —aseguró, una vez se hubo tranquilizado, y sin apartar los brazos de los hombros ajenos, se apartó un poco para poder observarle mejor, con una sonrisa en la cara —. Ax, esto es genial. Tus ojos son como… mil veces mejores en persona —afirmó, sin poder apartar la vista de estos, que eran demasiado azules y demasiado brillantes para ser reales.
—Demasiado. Sigo sin poder creer que hemos pasado tres años sin poder venir a esta reunión—admitió, jugando con las puntas del cabello de la rubia—Tan… Frágil. Si, esa es la traducción, frágil. Y emocionado, la otra es “emocionado”—asintió, como para asegurarse a sí mismo que estaba en lo correcto antes de sonreír por el halago—Sólo me quieres por mi físico—bromeó, guiñandole un ojo y removiendo una de sus manos de la cintura de la chica para llevarla a la mejilla de esta—Pero puedo decir lo mismo de… Bueno, de ti en general. Eres muchísimo más vacker en persona—Ya le había enseñado la palabra a la chica en una de sus conversaciones aunque no estaba seguro si ella la recordaba. Parpadeó varias veces, registrando las primeras palabras de la chica—Alto, deberíamos ir por tu maleta antes de que se la roben o algo.










