Esto es horrible...
Inhaló profundamente y suspiró, cerrando los ojos y disfrutando el momento —No puedo creerlo tampoco, Mar. Dios es que… Agh—apretó más a la chica y recostó su mejilla en el hombro de la chica—¿Cómo estás? ¿Cómo estuvo tu viaje? ¿Dónde está tu maleta?—Preguntó sin moverse. Tener a Mar en sus brazos se sentía bien, correcto, pero sentía que si la abrazada demasiado fuerte la rompería y por eso, aflojó su abrazo—Eres tan… bräcklig. Mi cerebro no está funcionando bien en este momento, lo siento, estoy demasiado… upphetsad.
El aliento del contrario le hizo dar cosquillas, cosa por la que soltó una risita, que bien pudo haber sido causada por la emoción contenida, de igual manera —Ha pasado mucho tiempo ¿No? —replicó a las palabras de él, aunque ella sabía la respuesta, y sabía que ese abrazo era un intento de hacer valer aquel tiempo, y aunque no creía que fuese posible, se sentía demasiado bien como para quejarse —. Bien, mejor que nunca. Excelente, algo largo y... tirada en alguna parte, no me importa demasiado —contestó, encogiéndose de hombros —. ¿Tan qué? —soltó una carcajada tras otra al oírle hablar en su idioma natal, como tantas veces lo había hecho —. Dios, esto me encanta —aseguró, una vez se hubo tranquilizado, y sin apartar los brazos de los hombros ajenos, se apartó un poco para poder observarle mejor, con una sonrisa en la cara —. Ax, esto es genial. Tus ojos son como... mil veces mejores en persona —afirmó, sin poder apartar la vista de estos, que eran demasiado azules y demasiado brillantes para ser reales.











