Abuelita, te extraño mucho, pero es más doloroso saber que no volveré a escucharte ni abrazarte.
No tienes idea cuántas veces el cielo se rompía, al ver tanta tristeza desde mi balcón.
Te extraño… muchísimo, abuelita.
Se me hace un nudo en la garganta al pensarte, y me pregunto: ¿estarás bien?
Navidad, siempre se va a perfumar a ti, traerá consigo nostalgia y alegría.
-Yobana Lemm














