StoryBird o cómo divertirse escribiendo
Cuando diseñé mi primer curso sobre TIC, quise incluir un tema sobre Storytelling (que así, en inglés, parecía un asunto muy de moda). Lo hice e incluí alguna aplicación específicamente creada para contar historias pero no lo terminaba de encajar, parecía no tener límites, y lo descarté tal como estaba planteado en los siguientes. Y es que casi cualquier herramienta, tenga la finalidad que tenga, nos puede servir para contar historias.
Esto de narrar, de imaginar una historia, de compartir una anécdota, es tan indispensable y tan habitual en una clase de lenguas desde los primeros niveles, que los profes estamos acostumbrados a usar mil y una maneras para darles pie. Una imagen, una frase, un vídeo, unas palabras, una pregunta... provocar una imagen mental, al fin y al cabo; y darle movimiento y continuidad y ver el antes y el después, y hacerla nuestra casi sin darnos cuenta.
Pues bien, a todos esos propmts y story starters -como los llaman las profesoras de lengua estadounidenses cuyos tableros veo tanto en Pinterest- por qué no sumar alguna de las muchas opciones que nos ofrece la tecnología. Y como decía antes, cualquier aplicación puede servir: con las que montar presentaciones, con las de crear viñetas, las de hacer nubes de palabras, mapas mentales, líneas del tiempo... Pero hoy tengo que recomendar una muy especial: Storybird.
Y, para empezar, un ejemplo (10 páginas, algo más largo de lo que le pediría a un alumno, que he montado para repasar usos del subjuntivo):
Storybird es una aplicación muy sencilla, muy fácil de usar, muy inspiradora y con tantos buenos ilustradores que ponen a nuestra disposición sus trabajos, que por fuerza el resultado siempre va a ser muy bonito.
El del ejemplo es el primer formato que ofreció. Eliges una ilustración y te da un buen número de ilustraciones relacionadas con las que montar tu cuento; solo tienes que arrastrar la que quieres en cada página y escribir en el cuadro de texto.
Desde hace poco han añadido dos nuevos formatos: uno por capítulos para escribir historias más largas y uno para confeccionar un poema a partir de palabras que ellos mismos te dan y que están relacionadas con la imagen que hayas elegido (esto, de momento, solo en inglés).
También han sabido ver el potencial educativo de la herramienta y ofrecen a los profes una nueva característica: la posibilidad de crear clases a las que invitar a tus estudiantes, proponerles tareas y agrupar sus trabajos en la biblioteca del grupo. Todas las historias, además, se pueden comentar. Es gratis hasta 35 alumnos y la versión PRO (que, por otro lado, es bastante asequible en relación con las de otras herramientas) te permite, entre otras cosas, descargar e imprimir las creaciones o calificar y otorgar medallas o badges a los alumnos.
Pues sí, ya que quizá la expresión escrita sea la destreza más olvidada en nuestras clases, creo que esta opción puede ser bastante motivadora y bonita para llevarla al aula y proponérsela a nuestros estudiantes. Y no sólo pueden crear su historia individualmente, sino que también nos da la opción de escribir colaborativamente pasando turnos.
Por otro lado, ¿no os dan ganas de probar también vosotros? Seguro que sí, quizá solo por diversión o quizá para acabar escribiendo historias que sirvan para repasar usos del subjuntivo ( ;) ) o nuestras propias lecturas graduadas con los contenidos gramaticales o léxicos que hayamos tratado a lo largo de alguna unidad.
A mí me encantaba escribir historias siendo muy pequeña e, igual que los de mi quinta nos lamentábamos ya hace mucho tiempo de que en nuestra infancia no hubieran existido las piscinas de bolas, me imagino lo que hubiéramos disfrutado algunos con algo tan bonito e inspirador como Storybird.