And the winner is... Parasite!
Cuando llega la temporada de premios y nos ponemos a confeccionar los prodes para la última y gran ceremonia que cierra todo (este año casi un mes antes), siempre nos agarra la disyuntiva a la hora de votar con la cabeza o el corazón. Como alguien que se dedica a esto (informalmente desde hace mucho -¿7 años?- pero estricta y exclusivamente desde hace menos de un año) creo que esta etapa es todavía más difícil, porque en general tenemos bien en claro quiénes van a ganar, y no suelen coincidir con quiénes queremos que ganen.
Estamos hablando de los Oscar, por supuesto, los premios de la Academia o como quieran llamarle, esa estatuilla dorada que implica un reconocimiento de la industria en su conjunto, pero en realidad es el resultado de la votación de un grupo muy limitado y exclusivo de integrantes. No nos vamos a meter en detalle en las demográficas de los votantes de la Academia (y ya lo hemos charlado bastante en podcast), pero digamos que hasta hace tres años (previo a la dichosa era #MeToo) estaba integrado por un gran porcentaje de señores blancos bastante grandes y oxidados. Esto no es por sí mismo algo malo, pero si tenemos en cuenta que estos porcentajes no representan ni de cerca la realidad del mundo en que vivimos, se vuelve bastante problemático.
Cuestión que, como estaba diciendo, una tiene que decidir si votar con la cabeza o con el corazón. Y este año, a sabiendas de que seguramente pierda, voté con el corazón. Por ejemplo voté a Klaus como mejor película animada, cuando sé que lo más probable es que no gane (porque Netflix) a pesar de que arrasó en los Annie Awards. Voté por Mejor Guion Adaptado para Mujercitas, porque no puedo ni pensar en lo que me molesta que no vaya a ganar, aunque Jojo Rabbit también me encantó, pero no es el punto. Lo que Greta Gerwig hizo con el guion de Little Women es lo que se llama un verdadero prodigio de la adaptación y acá en mi reseña de Letterboxd pueden leer por qué (y de paso, seguirme). Y encima la dirección es descomunal y no está ni siquiera nominada, con lo cual COMO MÍNIMO se merece este premio. Pero, decía, lo más probable es que tampoco lo gane porque Taika Waititi ya ganó el premio del sindicato de escritores (o guionistas, como prefieran) y la semana pasada el BAFTA.
En las categorías de actores y actrices es fácil votar porque son números puestos y además no difieren mucho de lo que todos queremos/esperamos que ganen (a excepción de los que ni siquiera fueron nominados, ya me indigné en su momento). Pero las categorías principales (Película, Guion Original, Película Extranjera y Dirección) están más peleadas que nunca. ¿Y por qué? Porque son todas muy buenas películas, algo que no suele ser el caso. Y porque los premios que pavimentan el camino a los Oscar (en realidad no es tan así, pero for the sake of argument digamos que sí) fueron excepcionalmente desparejos e imprevisibles, incluso para los que nos dedicamos a esto. Basta con mirar cualquier prode, comparar dos ó tres, y se van a dar cuenta de que este año no hay favoritas. Las más nominadas perdieron todo, las que llegaron a fin de año se metieron cómodamente en la temporada y las de perfil bajo dieron el batacazo. Es un panorama raro, y muy interesante.
Lo cual nos lleva a la razón de este artículo.
La película más inesperada y outsider de todas, también una de las más celebradas y laureadas, la que viene a romper los prodes: PARASITE. Y por qué creo que va a ganar el premio principal el domingo, contra todos pronóstico y contra la (i)lógica de los Oscar. Si bien a esta altura ya es vox populi que tiene chances de ganar como Mejor Película, los que saben siguen diciendo que no hay ninguna posibilidad de que la Academia le entregue la estatuilla principal a una película extranjera. Simplemente, nunca va a pasar.
Uno de los argumentos más esgrimidos es justamente que hasta ahora, nunca pasó. En los más de 90 años de premiaciones, ninguna película hablada en otro idioma que no sea inglés ganó el premio principal. De todas las nominadas a Mejor Película Internacional, solo siete fueron nominadas también en la categoría de Mejor Película y absolutamente ninguna ganó. Pero que nunca haya pasado no significa que no pueda pasar (de hecho no hay ninguna regla que diga que no puede ganar Mejor Película Internacional Y Mejor Película).
Y tampoco es que no hay NINGÚN antecedente, de hecho una película extranjera ya ganó el premio a Mejor Película. Solo que no era considerada extranjera por un tecnicismo (aunque en realidad sí lo era). En 2012 El Artista estuvo nominada a 10 premios y se llevó 5, incluyendo el de Mejor Película. A pesar de que era una producción francesa, con capitales franceses, un director francés y un elenco francés, se trataba de una película (casi) muda. Con lo cual, la regla de “lengua extranjera” (lo explico en el párrafo siguiente) no aplicaba. Además ser un homenaje al cine hollywoodense, con sus códigos y sus valores, algo que también tiene mucho peso para los votantes.
La categoría de Mejor Película Internacional es complicada, ambigua y cambiante. De hecho, este es el primer año en que se llama así. Desde 1956 y hasta el año pasado se llamó “Mejor Película de Habla no Inglesa” y antes de eso, ni siquiera existía oficialmente como categoría (aunque se entregaban algunos premios especiales). Solo se permite una competidora por país (una regla muy cuestionada) y hasta hace poco, la película en cuestión tenía que estar en el idioma oficial de ese país, aunque en 2006 cambiaron esa controversial regla que dejaba a muchas candidatas afuera.
De hecho la mutabilidad de reglas (algo que pasa mucho más seguido de lo que se imaginan) es uno de los argumentos a favor de las chances de Parasite. Como dije más arriba, la Academia está cambiando. Adaptándose para sobrevivir. En los últimos años, las audiencias de los premios -al menos por los canales oficiales- cayeron dramáticamente y la institución recurrió a todo tipo de medidas desesperadas para hacerla más atractiva al público general. Desde adelantar la ceremonia un mes y eliminar por completo la figura del anfitrión, hasta convocar a los Avengers para presentar los premios. Pasando por la descabellada propuesta de incluir una categoría a “Mejor Película Popular” #NeverForget.
Bottom line: los Oscar necesitan prensa. Y nada podría darles más prensa que hacer historia, premiando por primera vez a una película extranjera con el galardón más grande de la noche. En definitiva, “Parasite” tiene la mezcla perfecta de popularidad con prestigio, tanto el público general como la crítica la aman, ganó la Palma de Oro en Cannes pero también se convirtió en una de las películas internacionales más taquilleras en Estados Unidos, en pocas semanas. Y varios de los medios especializados más grandes del mundo escribieron artículos a favor de su triunfo en los Oscar.
Además, su director Bong Joon Ho entiende a la perfección las reglas del juego: el Oscar es un concurso de popularidad. Y él se pasea por ahí con su carisma y su celular, registrando todos los momentos importantes en la carrera de Parasite y sacándose fotos con actores, actrices famosos, directores y directoras que se declaran sus fans, dando discursos en coreano y diciendo que se copen y vean películas con subtítulos, así no se pierden de grandes historias. Y una parte de Hollywood ya lo hizo: hace poco el gremio de actores le entregó a “Parasite” el premio a Mejor Elenco, la mayor distinción en los SAG Awards y un gran reconocimiento por parte de sus colegas para un elenco prácticamente desconocido. Y estamos hablando de que competían con monstruos como “The Irishman” (que sacó del retiro a Joe Pesci) y “Once Upon a Time in Hollywood” (que juntó a Brad Pitt y Leo DiCaprio).
Muchos de esos votantes forman parte de la Academia, y tienen el poder de votar por Mejor Película. Y es el momento perfecto para demostrar que sí pueden leer subtítulos y sí pueden reconocer que el cine mundial tiene tan buenos exponentes como el hollywoodense y el británico. Que “Parasite” gane el premio principal no habla tan bien de la película como de la Academia, en un momento en que está más cuestionada que nunca, y esas críticas están sonando alto y llegando lejos. En el mundo globalizado, un sistema como el que plantean los Oscar ya huele a naftalina.
Pero si el año pasado no se lo dieron a Roma, ¿por qué este año se lo darían a Parasite? Por el simple y sencillo motivo de que no es una producción de Netflix. Hay mucha mala sangre entre la industria del cine y el “estudio” intruso (sí, la plataforma de streaming fue la primera en ser reconocida oficialmente como estudio productor) que vino a sacudirles la estantería. Si no miren lo que está pasando con The Irishman, la gran perdedora de esta temporada (que es probable se vaya con las manos vacías este domingo). En vez de quedar en evidencia cambiando las reglas para que Netflix no pueda competir, los nominan igual y después los dejan sin nada.
Otro de los argumentos en contra es que si Parasite no gana a Mejor Director, no le van a dar el premio a Mejor Película. Y todos sabemos que lo más probable es que este año Sam Mendes se lleve la estatuilla. Bueno, esto tampoco es necesariamente cierto. Aunque las probabilidades (y la lógica) indican que el Mejor Director debería ser el que tiene la Mejor Película, el año pasado -sin ir más lejos- le dieron este premio a Alfonso Cuarón, pero (como ya dijimos) ni a palos le daban Mejor Película a Roma, así que se lo dieron a Green Book (el chiste se cuenta solo).
Es cierto que 1917 tiene todo lo que a la Academia le gusta, es la más fácil de votar y además se llevó todo en los Globos de Oro y en los BAFTA. Pero recordemos que a principio de año ni siquiera se hablaba de esta película, cuando Parasite ya estaba instalada en el boca en boca como la gran recomendada por todos y la favorita de los críticos. Que Bong Joon-Ho empató en los Critic’s Choice con Sam Mendes y que además tiene muchísimas chances de llevarse Mejor Guion Original. Los votantes de los Oscar aman a sus directores británicos, sus películas de guerra y sus ganadores repetidos. Pero ya dijimos que están buscando cambiar su imagen. Y esta es la oportunidad perfecta.














