-Me muero de hambre, ¿no venden patys con queso acá?-murmuro en español, una mano en su estomago que rugía por no haber comido nada desde la mañana. Se puso los anteojos de sol y comenzó a caminar hacia la puerta de entrada, con esperanza de salir y conseguir algo que callara su hambre. Pero de repente se tropezó con una valija, y termino en el piso-La puta madre-gruño entre dientes y alzo la vista para ver a la chica que daba vueltas.
Frenó en seco al oír a alguien hablando en su idioma natal. Se dio la vuelta y una ligera emoción le recorrió el cuerpo, pero luego borró su sonrisa al ver al chico en el suelo. —Uh, disculpame, soy una pelotuda —le contestó, también en español, mientras se apresuraba correr la valija. Se acercó más al muchacho y le extendió un brazo con el propósito de ayudarlo a ponerse de pie. —Te hiciste concha, ¿estás bien? —le preguntó, no pudiendo evitar soltar algunas risas.













