--¡Vamos! --Exclamó riendo, su gorrito tejido por la abuela de Mare rebotando junto a ella, que daba saltitos alegres con una pelota de básquetbol entre las manos--. No puedes ser tan mal jugador de básquet... Por favor, sólo unos tiros al aro. El primero en llegar a diez gana y tiene al otro como esclavo por una semana. --Le sonrió a su acompañante--. Será divertido, no seas tan aguafiestas.











