Un día después de mi muerte…
Mi mamá quedará habitando un vacío inmenso,
uno que respirará en cada rincón de la casa.
Recordará mis silencios como puentes rotos,
y quizá piense que un abrazo era demasiado simple,
demasiado pequeño para salvarme.
Quizá crea que no escuchó lo suficiente,
cuando lo único que yo buscaba
era un lugar donde mi alma pudiera descansar un momento.
Él se quedará mirando mis fotos,
intentando descifrar en mis ojos
el dolor que nunca supe traducir.
Pensará en todo lo que no vivimos,
en las veces que le hablé sin palabras
y no pude abrir la puerta de mi pecho
para mostrarle lo que me quemaba por dentro.
Mi hermano se preguntará por qué,
si para él yo siempre estaba bien.
Y entre lágrimas sentirá que falló,
que estuvo demasiado cerca
y aun así no pudo alcanzarme.
ellas sí llorarán como si el mundo
se rompiera en sus manos.
Recordarán mis confesiones disfrazadas de broma,
y comprenderán que mis lágrimas siempre fueron sinceras,
que cuando decía “ya no puedo”
estaba entregando un pedazo de mi alma
esperando que alguien lo entendiera.
Mis compañeros tal vez se entristezcan,
pero la vida seguirá empujándolos hacia adelante,
como un río que no se detiene.
ellas cargarán culpas que no les pertenecen,
pensando que debieron mirarme más,
quiero que sepan que los amé.
Que incluso en mis noches más densas,
cuando la oscuridad era una casa sin puertas,
En cada gesto de cariño que me sostuvo
aun cuando ya no sabía sostenerme yo.