El Indieween cerró su tercera y última edición con broche de oro
Por Guillermo González Fotos: Diego Ramos
El pasado domingo 2 de octubre, la esquina de Durazno y Convención fue testigo de una auténtica fiesta: la tercera edición del festival Indieween. La grilla estuvo conformada por ocho artistas increíbles, los cuales recorrieron diferentes estilos musicales a lo largo del festival.
Dadas las tres de la tarde, dio por comenzada la jornada. Federico, ganador de la convocatoria, fue el primer músico en subir al escenario y dejó la vara en el cielo. La banda es muy buena,derrocha una energía y se traspasa directamente al público. Los riffs pegadizos tienen un aire a blink-182 y The Offspring, el uso de octavas les da una familiaridad la cual impulsa a la cercanía con la banda. La interacción con el público es fundamental para la propuesta: los estribillos invitan a cantar y saltar,digno de punk de estadio. Sobre el final del espectáculo, el sol iluminó a la banda por completo, casi como queriendo acercarse a la música. Uno de los muchos momentos mágicos del festival.
Blisters continuó con la fiesta y la elevó a un nivel sin precedentes. Punk bien hecho y muy bien ejecutado. Al comienzo del show se escuchó una sirena de ambulancia, como si estuviera queriendo avisar al público de la espectáculo que estaba por ocurrir frente a sus disfraces. Blisters es una banda que brilla por varios aspectos, uno de ellos son sus dinámicas, sus canciones son rápidas y frenéticas y destacan los cortes precisos de la batería, la cual le da un respiro a la canción que deja al oyente queriendo más. El bajo es fundamental para el sonido de la banda, tiene una presencia que actúa de locomotora detrás de dos guitarras filosas y precisas.
Ver al Shrek volando 10 metros por arriba del pogo fue otro momento a destacar. Una vez terminado el show anunciaron un nuevo disco para el año que viene, la fiesta no termina.
Alhelíes fue un cambio muy interesante de lo que se venía escuchando en el festival. La creatividad detrás de su música es notoria, con un estilo parecido al de la primera época de Pink Floyd y arreglos muy bien ejecutados, captaron la atención del público en un instante. La banda cuenta con un saxo y con un cello, instrumentos que si bien no se tienen muy presentes en la escena musical emergente, terminan de darle forma a un viaje psicodélico atrapante. La coordinación que la banda tiene es destacable, hay muchos recursos en su música y todos tienen un lugar para brillar.
Posteriormente, las Chicas Superpoderosas, el Profesor y Mojo Jojo tomaron el escenario bajo el nombre de Piffa. Fue un show verdaderamente movilizador, todas las canciones fueron un mundo aparte. Las dos guitarras dejan espacio entre sí, lo que da lugar a melodías muy llamativas e interesantes las cuales distinguen a la banda por su gran calidad musical. El bajo y la batería tienen un swing que, junto al teclado, convierten a las canciones del grupo en algo inolvidable. También se escuchó un tema fuzzero a lo Black Sabbath, dejando clara la capacidad del grupo de explorar distintos panoramas musicales manteniendo el sonido característico de la banda.
Ivana y Los Imaginarios dieron un show emocionante, parte del público lloraba mientras cantaba las canciones del grupo a pulmón. Hay una cierta melancolía reconfortante en su música, la instrumentación es simplemente bella y está acompañada de una voz que pega justo en el corazón. Las canciones de la banda tienen estructuras muy interesantes y cortes que dejan al oyente queriendo más. Su interpretación de I’m a Believer de Smash Mouth fue una genialidad, uno de los tantos memorables sucesos del festival.
Peivol subió al escenario entre los aplausos de la multitud, con la banda completa vistiendo la remera del Indieween FC. Su show fue inmortalizado por el público, el cual no descansó en ningún momento, fue un pogo constante y energético, digno del festival. La banda invita al oyente a participar, la batería es rápida y tiene cambios de tiempo que toman por sorpresa a cualquiera, sumado a solos impresionantes y la voz característica de la agrupación, termina generando un sentimiento muy particular en el público, uno se siente feliz. La canción “Los Años” fue una fiesta dentro del repertorio de la banda, las melodías sostenidas de la voz fueron cantadas por todo el público derivando en un intercambio muy emotivo.
El penúltimo acto de la noche fue Samuel Acosta y Los Colets, uno de los mayores referentes dentro la escena indie uruguaya. Disfrazado de Woody, Samuel tomó el escenario junto a su banda y dieron lo que terminaría siendo uno de los mejores shows del festival. Su música no necesita introducción, con 2 álbumes y 2 EPs bajo la manga, Samuel continúa innovando dentro del género, consagrando su firma en este. A mediados del show, y haciéndole justicia a su disfraz, Samuel dio paso a su hermana para cantar “Yo Soy Tu Amigo Fiel” juntos, un momento que quedará grabado para siempre en la historia del Indieween.
Niña Lobo fue el cierre perfecto para el festival, subieron al escenario disfrazadas de los Power Rangers, ganándose al público desde el primer momento y dieron comienzo a lo que terminaría siendo el punto más alto del festival. El sonido de la banda es cristalino y sus estribillos son cada uno mejor que el anterior, su música está repleta de dinámicas que vuelven cada canción en una experiencia diferente. La banda se mostró sumamente agradecida de su participación en el festival y de la cálida recepción del público, el cual pasó de un pogo gigante a un mar de linternas de un momento a otro con “Barcelona”, canción del primer EP de la banda. La banda contaba con un nuevo disco en su repertorio, el cual había salido a la luz unos pocos días antes del festival. Esto no fue ningún problema para la multitud que se encontraba en el show, la cual cantaba a pulmón los diferentes temas del grupo.
Una vez finalizado el festival, los organizadores de este subieron al escenario para agradecer el inmenso apoyo del Indieween a lo largo de sus tres ediciones, lo que terminó en un aplauso eterno por parte de los presentes. La magia del Indieween yace en el encuentro, es un lugar donde uno se siente parte de algo, casi como en familia. Es un momento al que todos esperamos con ansias durante todo el año. Al tratarse de su última edición, queda un sabor agridulce en la boca de los afortunados que estuvieron presentes en cualquiera de sus tres ediciones, no obstante, el Indieween quedará en memoria de todos como un momento de celebración dentro de la escena emergente uruguaya.















