Post mortem - post trap - post Dillom. El comienzo de una nueva era dentro del underground.
Dillom presenta Post Mortem en Montevideo. El disco que, sin ser trap, cambió el trap argentino y la mente creativa de un artista que evita encasillarse en géneros musicales.
Cuando llegó la pandemia, a Dillom le empezaba a ir bien dentro de su nicho. En la Rip Gang - un colectivo interdisciplinario de artistas que integra junto a sus colegas Muerejoven, Taichu y Saramalacara, entre otros - se gestaba un gran semillero del underground que comenzaba a cobrar notoriedad en el mainstream. Por eso, cuando empezó la pandemia, Dillom pensó que se iba a morir. No era un miedo al Covid o un terror irracional a la muerte. Tampoco estaba necesariamente relacionado con su consumo de pastillas previo, su intento por amoldarse a la vida de excesos rockstar que se espera de un artista “trash”; sino la cicatriz latente de pertenecer a una generación obligada a velar a sus artistas preferidos. A entender el éxito y la muerte como factores no tan alejados, que a veces incluso se desencadenan; y aunque Dillom estaba lejos de los 27, escuchó la parca acercarse.
Así nace Post Mortem, un disco alimentado por el interés en los álbumes póstumos y una suerte de manifiesto de permanencia. Como definía el propio Dillom: “Creo que la única forma de inmortalidad es a través del arte así que hice un álbum con lo que quiero que quede de mí si me muero.”
El álbum, que consta de 18 tracks, fue lanzado en diciembre de 2021 y recién en estos meses - con las aguas del Covid un poco más calmas - está empezando a girar en vivo como se merece. Pero ¿a qué suena Dillom? ¿Cuál es el secreto de su éxito?
¿Rap, trap, post trap, indie?
“Lo que quiero lograr a largo plazo es desligarme de, quizás, cualquier lugar donde me quieran encasillar”
Eso dijo en su entrevista con Julio Leiva para el ciclo La Caja Negra, y es que Dillom es un artista difícil de etiquetar. No encaja con el género urbano que viene inundando la escena argentina, tampoco es parte de la escena indie de El Mató o Bandalos Chinos, ni exponente de un rap purista que no tenga contrapartida en su país. Dillom es fusión intrépida, un químico mezclando ingredientes para llegar a la fórmula perfecta. El problema es que tenemos esta idea de lo experimental como algo de élite, un poco snob; pero Dillom se desliza sobre pistas de géneros diversos, tirando barras que lo llevan a escarbar en sus recuerdos, a la vez que maneja la jerga típica del rap, con su mitología de drogas, mujeres, fiesta.
A Dillom lo motiva incomodar, caminar en la línea entre lo políticamente incorrecto, chocante. Y es un riesgo, la dificultad clara de posicionar en las escuchas un tema que se llama Pelotuda frente a los hits actuales urbanos y el trap que encuentra a un Duki “ablandado” (con letras más cercanas al pop que a la era Modo Diablo), un YSY que no despega de los fanáticos del género y un gran vacío en el plano rebelde de la música. Es Pelotuda vs. singles diseñados para un público joven, amables, para nada descarados; pero de todas maneras despega y se destaca. Y eso es la mente de Dillom. Por eso cuando una nena cantó OPA en televisión - la pesadilla de los medios, artistas difundiendo jerga de consumo entre las infancias - Dillom redobló la apuesta, lanzando OPA ATP, una adaptación de su hit pensado para los más pequeños.
En la prensa y las redes hay quienes se aventuran en definir lo suyo como “post trap”, una suerte de paralelismo entre el post punk de Joy Division y los Talking Heads, pero al trap argentino que sacudió la escena mundial hace un par de años. Se entiende como un prefijo que alude a la fusión, a destruir los cánones del género para crear algo nuevo. Y la asociación es más que justificada, porque si bien podemos distinguir una cierta estructura trapera en muchas de sus obras, Dillom destruye todo a su paso para crear algo indefinible. Es un combo de actitud, métrica y melodías. Y funciona.
Para entrar en el mundo Dillom, primero hay que tener claro que Post mortem es un disco, no un collage de singles; por eso hay que escucharlo en orden. El consejo desobedece todas las indicaciones de un spotify cruel que nos seduce con el aleatorio, pero con Post Mortem no se jode porque es una obra conceptual y tiene que respetarse o no la vamos a entender.
Lo segundo a tener en cuenta es que existe un multiverso Dillom, ahora que está de moda el concepto. Lo dijo él mismo en El Método Rebord #24, y francamente no tenía ni por qué aclararlo.
En Post Mortem hay varios conceptos que se reiteran, no por capricho, sino para construir una narrativa. Está el mood oscuro del disco con esa influencia Burtoniana de “quiero revivir a mi perro”, Demian, el campamento, los amigos muertos. No es la primera vez que Dillom deja entrever su costado lector, con referencias previas a Lovecraft y Poe; Demian es solo una pieza más en su faceta literaria. ¿Quién espera encontrar una historia de terror narrada por Mario Pergolini en el medio de un disco? Pero pasa, nace Demian como alter ego y ya sabemos lo bien que funcionan los alter egos en la música. Con él, Post Mortem como track que le sigue al relato y Post Mortem como disco conceptual cobran sentido.
También está el dinero y la industria como centro: “tengo plata pelotuda”, “mi plata se mueve sola”, la parodia publicitaria Bohemian Groove Skit donde se usa al sello del artista para referenciar la letra chica de la industria discográfica, la música como empresa y el lugar que se le da a los artistas en ese negocio.
Se hace presente la figura del cumpleaños, “antes nadie quería venir a mi cumple”, “me siento como cuando nadie viene a tu cumple” y Dillom soplando las velitas en el videoclip de La Primera.
En la mística entran también los personajes secundarios, como “el pelado de Soul”, un personaje de la noche porteña que aparece en todos sus videoclips.
Con la producción de Evar, La Madrid y Fermín y los featurings de L-Gante, Muerejoven y Saramalacara; Post Mortem es el primer álbum de estudio de Dillom. Quizás por eso, y más allá de su condición de artista multifacético, sorprenda la decisión de abrir el disco con un tema bastante diferente a lo que nos tenía acostumbradxs. La Primera, que además fue single carta de presentación de Post Mortem, nos presenta un Dillom más reflexivo - cantando sobre una base de ritmos variados con una voz que acompaña bien la melodía a pesar de que Dillom esté más acostumbrado a rapear.
Hegemónica es el guiño al público general que en varias ocasiones confunde a L-Gante y Dillom por su timbre de voz. La segunda colaboración entre los artistas lleva a Dillom a meterse en el rkt sin pedir perdón ni permiso, destrozando la base en menos de 2 minutos. Y si, es sabido que los temas urbanos cada vez son más cortos, pero dados los gustos musicales de Dillom, se puede entrever la influencia de una escuela punk hardcore en la brevedad y aceleración del track. L-Gante, con su sello muy distintivo, logra adaptar sus rimas al mood spoky del disco; aunque sin dudas lo más destacable de Hegemónica es su transición con Pelotuda, tercer track del disco y corte de difusión, que se da de manera imperceptible, con una continuidad del beat muy lograda.
Bicicleta nos devuelve a este Dillom vulnerable, joven, con letras frescas que bien podrían sonar en la radio. Esta versión suya más melódica es la que lo acerca al concepto de “indie”, se escucha también algo de Babasónicos en el estribillo, tiene sintetizadores, el bajo medio funky. Un tema pop, para cortar con el ambiente más lúgubre que antecedía el track que da nombre al disco (del que hablábamos en el apartado anterior).
Duo, un break instrumental, da lugar al segmento más trapero el álbum, conformado por Piso 13 - Side y Coach. Barras picantes, trash, algo de beef a la escena (sobretodo en Coach junto a Muerejoven, “no es porro lo que fumo son cenizas de rapero”), un revisionismo de momentos crudos de su vida mezclado con matices gangster. El Dillom más irreverente, el niño malo del trap.
Opa es el hit y tiene todo para serlo. Base pegadiza, un estribillo sencillo que se repite, una polémica que lo proyectó a oyentes ajenos y la mezcla tan Dillom de su oscuridad con el humor negro que usa para sobrellevarla. La fórmula se repite en Rili Rili y de nuevo se hace clave la escucha en orden del material. El track es un clásico Dillom, desde el beat a las barras. Es el formato con el que se dio a conocer, también presente en Pelotuda; aunque fue sabio no hacerlo single para capitalizar una única cara del abanico de climas que abarca Post Mortem.
En 220 se retoma su introspección junto a la dulzura de Bicicleta, una relativa balada que es amigable para quienes no conocen al artista. Acá Dillom es honesto, crudo y vulnerable. Buen combo donde nuevamente explora su voz melódica que, si bien no es excelente en técnica, hace el tema más cercano.
Toda la Gente es el momento Fito Paéz. El piano, el coro (que retoma la temática del disco, es oscuro, de la escuela de Tim Burton y los soundtracks de Danny Elfman); mientras que reality es el inesperado encuentro de Miranda y Marilyn Manson. Un pop trash, podría sonar en un boliche.
Un usuario de twitter describió Rocketpower (feat Salamalacara) como una tarde con amigos, creo que le dio en el clavo. El penúltimo track del álbum es blink-182 y sigue la tendencia de pop punkizar el genero urbano que ya hablamos cuando Paulo Londra lanzó Plan A. Tiene un sonido muy americano que acompaña bien el video y nos presenta un Dillom que se permite no ser oscuro ni melancólico ni roto ni demasiado reflexivo; simplemente la pasa bien. Al final del día, los trappers solo quieren divertirse.
Post Mortem cierra con Amigos Nuevos, en la línea de Rocketpower y 220, podría ser una balada pop punk con gran protagonizmo de sintetizadores. Cortita y al pie, el batacazo final de un disco que cierra por todos lados.
Agotó dos fechas en el Vorterix en 4 minutos. También Rosario y Córdoba.
El Post Mortem tour arranca la semana próxima y promete ser un éxito más para la colección de Dillom. Por suerte, Montevideo es una de las paradas de su cortejo fúnebre y por acá se estará presentando el 12 de Mayo.
La cita es en Sala del Museo a las 21 hrs y las entradas están disponibles en RedTickets. Imperdible.