¡Ahhhh...! Olor a libro nuevo, nuestro olfato se llena de ese perfume y ese olor nos lleva a todas esas veces que fuimos mientras leíamos una buena novela, alguna mágica lectura que nos lleva a soñar con cada palabra que se lee, con cada párrafo que se imagina y cada capítulo recreado en nuestra mente. De las esencias más perecederas, sin duda, la de los libros nuevos es inigualable. Aunque debo confesar que el libro viejo, huele aún mejor. Leregi Renga


















