ADUEÑÉMONOS DE NUESTRO PODER
No tenemos por qué darle tanto poder a los demás y tan poco poder a nosotros mismos.
No tenemos por qué darle tanto crédito a los demás y tan poco crédito a nosotros mismos.
Hay una gran diferencia entre la
humildad y el menospreciarnos a
nosotros mismos:
• Cuando los otros actúan en forma
irresponsable e intentan culparnos a
nosotros de sus problemas, YA NO
NOS sentimos culpables. Los
dejamos que se enfrenten a sus
propias con-secuencias.
• Cuando los demás dicen tonterías,
NO NOS cuestionamos nuestra
propia manera de pensar.
• Cuando otros tratan de manipularnos
o explotarnos, sabemos que está
bien sentir ira y des-confianza y
decirle no al plan.
• Cuando los otros nos dicen que
queremos algo que en realidad no
queremos, o cuando alguien nos
dicen que no queremos algo que sí
queremos realmente, confiamos en
nosotros mismos.
• Cuando los otros nos dicen cosas
que no creemos, sabemos que está
bien confiar en nuestros instintos.
Siempre podemos cambiar de
opiniones después.
No tenemos por qué RENUNCIAR a nuestro poder personal POR NADIE: extraños, amigos, cónyuge, hijos, figuras de autoridad o aquellos para quienes nosotros somos la autoridad.
Los demás pueden tener cosas que enseñarnos. Pueden tener más información que nosotros y parecer más confiados o poderosos que lo que nosotros nos sentimos. Pero somos iguales. Ellos no tienen nuestra magia. Nuestra magia, nuestra luz, está en nosotros. Y es una luz tan brillante como la suya. No somos ciudadanos de ‘segunda clase’.
Al ser dueños de nuestro poder, no tenemos por qué volvernos agresivos o controladores. No tenemos por qué menospreciar a los demás. Pero tampoco tenemos por qué menospreciarnos a nosotros mismos.
”Hoy seré dueño de mi poder con los
demás. Me dejaré SABER lo que sé,
SENTIR lo que siento, CREER en lo
que creo y ver lo que veo. Estaré
abierto a CAMBIAR y a APRENDER de
los demás y de la experiencia, pero
también CONFIARÉ en mí mismo y
me VALIDARÉ. Me basaré en MI
PROPIA VERDAD”.Creamos, confiemos en NUESTRA intuición, en lo que vemos, en lo que sentimos, en lo que pensamos; devolvámonos ése poder que durante años le hemos concedido a otros.
Podemos equivocarnos, rectificar, echarnos para atrás, cambiar de opinión, re-comenzar, lo hemos hecho antes seguramente... Hagámoslo de nuevo si hace falta.
Abramos nuestro corazón y nuestra mente al contexto; veamos y conozcamos otras perspectivas, otras verdades, pero, NUESTRAS decisiones de mi vida las tomamos NOSOTROS.

















