Madrugadas enteras esperando un beso que no va a llegar, noches de insomnio añorando una caricia que dibuje placer en la espalda. Mañanas de miradas pérdidas en el horizonte buscando respuesta a la soledad que acompaña.
MI vocación, más que escribirte, es recordarte; amarte hasta la saciedad y al final saber que moriré en el intento de tratar de superarte, de ya no recordarte, de que ya no aparezcas en mi desvelo y que a la mañana siguiente no busque tu silueta en mi cama.
Leregi Renga















