Regreso al mismo cafĂ©. Las horas lentas que pasaron en vano atraviesan conmigo la puerta giratoria. Y al fondo, entre las mesas, una sonrisa tuya me mira como entonces. Pero otra vez esos labios extraviados tampoco son tus labios, no hay sonrisa y el mármol de esta mesa certifica en mis manos un mensaje de frĂo.
Certidumbre de ausencia | Amalia Iglesias













