Fue muy interesante haber visto Nuevo Orden (2020) el mismo fin de semana que vi Malcolm & Marie (2021), ambas pretenden ser obras “profundas” y “contundentes” cuando en realidad lo único que hacen es dejar claro que son relatos desagradables y abusivos contados desde la burbuja del privilegio. Claro está que el filme de Michel Franco, a diferencia del berrinchote que se aventó Sam Levinson para Netflix, es mucho peor en este sentido, pues no hace de otra más que acentuar la polarización que hay en México al retratar como las principales víctimas de las revueltas y de la instauración de un nuevo régimen militar... ¡a la clase alta y privilegiada!
Lo peor de todo es que la distopía que Franco plantea —el nuevo orden militarizado al que alude su título— ya existe: desde la presidencia de Felipe Calderón Hinojosa, el país se ha sumido en una larga espiral de violencia e impunidad dado el crimen organizado y sus indiscutidos nexos con el ejército. Ejemplos hay de sobra. El asunto está en que los que sufren de esta violencia e impunidad no son necesariamente la clase alta, sino los miles de mexicanos que históricamente han sido reprimidos y explotados desde los distintos estratos y épocas.
Pero de ellos, de los marginados y jodidos, los reprimidos y explotados, los desprivilegiados por el sistema mismo, aquellos seres que aquí se rebelan sin mucha explicación, resultan despersonificados, salvajes y carentes de cualquier rastro de humanidad, porque curiosamente Franco no quiere hablar de ellos, mucho menos parece ser que las audiencias convencionales mexicanas van a querer ver historias de este tipo, prefiriendo el glamour, furor y espectáculo que se produce en Hollywood, así como las series y películas aspiracionistas nacionales.
Justamente es por esto mismo que yo creo que Nuevo Orden fue promocionada como una obra “original”, “atrevida” y, sobre todo, como una “ficción necesaria” para apelar a cierto tipo de público, aprovechándose de la controversia que desató su tráiler en las redes sociales. En otras palabras, una estrategia igual de manipuladora que la película misma, y es justo aquí donde yo me pregunto lo siguiente: ¿una “ficción necesaria” para quién?
¿Para quienes temen las revueltas sociales porque agreden con el status quo? ¿Para que la clase alta confirme sus miedos más profundos y, por sí no fuera suficiente, los refuerce?
Repito: la distopía que se plantea en Nuevo Orden ya existe. Quizás no vivimos en un país fascista, sin embargo, el poder que tienen el ejército y las fuerzas armadas es innegable y alarmante, lo suficiente como para exonerar militares e ignorar sus fechorías. Lo verdaderamente original, atrevido y de ficción que propone Franco es que ahora las víctimas son la clase alta; el miedo, la atrocidad y la violencia que se refleja en la cinta sucede cuando se les despoja a los ricos de sus privilegios porque los jodidos ya son, fueron y van a seguir siendo los mismos jodidos de siempre.
A pesar de su ambiciosa ambientación y escala, Nuevo Orden no es más que una visión muy sesgada, retorcida e irresponsable sobre la realidad del país.
Publicada originalmente el 8 de febrero de 2021 en: https://letterboxd.com/sergioosvaldo96/film/new-order-2020/