Dime, ÂżquĂ© le puedo decir? AconsĂ©jame: ÂżcĂłmo alivio su sufrimiento y el mĂo, si al final son el mismo?
Instalaste tu corazĂłn en mĂ a travĂ©s de tu poesĂa, y ahĂ sigue: una hoguera congelada por el frĂo, lágrimas que no ves, llanto contenido que horada las cicatrices de mi alma y al que no encuentro forma de darle cura.
¿Qué hago con este corazón hipnotizado por el tuyo?
Tal vez debĂ detenerme en el umbral de tu primera estrofa o en el rellano de tu segundo verso, pero mi error fue leerte hasta el penĂşltimo párrafo…y es allĂ, justo allĂ, donde a raudales te espero.
Un beso


















