# El Coleccionista de Cenizas
Colecciono momentos que nunca ocurrieron. Los guardo en frascos etiquetados: "Conversación que no tuve - 3 de enero", "Sonrisa que malinterpreté - 15 de febrero", "Roce accidental que inventé - cada maldito día".
Hay un museo en mi cabeza donde tú eres la única exhibición. Camino por sus pasillos vacíos admirando recuerdos falsos, tocando reliquias de encuentros imaginarios. El curador soy yo. El único visitante también.
Te vi hoy. O vi tu espalda. O vi a alguien que se parecía. Ya no distingo—mi cerebro llena los espacios en blanco con tu forma hasta que todo es tú y nada es real.
Construí una religión alrededor de tu indiferencia. Rezo cada noche al dios de las oportunidades perdidas, al santo patrón de los cobardes. Mis plegarias rebotan en el techo y caen como lluvia ácida sobre mi cara.
Las noches son largas cuando se vive en un mausoleo. Fumo hasta que el cigarro es solo filtro y ceniza. La ceniza se parece a mí: residuo de algo que alguna vez ardió.
Escribo tu nombre en el humo. Se disuelve en segundos. Metáfora perfecta, ¿no? Todo lo mío contigo tiene fecha de caducidad instantánea.
Hubo un momento—tal vez real, probablemente no—donde nuestras miradas se cruzaron. Un segundo. Menos. Un parpadeo cósmico. Y yo construí castillos sobre ese parpadeo. Imperios de significado sobre nada.
Pero los imperios caen. Siempre caen.
Hoy entendí algo devastador: no es que tú no me veas.
Es que aunque me vieras, no cambiaría nada.
Porque el problema nunca fuiste tú.
Enamorándome de mi propia versión de ti.
Construyendo una persona de fantasía y poniéndole tu cara.
Amando al fantasma que inventé mientras ignoraba que tú eres real, completa, existiendo sin necesitarme para nada.
No eres mi luna inalcanzable.
Y yo soy solo un extraño que decidió hacerte protagonista de su tragedia sin tu permiso.
*Última ilusión muriendo.*
Apago el cigarro en el cenicero lleno.
Todas estas colillas son días perdidos adorándote.
Montañas de ceniza son años invertidos en nada.
Y mañana habrá otra colilla más.
Aunque me devasta saberlo...
El coleccionista seguirá coleccionando cenizas.
El cobarde seguirá siendo cobarde.
Mientras yo me quedo aquí.
Adorando un fantasma con tu rostro.
Hasta que me convierta en ceniza también.
Que alguna vez existió un idiota.
Que se enamoró de alguien.
Que nunca supo su nombre.