"No soy un abusador", decías. Pero insististe muchas veces para tener sexo hasta que te dije que sí.
"No soy un abusador", decías, pero me penetraste sabiendo que estaba poco lubricada y me ignoraste a pesar que me quejaba.
"No soy un abusador", decías, pero me tocabas en público sin mi consentimiento para paralizarme del miedo.
"No soy un abusador" decías, pero me besaste y me forzabas a besarte sin mi consentimiento.
"No soy un abusador", decías, mientras me gritabas y luego pedías perdón.
"No soy abusador", decías, pero me convencías e insistías que con condón no se sentía.
"No soy un abusador" decías, pero cuando íbamos a tener intimidad, y te dije que te pusieras el condón, decías que no tenías, insistiendo en no tener sexo con protección.
"No soy un abusador" decías, pero cuando externaba mi sentir, decías que exageraba.
"No soy un abusador", decías, pero me celabas y controlabas como me vestía, y si no accedía a tu palabra, amenazabas con terminarme.
"No soy un abusador", dijo el hombre que me funó, de tóxica y loca no me bajó cuando yo denuncié de como me mentió y abusó. Y así, que nadie me creyó.
"No soy un abusador"... dijo el hombre que sí lo fue.